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A B C. M A R T E S 20 D E D I C I E M B R E mos de exotismos y de imitación, sin pensar que nuestra raza no floreció para la cultura con la copia servil del modelo extraño, sino cuando imprimió en obras inKiortales su sello original y creador. Busquemos el genio nacional en la intimidad de nuestro espíritu; sólo tiene derecho a vivir lo que es genuino, lo que es personal; los seres epicenos tienen la infecundidad de todo lo que es híbrido; reniegan de lo propio, y no llegan a asimilarse jamás lo que es ajeno. La voz misteriosa que oímos en las piedras y en los hierros, en las joyas y en los códices, es España, es decir, fe católica. Si no se reconoce el carácter religioso, substancialmente cristiano, de nuestra Historia, de nuestro Arte, de nuestra Ciencia, de nuestra cultura, España es un enigma. Para mí, la frase España ha dejado de ser católica tiene el mismo valor que esta otra: España ha dejado de ser España Mientras otros pueblos convirtieron sus intereses en su ideal, España hizo de su ideal, su único, su supremo interés. Y eso lo debemos a la formación católica de nuestro espíritu. Podemos levantarnos altivos y orgullosos. Hemos dado a 3 a civilización su contenido ético. Hemos enseñado a los hombres, con la ciencia del sacrificio, el arte supremo de su vivir y de su pensar. L a obra que hay que hacer de reacción no puede ser de represalia ni venganIza, sino de estricta justicia. Nuestro lema 1o dice; él antepone a todo la Justicia, porque Dios es la Justicia. Después el interés nacional, la soberanía de la nación sobre los nacionales, no la de los nacionales sobre la ación. Y por último, la unidad de mando necesaria para la fecundidad del vivir. Cuando D. Antonio Maura defendía ardorosamente este último postulado, no faltaron algunas burlas, y de esas burlas nació el ¡monarquismo sin Rey, barco sin brújula, a merced de las pasiones ajenas y de la vanidad propia. Otro problema que nos debe unir es el religioso. L a Iglesia debe estar separada del Estado. Nunca han estado las dos Instituciones más unidas que cuando han estado separadas. Separación con despojo, para no a- espetar sus leyes, no. Separación con respeto de la propiedad y de la autonomía de su vida, sí. L a separación no excluye la armonía ni el amparo mutuo. Esa separación es la que defendió Mella y el cardenal Sancha. Todo ello a base de un régimen concordatorio. Los concordatos, claro es, que se hacen para cumplirlos, no son un trozo de literatura. Son convenios internacionales, que íse registran en la Sociedad de Naciones. L a enseñanza que se desprende de un Estado que viola los pactos con una potencia espiritual y se arrastra a los pies de las potencias que disponen de fuerza material, es bien elocuente. Esa desigualdad no es justa, no es moral, y por no ser justa ni moral, no es española. A l lado del problema religioso hay otro problema palpitante, que es el problema de ía garantía de los derechos. Nos encontramos frente a una de las mayores hipocresías del siglo xix, y la fórmula de estos derechos no puede ser avara en la garantía y pródiga en la definición, sino, por el contrario, avara en la definición y pródiga en la garantía. E l derecho individual no puede ser una muralla ilegislable que se oponga a la acción del Estado. No está- el mal en el sacrificio del derecho individual al bien común, sino, o en su predominio por medios injustos, o en tpie se disfrace de bien común lo que es sólo conveniencia privada o comodidad del que Gobierna. L a garantía de sus derechos la llaman reImedio los ingleses; los españoles la llamá: D E 1932. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A u 3 a sidad, llámesela como se la llame, en sus atribuciones legislativas. Esa está en la tradición española, no puede extinguirse. L a ley no es la voluntad del pueblo, pero eí pueblo, que debe obedecerla, debe intervenir en su formación, porque la ley no es ley hasta que ha recibido el consenso de la soberanía social y la aquiescencia de la opinión pública. E l mal no está en las atribuciones legislativas, imposibles dé extirpar. Lo está en la fiscalización, que entroniza los abusos del régimen de partidos. Yo soy partidario de qu? se elimine ese manzanillo de la responsabilidad política. E l Poder ejecutivo no puede salir del Parlamento, como si fuera su caricatura. Eso es la muerte de la libertad. E l centro de gravedad estará, arriba, en la unidad de mando; abajo, en los tribunales. Y llego a las transformaciones de la organización social. X a Monarquía, ved ahí para