Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
P R E S O N E S DE ARTE EL P A L A C I O DORIA el Corso se alza l a mole del palacio Doria, uno de los m á s maga, fieos que ha levantado en Roma el gusto barroco, en estilo depuradísimo. Ocupa enorme espacio, y cada una de sus fachadas fué obra de un artista diferente. P o r la que da a la plaza del Colegio Romano, ejecutada por Pedro de Cortona, se entra a la Galería D o r i a Panfili, una de las m á s herniosas de Roma. E s t á alhajada con l a esplendidez algo recargada del tiempo de L u i s X V L a galería de los espejos, que da vuelta al inmenso patio principal del edificio, hállase enriquecida con á u r e a s consolas y estatuas antiguas, que con el mobiliario, recubierto de espléndido terciopelo genovés, donde flores quiméricas y ramajes de ensueño Se recortan multicolores sobre un fondo blanco cremoso, forman todos un conjunto deslumbrador, mientras de vez en vez bajan por el aire a r a ñ a s de cristal veneciano, elegantes y casi etéreas, a fuerza de ser transparentes, asegurando, con los brazos para velas de los espejos, la iluminación de la soberbia estancia. A. la galería se abren diferentes c á m a r a s y en una de ellas, H E C ALERIA DE LOS ESPEJOS llamada el salón Aklobrandini, se admiran sedosos tapices de urdimbre finísima y dibujo i m pecable, que armonizan maravillosamente con relieves, columnas, sarco lagos y vasos de mármoles antiguos. E n los otros salones, y en parte de la galería, están los cuadros. L l Bronzmo retrató con su d e sancla acostumbrada la adolescente figura de J u a n Doria, cuando era un garrido muchacho. E l mócelo está vestido con un traje negro, amplio jubón, calzas acuchilladas, ceñido coleto, que sube abrochado hasta el cuello, donde blanquea una fina ¡holanda. U n a cortina plegada, un trozo de sencilla arquitectura dan fondo al esbelto cuerpo del retratado. De sus manos, que son filias, blancas y cuidadas, una prende el pomo de la espada, donde se retuercen los gavilanes de acero, y la otra se apova en la cintura, sobre el blando raso del traje. U n anillo brilla en el meñique, y ninguna otra alhaja luce sobre Juan D o n a adornado tan sólo con el i n apreciable joyel de la juventud. E l rostro, ancho, imberbe, de expresión franca y tal vez algo me- KRONZINO. RETRATO DE GIANKETTINO DORIA
 // Cambio Nodo4-Sevilla