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DIARIO ILUSTRA- DO. A Ñ O VI G E S IM O C T A V O 10 C T S N U M E R O J A- m LJf MM JL- jáf k H DI A R 1 O Í L U S T R A D O A Ñ O VI G E SIM OCTAVO 10 C T S N U M E R O F U N D A D O E L i. D E J U N I O D E 1905 P O R D. T O R C U A T O L U C A D E T E N A LA CAQUEXIA D E LA AUTORIDAD LAS T RES COSAS DE JULIO ROMERO Se h a acordado que l a plaza de los Carros se llame de Julio E o mero de Torres. CORDIALIDAD, ¿A D O N D E H A S I D O? L o s sanados están abandonados. (Noticias ie la huelga manca. de Sala- E n su sólido discurso del viernes, el señor Prieto insinuaba que acaso fuese conveniente en la política española un Gobierno de derechas que viniese a consolidar autoritariamente la legislación republicana; no para- interrumpir o rectificar la tendencia democrática de nuestro régimen, sino para afirmar lo ya hecho, uemo esa; -horas que se conceden al cemento para que fragüe, o como ese punto de frío que es necesario para l a perfecta madurez de algunos frutos subtropicales. Acaso, sea así. L o cierto es que el ciudadano español está hoy atemorizado, más que por nada, por la debilidad que se ad- vierte en los encargados de hacer cumplir la ley que ellos mismos han ideado, defendido y votado como la más conveniente. De arriba a abajo, en todos los estratos de l a vida española, se advierte que el Derecho, blando aún, recién nacido para esta nueva situación, se deja poner bridas de capricho. S u sombra todavía no nresta el fuerte cobijo necesario. Los gobernantes sienten sus movimientos entorpecidos por las agujetas del período en que su función revolucionaria les obliga a predicar y practicar el desacato a las leyes. Y no hay monterilla que- -por mimetismo político- -no se crea capaz de interpretar el Derecho a su manera y hasta de aplicarle remiendos. E n esa fuente nacen los disturbios y a l garadas que los periódicos registran todos los días y que convierten especialmente e ii; un infierno l a vida de. las pequeñas pobla- dones. E l caso de Castellar de Santiago- -repetido en el transcurso de una semana en otros dos pueblecillos- -tiene una gran fuerza representativa. E n su origen no es más que el descontento de unos vecinos contra la política de un alcalde. E n- ana situación de respeto al Derecho, hay fáciles caminos para seguir una acción contra el funciona- rio indeseable. Pero la falta de confianza en esa acción lleva en este caso a los descontentos a intentar el linchamiento del a l calde, que recibe una herida en l a cabeza. También dentro de la normalidad jurídica, el hecho, detenido en este punto, alcanzaría una sanción conveniente, sin más perturbaciones. Pero uno de los acompañantes del alcalde pensó: -C o m o se está viendo cada día que estas agresiones no llevan su castigo, aunque lo merecen, me parece que estoy en el caso de imponerlo yo. Y le da. una puñalada en un musió al que disparó el tiro. P o r el mismo razonamiento, alguien le apuñala a él también, y, como es sabido, se generaliza más tarde la lucha en el mismo pueblo y hay cincuenta heridos y varios muertos. O la autoridad se fortalece y apüca según las normas de una severa justicia, o estos ejemplos se multiplicarán más aún y llegará un instante- -que este Gobierno, precisamente este Gobierno, no podrá contener- -de que cada individuo dicte su propio derecho y ejerza su propia justicia. Y entonces, si que estaríamos en los tiempos de la caverna. W. FERNANDEZ FLOREZ Me voy metiendo en el corazón dormido del viejo Madrid con afanes cordiales y Cuando acabó la faena, Fernando, el conohondos deseos de recuerdo. A l g o llevo como cedor de l a ganadería de Camacho, que escolgado de m i brazo, algo que no pesa, que tuvo antes con Guadalest y antes con M i u es caliente y tembloroso, y me llena de la ra, cambió impresiones con el ganadero y alegría de andar. ¿E s m i juventud? E s con los invitados. por el ganadero, con esa mejor, el eco de m i juventud, que vuelve a llaneza cordial y cortés, que existió siemtraerme a los viejos rincones y a decirme pre entre la gente que anda con el ganado. con opacas palabras sin v o z ¡Alegra tu Y o acababa de leer lo acontecido en Salacabeza y pon alas a tus pies en la alegría de manca, donde tantas veces: v i también llaneandar sobre los pasos de tu sueño; alégrate za y cordialidad de amo y criado. Luego enen tu misma melancolía como un amante tonces, ¿por qué pasa lo que pasa? E l gaclandestino de los mejores años en que no nadero y el vaquero llevan el mismo caballo, eras nada y lo podías ser todo. ¿T e acuerdas la misma garrocha, el mismo vestir. Se les cómo abrías los ojos al