nosotros la verdad política; el catolicismo, ved ahí para nosotros la verdad religiosa; la democracia, ved ahí para nosotros la verdad social. Monarquía, catolicismo, demo cracia, ved ahí por completo la verdad española, como decía Donoso Cortés. i. E l progreso social es una operación aritmética. E l dividendo son los grandes bienes, obra del progreso. E l divisor, los hombres llamad- cs a gozarles. Porque hay jerarquías, hay mayor obligación de trabajar por los desheredados y por los humildes. Todo el progreso es obra de los mejores. Con esa corriente de cristiano amor es como llegaremos a extinguir ese áspero fenómeno de la lucha de clases, que no es otra cosa que la acción directa ante el Estado. bamos fuero Claro es que esa garantía necesita de un Poder judicial. En la España histórica había un Poder judicial. Porque no hay Estado sin derecho, pero no puede haber derecho sin jueces. E n la Monarquía española fué respetada la independencia de los jueces. Los abogados eran, con los sacerdotes, los creadores del Derecho. Las formas de Gobierno no son accidentales E l problema de la organización política tierie que descargar sobre una fase que no se puede regatear. Esas formas son la envoltura exterior de una substancia: Mirando a esa substancia hay regímenes que permiten la realización de un ideal determinado, y otros que ni con él son compatibles. L a Historia de España nos dice que esas formas no pueden ser accidentales. España, tiene, como Portugal, un régimen natural de Gobierno. Los Gobiernos históricos, son Gobiernos mixtos. E l de España era republicano en su base, y monárquico sólo en sus cimas; otros son republicanos en la cima y absolutistas en la base. E l sistema constitucional será constitucional en dos sentidos, en el que debe acomodarse a la Constitución interna del país, y en el de que debe respetar una soberanía, la del texto constitucional, del que emana la legitimidad de todos los Poderes. Las denominaciones de parlamentarismo y representación, me parecen impropias. Antes del siglo XVIII, los Parlamentos fueron instituciones judiciales. L o que conviene extinguir es la idea viciosa de la soberanía popular y de la transmisión de Poderes. E l sufragio, no es un derecho, no es más que una función, un modo de designación. L a institución parlamentaria es una nece- La unión de las derechas Quiero recoger en dos palabras el llamamiento que en su discurso hizo D. Esteban Bilbao. L a unión de derechas hay. que hacerla sobre la base de una federación, sin perder ninguno la autonomía en la paculiar y propia. Se nos podrá pedir en determinado momento el silencio; lo que no se nos puede pedir es la abdicación. Esa unión ha de encaminarse en tres direcciones: una, cultural, otra social y otra electoral. Pero yo o ¿tengo que decir que veo en el ambiente prevalecer corrientes que representan un arrepentimiento. Antes se aspiraba a suprimir las derechas; ahora a suplantarías, y no hay posibilidad de eso, porque la derecha está aquí y no puede estar en otra parte. No tendrán esas derechas, para imprimirlas en el brazo, la marca de hierro candente que denota la pertenencia a su amo; ni para que figuren como comparsas en las recepciones de los Alcázares, ni para exhibirlas como fiera enjaulada en los viajes de turismo de los extranjeros ilustres, ni para que se muevan a compás como rueda trasera de los carros triunfales. No apetezcáis la diestra, contentaros con la siniestra. No deseéis, una derecha domesticada, como les antiguos Reyes un bufón enano y contrahecho para que les solazara y divirtiera. Repugnamos el posibilismo. Jamás intratables, hostiles, irreductibles; lo somos, no para beneficio nuestro, en beneficio de España, que quiere volver a sí misma, a l a intimidad de su espíritu, a la plenitud de su genio creador, a hallar las vías para reconquistar la paz y el. bienestar y escalar la cumbre de su grandeza. E l ilustre orador, que fué interrumpido frecuentemente por g- randes aplausos, recibió al final de su elocuentísimo discurso una enorme ovación que duró largo rato. En petos minutos y con el mayor orden se desalojó el local. Á la salida del mismo los jóvenes tradicionalistas coadyuvaron con los agentes de la autoridad, invitando al público a que no formara grupos, en la calle. MAIiTES 20 ULTIMA CHARLA DE Pee! Yo me alegré con los que me decían... (Salmo de David) EVOCACIÓN DE LAS PE R S Y IDA LUGARES DE ÜERUSALEN E l mayor surtido en cuartos de baño y los mejores precios. Industrias Guillen. Resolana, 29. Sevilla. 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