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MADRID- SEVILLA 20 D E D I C I E M B R E D E 1932. N U M E R O S U E L T O JO C E N T S REDACCIÓN: P R A D O DIARIO DO. SIMO ILUSTRAY 1 GE- 9.235 SEVILLA AÑO OCTAVO; NUMERO D E S A N S E B A S T I A N S U S C R I P C I O N E S Y A N U N C I O S MUÑOZ O M V E C E R C A N A A T E T U A N N U E V A TESIS D E L PROGRESO El Socialista denuncia el Rincón sangriento de los periódicos reaccionarios, el relieve que dan a los conflictos sociales y episodios de l a criminalidad. Ocurre precisamente que esta información ha perdido relieve en los periódicos. L a frecuencia de los hechos ha encallecido un poco l a sensibilidad de los lectores. L o que antes era extraordinario, ahora es corriente, y sólo impresiona lo que alcanza proporciones de tragedia o catástrofe. L a abundancia del material ha despojado también a l a crónica de su antiguo aparato, y l a convierte, no en rincón, que no bastaría, pero en un almacén donde se acumulan los apuntes sumarios de l a imponente calamidad. E l público está viéndolo así y es inútil sugerirle otra idea; pero El Socialista no puede omitir, el reproche tópico, 3 a maniática imputación de malicia y maniobra contra el régimen. E l goce delirante de la posesión suena peligros del régimen por todos lados y ve huéspedes en los dedos. ¿Por qué l a malicia, el falseamiento de que habla el diario ministerial? ¿Inventan algo, amañan o desfiguran sus informaciones los periódicos independientes? El Socialista, reconoce que l a actualidad presta largo tema al capítulo H a y conflictos sociales, algún que otro asalto a mano armada, y tampoco faltan el homicidio, n i el atentado de, tipo social, n i el boicoteo, n i el saboteo, n i el suicidio... N i el robo, n i el incendio, n i l a devastación de l a propiedad, n i el motín. ¿Debe callar todo esto l a Prensa? También reconoce El Socialista que es lógico dar cuenta de todo. L o que censura- -que se haga argumento contra el régimen- -es lo que por ninguna parte hemos visto nosotros, n i el fiel guardián de l a ley de Defensa. H a bría derecho y lo hubo siempre que por cualquier motivo se manifestó un recrudecimiento de l a delincuencia o una crisis de autoridad a pedir y apremiar el socorro necesario sin que sirviese de argumento político una cuestión de régimen; pero esta vez, con ser el mal tanto como El Socialista reconoce, no se ha escrito una línea n i se h a hecho campaña sobre el asunto. Y quizá este silencio, aunque involuntario e inculpable, sea de peor efecto que l a crítica. debemos habituarnos los españoles. Los conflictos, los asaltos a los Bancos, los desafueros de l a pasión, las lucb s sangrientas, son preferibles a la tranquilidad pública; son el progreso Nosotros tenemos otra idea de la libertad; l a vemos realizada firmemente a través de siglos ¡en otros países, y a pesar de las acusaciones de El- Socialista, seguimos creyendo que la criminalidad no es cuestión de régimen; pero si. el diario ministerial se empeña en lo contrario, nos resignaremos a sufrir las delicias del progreso. Todo menos incurrir ¡en herejía. EL ESTADO, EDITOR Nadie había señalado n i exigido l a responsabilidad del desorden; pero, ¿de quién ha de ser? ¿A quién hay q e culpar de todo lo que en España ocurre y siga ocurriendo? A l a Dictadura. El Socialista no quiere negar que en aquel período terminaron casi por completo los atracos y los robos aparatosos, bajó el número de atentados y disminuyeron los conflictos sociales y esto fué precisamente su responsabilidad, porque no suprimió las violencias; no hizo más que aplazarlas, contenerlas por el terror, y reaparecieron al caer l a Dictadura. A s í debió ser; debió ser inmediato el ¡estallido de las violencias contenidas; pero no fué. H u b o un lapso considerable de año y medio con alguna agitación, exclusivamente política, y sin l a turbulencia social que ahora lamentamos en silencio. Después de todo, ¿qué importa una u otra causa, si como El Socialista dice, tampoco debe importarnos ni afligirnos el desorden? L o implica el régimen de libertad, al que U n a apasionada discusión en l a sesión de Cortes el pasado sábado ha planteado, aunque sea de soslayo y parcialmente, ante la opinión pública este tema, muy interesante para la cultura nacional, del Estado, editor. Se atribuyó a móviles políticos y enconos personales el que un diputado pidiera la supresión de la partida de 215.000 pesetas destinadas a publicar l a revista mensual titulada Economía y Técnica Agraria, que comenzó a editar en el pasado mayo el ministerio de Agricultura. L o s que reducían la cuestión a tan estrechas miras olvidaron que a l a aparición de esa revista, l u josamente impresa en espléndido papel coliche, en tamaño y formato que recuerda a La Esfera- -fenecida porque