milagro? ¿T e acueroye dialogar y no se sabe quién tiene más i n- das cómo mirabas lo que luego has tenido y teres, n i quién pone más experiencia. L a gaha dejado vacío tu corazón; lo que has te- nadería podrá ser de uno o de otro, mas pa- nido y has vuelto a tener sin ser nunca como rece de los dos. E n l a ganadería no se manera en la mágica dimensión de tu sueño? da, en el sentido que el mando suele tener de autoritario e infalible. A veces la más ¿Cuántas noches mis dieciocho años sé encontraron aquí con la dorada plenitud de J u- atinada observación la hace el criado, que el amo acepta sin reservas. A los dos les lio Romero? Salíamos del café del Pilar, y une una misma afición: el toro. A m o y criaaquí mismo, debajo de este farol, en la plado son los criados del toro. Entonces, ¿poiza de los Carros, leíamos nuestros versos. P o r entre nuestras estrofas cruzaba él, pinqué pasa lo que pasa? ¿Quién tiene interés tor, impuesto por la fama y la moda. Unas en romper l a cordialidad del campo? ¿Quién veces llevaba un galgo, y otras, una mujer. va ganando con ello? ¿E l criado? N o E l Y le admirábamos el gran brasero de su escriado no gana nada con perder la cordiatudio, el galgo y la mujer qué se renovaba lidad. E l campo no es negocio, ni para amos en su brazo para pasear por el viejo Madrid. ni para criados. E l campo es afición y amor. Lloras interminables en los divanes de los E l campo es ocupación de poetas que no sacafés. Melancolía prematura, sueño y humo ben, o no quieren escribir. Y un día sale uno en los espejos... Picure dans mon cceiir. que escribe por ellos. Gabriel y Galán. F e r Julio Romero de Torres simbolizaba para nando Villalón. E l uno y a no encuentra los nosotros el triunfo. Tenia un galgo, un brapastores de su abuelo. E l otra quiere estar sero de cobre y una de esas mujeres propisolo con su caballo en la marisma. L o s dos cias a admirar y a querer. advertían que empezaba a faltar l a cordialiRuedan los años, y esta noche se evoca a dad ¡Negocio el campo! S i los hombres de Julio en i la misma plaza de los Carros. Ya. campo fueran negociantes, dejarían el camestá puesto su nombre, pegado a la pared de po. ¿Que por qué no lo dejan? P o r lo que no la iglesia como un espectro: P l a z a de Julio se deja una mujer, y tampoco es negocio. Romero de Torres Mañana, miércoles, creo N o puedo comprender que la cordialidad que es el acto oficial. Tendrá algo de la en- falte entre la gente- ganadera. El señorito de trega de una primera medalla postuma. Pero campo dejaba de ser señorito- ai i r al campara mí será un homenaje a otra cosa. que al po. E r a el amigo. del vaquero y gustaba- de arte del pintor que trajo al lienzo español aleccionarse de él. Aprendía con él. el maneun soplo dramático y prerrafaélico. Para mí jo del caballo y de la garrocha. Juntos coes el homenaje al hombre que tuvo algo rrían las reses; el uno derribaba, el otro amque a los dieciocho años nos hizo soñar. U n paraba. N o eran el señorito y el criado. E r a n gran brasero dé cobré. en un estudio, un galgo la collera. U n a pareja. Dos garrochistas. Dos y una mujer casi inconsistente para llevarla camaradas. Dos caballos. Dos hombres. U n a cogida del brazo por las calles del viejo M a petaca. ¿Por qué pasa lo que pasa? Mejoras, drid, cumpliendo una sagrada misión cerca sí. Pero cordialidad. Mejoras sin cordialide la sagrada vanidad del hombre. Hasta dad, en el campo no son mejoras. Creo más. que llega la hora de levantar estudios, de Creo que sin cordialidad, no hay campo podejar enfriar los braseros, de regalar el galsible. Y- u n o y otro tendrán que abandonarlo. go y de sentir cansado el brazo en el que Leyes agrarias. Frialdad. Ensayos jurídicos. se cuelga quien llora y ríe con nosotros, no Abogados y códigos dando normas. Hombres se sabe exactamente lo que vale todo esto. que dicen que es mal tiempo cuando llueve, Y entonces... entonces, cuando ya pierde sentido, parece que va e aún mucho más. sin acordarse que el campo pide agua; que r o saben lo que. es i r a caballo todo, un: día Que vale, maestro Julio Romero, lo que bajo la lluvia y. sentir la ropa calada y sonvale una vida... (M i juventud tiembla contra reír porque se ve calada la tierra. Como si mí. Apenas puede hablar. Como esas mujeel hombre fuese de la misma tierra que el res, maestro Romero, que llorando su abancampo, o el campo, fuese, de la misma carne dono, parecen llorar por lo inmensamente que el. hombre. Y peor que todo esto es- que abandonados que dejan a quien les abanse haya roto l a cordialidad. dona... 1 CÉSAR G O N Z Á L E Z- R U A N O G. C O R R O C H A N O
 // Cambio Nodo4-Sevilla