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A B C. D O M I N G O 25 D E D I C I E M B R E D E 1932. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 19. N i siquiera- el Gobierno podrá justificar lá medida arancelaria en el conflicto que puede; provocar e l p a r o ya que por disposición gubernativa han estado suspendidos mu- chos periódicos con el paro correspondien- te. Y aún quedaba la solución de que los) fabricantes de papel, cuyas acciones se cotizan a ciento cincuenta y. que cobran p i n gües dividendos, en un caso como el actual: hiciesen lo, que, voluntariamente ha hecho; el A B C en cuatro meses de suspensión, con sus obreros. j S i este asunto torna. estado parlamentario verá entonces la opinión pública lo que lai cultura española debe a los fabricantes de papel. E l arancel que grava el papel de 3i- bros y revistas y que permite los meipresí beneficios al monopolio papelero, hace que nuestros libros tengan que s r caros y es- i casos. Sería una resolución grave. si lo que: ocurre con los libros, ocurriera con los periódicos, y aún más. grave que todo periódico no afecto a los intereses de los f a bricantes de papel pudieran sufrir las. conse cuencias que ofrecería un suministro obligado. Los periódicos independientes óe És- paña sabrán defenderse de esta amenaza del; Monopolio, en virtud del cual el papel en; blanco tendría más influencia en el país que e l papel impreso. (De E l Norte de Castilla de V a lladolid. E L P A P E L D E LOS PERIÓDICOS Y L A INDUSTRIA PAPELERA El mayor peligro- -como ya heñios insinuado- -seria cualquier solución que implicara el modificar los Aranceles actuales. La industria de ja- Prensa es hoy en España una de las que por su capital, por su progreso y por los millares y millares de familias que i sustenta, merece mayor respeto. Tanto más cuanto que por el encarecimiento de salarios, materias, etc. y por el precio mismo del papel, que apenas piiede costear con el importe de la venta o suscripción, atraviesa una crisis económica. Mientras tanto, las fábricas papeleras han mantenido libremente sus precios y su abastecimiento, realizando sus cálculos de beneficio, sin que pueda alegarse que la importación fuese un obstando, porque durante los últimos años esa importación representa sólo una mínima parte del consumo total. No podemos creer que se proponga, ni menos se lleve, a efecto, la modificación arancelaria. Ello equivaldría a entregar el con- sumo sin control de competencia extranjera, y por tanto, en tales condiciones de mercado exclusivo, que determinaría el sometimiento absoluto e inmediato de las Empresas periodísticas. Volveríamos a los tiempos en que el periódico quedaba esclavizado al producto y de antemano sometido a la elevación de precios, a su inestabilidad y a cuantas condiciones se le impusieran. Si la producción papelera viviera en un régimen de libertad industrial, consintiendo unas y otras fábricas, de manera que cada cual buscara la clientela en la Prensa, por la calidad y las condiciones mercantiles más favorables, la prohibición arancelaria sería menos grave, aunque siempre dejase abierta la probabilidad de avenencias y conciertos entre grupos de fabricantes. Pero la realidad no es esa, porque de hecho no existe la libertad industrial. La elevación arancelaria crearía a las Empresas periodísticas una situación difícil, asfixiante, imposible de soportar. Porque, desde luego, la primera- consecuencia, más o menos pronta, sería el encarecimiento del papel. No podemos creer, no queremos creer, repetimos, que la Comisión encargada de estudiar este asunto se incline a modificar el Arancel. La situación actual permite a la in. dustria papelera realizar ganancias, y constituir fondos de reservas. Y, en cambio, la posibilidad de importar- -de que no hacen uso la mayoría de los periódicos- -permite un control sin cuya existencia la industria de Prensa no podría vivir. Aplicado el Arancel, la exclusiva sería de efecto autonómico y con la exclusiva y sus consecuencias la, ruina de la mayor parte de las Empresas periodísticas. Se atropeUarían derechos adquiridos, se haría imposible la competencia- -que es reguladora del mercado- -y se desplomaría la industria periodística. Y el efecto llegaría también, como fácilmente se comprende, a la independencia de los periódicos. s los que han dedicado los principales diarios de España al interesante asunto que encabeza estas líneas, con el fin de que nuestro público esté suficientemente informado. Los fabricantes de papel y Prensa la L a influencia del papel en blanco De nuevo se ha puesto sobre el tapete la cuestión del papel de los periódicos. Aunque a primera vista parece que este no es asunto de