sus editores perdieron en su publicación mucho dinero- sucedieron comentarios que los gobernantes y los parlamentarios debieron haber tenido en cuenta. Entre estos comentarios recordamos el que formulara revista técnica tan alejada de toda parcialidad como la titulada España Económica y Financiera, quien aseguraba que es un caso de ilicitud manifiesta el que el Estado se dedique a editar publicaciones, que se parecen cada vez más a las hechas por Empresas particulares, no ya sin auxilio del dinero fácil y gratuito del presupuesto, sino abrumadas por cuotas de contribuciones directas e indirectas. Y algo más grave aún. Estas modernas revistas oficiales llevan su competencia ilícita a las privadas hasta dedicar a. publicidad numerosas páginas, con lo que no sólo merman ingresos a industrias particulares creadas al amparo de la ley y sostenedoras de la Hacienda nacional, sino que ejercen una influencia perturbadora en las tarifas corrientes en el mercado de anuncios que debiera ser tan respetable para el Estado como el mercado de fletes o el de cualquiera otro tráfico de la actividad de los. ciudadanos. N o puede decirse, además, en este caso concreto que el Estado haya venido a llenar un vacío puesto que en Madrid, B a r celona y alguna otra capital provinciana se publican más de veinte revistas de agricultura y sus especialidades. N o parece lícito que contra ellas, y disputándole sus legítimos ingresos, lance el Estado una publicación cuyo déficit de 17.900 pesetas en cada número publicado no importa n i preocupa, puesto que se salda con un libramiento del ministerio de Hacienda. Generalizando el caso, agregaremos nosotros que hay algo peer todavía en este problema del Estado metido a editor, y es l a ineficacia, la casi total inutilidad de sus publicaciones, que por toneladas, virgenes e intactas, van a parar a los almacenes recolectores de papel viejo. Este mal no es de ahora, sino harto antiguo en nuestra A d m i nistración. E n A B C hemos elogiado cum- plidamente el esfuerzo hecho para poner a l día y hacer útiles estadísticas como las de Aduanas, que ahora prestan el servicio que deben. También en es as páginas se ha h a blado de cómo otros países entienden y p r a c tican esta función del Estado editor, tolerable sólo cuando sus publicaciones se limitan a estadísticas que. nadie, fuera del Estado, pueda proporcionar, o a l a divulgación de informaciones de trabajos realizados por organismos oficiales. T a l carácter tienen, por ejemplo, las monografías de laboratorio que publica el departamento de A g r i cultura de los Estados Unidos, que aquí se quisieron imitar con el título de Hojas Divulgadoras. Exceder este límite, gastar el dinero en publicaciones de carácter doctrinal como las que en algún tiempo hacía nuestro m i nisterio de Trabajo, imitar revistas que se editan por Empresas privadas, con colaboraciones remuneradas y con recolección de anuncios, traspasa los derechos, funciones y deberes del Estado, tanto más cuando cumple mal otras misiones editoriales que le son propias y obligatorias. A s í en julio del año actual el Colegio de Abogados de M a d r i d hubo de lamentarse del retraso casi de dos años con que aparecen en l a Gaceta las sentencias del Tribunal Supremo, que, como es sabido, constituye jurisprudencia para los Tribunales. También podríamos c i tar otros muchos casos dé descuido y aun de abandono del Estado editor, alguno de los cuales se nos ha reprochado más de una vez en el extranjero. A s í produce perplejidad que un Gobierno formado casi totalmente por publicistas no haya innovado, sino agravado, las prácticas viciosas que se seguían en l a creación y ordenación de publicaciones oficiales. INFORMACl ONES Y NOTICIAS POLÍTICAS En Guerra M a t e r i a l p a r a el Ejército M a d r i d 19, 6 tarde. E l jefe del Gobierno, Sr. Azaña, recibió l a visita del subsecretario de Obras úblicas, Sr. Menéndez, a quien acompañaba el teniente coronel S r Landesa, autor de los nuevos tractores de las baterías antiaéreas. E l Sr. Menéndez habló con el presidente de la conveniencia de activar la fabricación de estos tractores para el Ejército, así como de otra clase de material, con el fin de poder ocupar cerca de 14.000 obreros, cosa que será fácil de lograr si se llega a l a mecanización del Ejército como ya parece iniciarse en el presente Presupuesto, o sea sustituyendo el ganado de las unidades de tiro por camiones y tractores. Los honores al presidente de Ja Generalidad Madrid 19, 6 tarde. L a parte dispositiva del decreto que ha publicado l a Gaceta referente, a los honores que se han de tributar al presidente de la Generalidad de Cataluña dice así: Artículo primero. A l presidente de l a Generalidad, como representante djel ¡Go
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