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A B C V I E R N E S 23 D E DICIEMBRE D E 3932, EDíCiON D E AfJDALPCIA. 1 A problema no es local, sino de todo el país. A ta gente obrera le interesa comer, y al ver que la República no le da lo que prometió se lo toma violentamente; la masa tiene derecho a inmolarse en e l asalto y en los crímenes. (Grandes rumores. E l Sr. C A B R E R A (socialista) dice que no comparte este criterio del diputado radicalsocialista. Añade que ellos, por su cuenta, recomiendan calma y. piden a. los obreros que esperen. E n Montiel y otros pueblos, sin embargo, me decían que hay patronos que organizan talas de montes afectados por la Reforma Agraria. Cita entre estos patronos a uno llamado Fernández Frías. E l Sr. M E N D I Z A B A L Eso es una falsedad muy propia de la moral de su señoría. (Graneles protestas de los socialistas. E l Sr. C A Ñ I Z A R E S Los informes son oficiales. E l Sr. D E L R I O (D. Cirilo) niega que sea cierto. E l Sr. C A B R E R A sigue su discurso. D i ce que en Castellar de Santiago ios radicales reunieron a los obreros en una comilona el 5 de diciembre, en la que se les habló de salir a la calle para acabar con la tiranía de la dictadura socialista, y un día o dos más tarde se organizaron los sucesos en que murieron cuatro individuos pertenecientes a c i ta agrupación. Se muestra propicio a la expulsión de los elementos indeseables que figuran tanto en el partido socialista como. en el radical de aquella zona, con objeto de que renazca la tranquilidad perturbada por unas Casas del Pueblo del partido radical, que constituyen focos de guerra civil. Alude luego a la ofensiva de la clase patronal ante el posible arrebato de sus tierras, por virtud de la ley de Reforma A g r a ria, y pide el desarme de los patronos, aunque está seguro de que el ministro de la Gobernación ya tiene tomadas medidas sobre el particular. Habla de los cultivos intensivos y dice que ellos no pueden ya contener a las gentes, que no aguardan los aplazamientos de la aplicación de la ley de Cultivos, y de la Reforma A g r a r i a y que de seguir las cosas así, todos üos diputados por Ciudad Real tendrán que venir a M a d r i d para proclamar su impoten- cía ante ía situación. Interviene el Sr. P I Ñ U E L A (diputado socialista) quien habla de la situación social de Ciudad Real, en términos análogos a co. mo lo ha hecho el Sr. Cabrera. (Continúa, la sesión. y en los bancos de la escuela donde ha cursado la señorita de l a casa, se ha sentado también l a criada que la sirve. E l provecho que se recoge depende de la propia capacidad. N o se lleva la misma cantidad de agua el que acude a la fuente con una cuba que el que va con un cantarilla o con un vaso; pero para todos, debe ser el agua pura y saludable. Únicamente hay que pensar en vencer las malas condiciones de nuestra idiosincrasia o de nuestra apatía, o de ese no sé qué que hace que los españoles comprendamos y hasta intentemos copiar lo bueno dé fuera, sin lograr otra cosa que convertirlo en una lamentable caricatura. Pero contra eso hay que luchar. Personalmente, yo creo que nuestro temperamento- -lo más importante- -es malo, pero que nuestro carácter es mejor, e influyendo en éste por coacciones sucesivas, podremos vencer con el tiempo l o s v i cios de aquél. Así hablaba Sánchez Román, en la madrugada de ayer, de que las Universidades españolas no tienen maestros en la medida que necesitan. E l ilustre profesor, uno de los más claros talentos de España, profundo y ecuánime, que tiene el criterio- -casi aislado en la Cámara- -de que l a política ha de- someterse a la inteligencia, y no al contrario; tocó, el punto más doloroso de nuestra realidad. L a Universidad española no enseña. H a y sin duda, veinte o treinta; catedráticos notables, pero nosotros comentamos la generosidad, y aún es posible agregar que de esos veinte o treinta, la mayoría se ha preparado en el extranjero y a esa circunstancia debe su mayor aptitud. L a Universidad española np investiga. Cqnio no investiga, 110 tiene nada que enseñar. E n España no puede haber, investigadores, porque investigar acaso da gloria, pero rara vez dinero, y hasta lo cuesta. Hombres que tal vez pudiesen ser investigadores destacados se pierden aquí en e l profesionalismo: el bufete, la consulta, la defensa de pleitos, la visita de enfermos. H a y que vivir, y el Estado se desentiende de la protección a tales funciones. N o sé lo que ocurre en. todas las Universidades, pero podría citar alguna que era fuente de i n gresos para el Estado, cuando la instrucción no debe ser sino una carga indeclinable y honrosa. Las Universidades sirven entre nosotros una función económica extrañamente des; poblada. Son, sin duda, fuentes de. riqueza pero