interés público, y que al darle publicidad los periódicos se aprovechan de su altavoz para defender algo que sólo afecta a los i n tereses de las Empresas periodísticas, es pleito, sin embargo, de más hondas raíces, ya. que el conflicto ahora planteado tiene una relación muy íntima, no ya con l a economía de la Prensa, sino con su independencia. U n monopolio de papel se haría arbitro del pensamiento de un país, y a los Gobiernos les bastaría con proteger al papel en Manco, sin letras, para controlar las campañas del papel impreso. Con ser muy importante la cuestión económica, ya que de la industria periodística, que ahora atraviesa una crisis muy grave, viven infinidad de familias, es más importante aún el que la Prensa de un país pueda v i v i r a merced de los fabricantes de papel, y éstos ser arbitros de l a ideología y de la crítica de los periódicos españoles. E s t o n o puede autorizarlo un régimen democrático, porque equivaldría a poner en manos de los fabricantes de papel una fuerte coactiva, que, administrada sagazmente por los Gobiernos, representaría la muerte de todos los periódicos que no simpatizasen con la situación gobernante. L a gravedad del asunto, en estos momentos, es que hay cuatro periódicos importantes, El Sol, Luz, La Voz f Ahora, qute, por razones de carácter íntimo, que no es discreto investigar, están en esta ocasión al lado de los papeleros. Es hecho absurdo, ciertamente, que cuatro periódicos, unidos por vínculos de Empresa y de política, se inhiban en asunto que es vital para todos los periódicos de España, ya que con el arancel de 180 pesetas la tonelada, la mayor parte de los periódicos españoles sucumbirían. E s sintomático igualmente que las demandas de elevación de precio hechas por los periódicos reiteradamente, hayan sido desatendidas por el Gobierno en más de un año de gestión, y en cambio a Ja primera reclamación de jos fabricantes de papel, hecha con la coacción de un cierre de fábricas, el m i nistro de Agricultura haya declarado a toda marcha la urgencia de. la resolución. E l papel de periódicos y el arancel H a n comenzado las deliberaciones de la Comisión mixta, nombrada por el Gobierno, para resolver, colaborando en lá función del Consejo Ordenador de Economía, el conflicto creado por la Central Papelera, al soli- í citar una protección arancelaria para el papel. Desconocemos los términos en que se ha desarrollado esta primera reunión, cuando precisamente dejamos confiados a los representantes de las. Empresas periodísticas, nuestros defensores, los intereses que le, están afectos, pero sí juzgamos pertinente divulgar algún punto de vista que justifica la posición de los periódicos españoles frente a unas pretensiones de protección, que de prevalecer cambiará totalmente el régimen económico de la Prensa y harían sucumbir una gran parte de nuestros periódicos. Bueno será consignar en primer término que la djscusión entablada es sumamente espinosa. De una parte están las Empresas periodísticas que trabajan actualmente con un régimen de libertad industrial, estando, por tanto, sometidas a las leyes de la. competencia y del libre concurso, y de otra una; entidad que centraliza en sí toda la producción de papel y l a distribuye en l a forma que las circunstancias le permiten sin otro, freno que el que le impone el preció de losi mercados exteriores. Pero hay que decir que este freno es. bien pequeño y que l a mayor parte de los periódicos españoles se hallan imposibilitados de importar papel, bien por l a cifra de consumo, que es exigua, bien porque sus dispo- nibilidades económicas no se l o permiten. A s í l a cifra de importación de festos últimos años ha alcanzado merios del diez por, ciento del consumo total y este dato simplemente demuestra que no representa un peligro para l a Central Papelera el régimen arancelario ¡vigente. L a protección d e l E s tado, pues, e n este aspecto induciría a lai explotación de un verdadero monopolio, que libre de todo control exterior sometería a la Prensa española a- los precios y condiciones que los fabricantes de papel quisieran. Los periódicos españoles no aceptarán de. buen grado este. régimen, que vulneraría los derechos adquiridos a l a sombra de los cuales se han creado muchas industrias periodísticas x- modificaría una ley? -que, única- mente el Parlamento estaría autorizado á modificar. 1 SKI nSño se criará mejor aúsB c n M Ai- A t 1 A B C en Sevilla 32.679 3 a. 188 32.689 Olivé (antigua Teléfonos de A Dirección. Redacción. Administración. Oficina: de Calle Muñoz Convocada para el 27 del actual la Asamblea de la Prensa española comenzamos hoy a reproducir los artícu- Lombardos. 23.524
 // Cambio Nodo4-Sevilla