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AC im A TO ¡EMPLEADOS DE UN CINEMATÓGRAFO. -Los empleados. que Prestaban servicio en el titadr eñc Palacio de la Múska durante el reciente incendio han sido obsequiados con un banquete por Id Empresa de dicho local come premio a su comportamiento. He aquí un grupo de concurrentes al simpático acto. Foto Cartagena. arguya que el buen teatro es literatura, y el cine no, todavía me aventuraré a afirmar que ía supresión de l a literatura en el cine supone un esfuerzo literario, y que urdir un argumento o escoger un hecho real para reproducirlo en forma teatral o cinematográfica, es siempre, con palabras o no, porque haya que ponerlas o que quitarlas, una ifunción eminentemente literaria. Repito que de todo esto hablaré otro día, y vuelvo a la primera cuestión. Decididamente es un ¡bien que el actor no se entere de la obra ni trate de estudiar lo que nuestra vanidad de hombres de teatro ha. dado en llamar l a psicología del personaje. E l carácter, del personaje no hace falta estudiarlo, porque el autor nos lo da. hecho en l a comedia o en la película. N o hay en ellas, n i m á s n i menos, que lo que dicen los hechos y las palabras. Cuando en una obra se trata de un personaje fantástico o legendario, o de un tipo histórico, por. ejemplo. Hamlet, C y rano, Enrique I V o Juana de A r c o el autor suele i r a buscar toda la bibliografía de su personaje, cuanto se ha escrito de él, y al atenerse a l a literatura, l a historia y el comentario que gravitan sebre él, peca por exceso puesto que le agrega lo que en l a obra no tiene, ya que en l a farsa d r a m á tica, de- Hamlet y de Juana de Arco, no está ¡o que opinaron los críticos y contaron los historiadores, sino única y exclusivamente lo que el autor ha querido poner. Puera de los hechos y de las palabras que imaginó y escribió el poeta, no hay en la DE LA AUDIENCIA A LA PANTALLA -Hace algunos meses, esta bella muchacha; -Sean Parker debutó como abogada en Nueva York. Un día, un célebre realizador cinematográfico, que asistía a la insta de una causa, oyó el informe de la joven letrada. Y poco tiempo después la Audiencia neoyorquina perdía uno de sus más ilustres miembros y una nueva estrella se elevaba en el firmamento de Hollywood. Foto Ortis- Keystone.
 // Cambio Nodo4-Sevilla