esta riqueza brota por caños imprevistos. Se crean las Universidades porque- qué diablo! -hay que tener Universidades, y, especialmente, porque los demás centros oficiales están congestionados ya, y para dari sahda al afán burocrático esoañol, es- ese tul cauce amplio. De las nóminas de instrucción vive mucha gente, y esto ya bastaría a justificarías. Pero aún tienen más expli caciones. Cuando una ciudad padece quebrantos en su economía, pide una de estas Universidades, y si no tiene influjo bastante para obtenerla, se contenta con un regimiento. En el fondo desea eso que sa llama una ayudita a la manera de las viudas pensionistas que solicitan un hués- ped. L a Universidad ya no es entonces tan sólo una oficina. E s un conjunto de hombres con sus mujeres y sus hijos que compran cpmestibles en esta tienda, trajes en aquella sastrería, muebles en aquel almacén... A l caserón donde se haya instalado acuden. unos muchachos, generalmente más sensibles que a nada a los tiquis- miquies de la política. Como han pagado cierta cantidad de dinero por entrar allí, sus padres no comprenden que pueda negárseles el título a que aspiran, y celebran reuniones para estudiar el porcentaje de los. suspensos Y quejarse al ministro si les parece: excesivo. Como los catedráticos no enseñan bien, cómo pierden su humor y su ciencia en una labor aburrida, monótona, adocenadora, de dómines que vigilan el orden, no son demasiado rigurosos, muchos ciudadanos notoriamente ayunos de ciencia reciben un título. Así como cuando, fueron estudian- tes y por el mero hecho de. matricularse, se creyeran con derecho a él, así cuando poseen el título reclaman que les procuren todo lo que necesitan para vivir. Pero es tal su número que sé ahogan en su propia competencia y. en la desconfianza de los demás, enterados de cómo se puede lograr- un título en España. Acotaciones de u n oyente E l presupuesto de Instrucción Pública, bien pensado, urdido por un hombre competente, culto y de relevante inteligencia, ha sido aprobado ya. Representa unas aspira. ciones provechosas y bien entendidas. A l a bemos en él lo que significa un avance sobre tantos y tantos presupuestos anodinos promulgados en. los tiempos- en que l a cartera de Instrucción era de entrada lo que no quería decir otra cosa sino que solía ser conferida a aquellos políticos acerca de cuya capacidad existía la duda de que pudiesen servir para algo. Y entre esas intenciones, 1. a que pretende abrir las puertas de la enseñanza a todos, sin detener en ninguno de sus peldaños al hombre que, teniendo el cráneo lleno de una excelente masa gris, lleva los bolsillos vacíos de metales preciosos. No nos asustemos de que el Estado aspire a absorber las funciones de la enseñanza. H a y países donde esto ocurre así, en términos de tal excelencia, que es a las escuelas del Estado a donde todos- -ricos y pobres, perezosos- de inte ligencia y codiciosos de sabiduría- -van a buscar con las mayores garantías su cultura. E n los países escandinavos el propio príncipe heredero, al lado de los demás jóvenes, ara saascragíaffse a pueden dirigirse a nuestras oficinas en la calle MUÑOZ OLIVE, o por teléfono a nuestra administración, n. o 32689 Precio de la 5 pesetas suscripción: al enes, Entonces claman otra vez al Estado. Y el Estado, ¿qué puede hacer? Crear más U n i versidades para emplear más personas y, lanzar nuevas hornadas de titulados. L o que debiera ser una selección- -el hombre de carrera- -y selección de inteligencias, no de fortunas, se convierte en una vulgaridad desventurada. Esto, ¿se puede arreglar? U n a vez he pedido que trajésemos gobernantes del extranjero, convencido como estoy de la inferioridad de los nuestros. Se comprenderá que dada la urgencia del problema encuentro mucho más fácil aún y tan razonable que se ingertasen en la enseñanza que forjasen aquí profesores. Que nos enseñasen a enseñar. Nunca serían tan caros como nuestros dos regimientos de carros de asaltos sin carros de asaltos y servirían para, mucho más. -W. Fernández Flores. NOMBRAMIENTO- DIODIA DE N U E V O 1 E F E D E LA ESTAFE DEL Madrid 23. Tenemos conocimiento de que ha sido nombrado jefe de la estafeta de alcance del Mediodía al prestigioso funcion a r de. Correos D Ángel Martínez Carmona, quien hasta ahora vino desempeñando el cargo de secretario del Correo central, donde su labor, meritísima, ha sido muy estimada. Los grandes conocimientos profesionales que posee el Sr. Carmona, unidos a su j u ventud y amplia cultura, hacen coiicebir las mejores esperanzas de que sea un hecho la reorganización que el servicio de la men- cionada estafeta de alcance requiere. incluidos ios cuatro números extraordinarios de los domingos, cuyo precio es de veinte céntimos
 // Cambio Nodo4-Sevilla