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A B C. M A R T E S 27 D E D I C I E M B R E D E 1932. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 37 V INFORMACIONES Y OTI CÍAS TAURINAS E n S e v i l l a L a fiesta de íós estudiantes católicos. Festival en M o r ó n cia; tan buen artista, con el capoté. E n ningún momento de l a lidia consiguió lucimienL a fiesta de l o s estudiantes cató- to el muchacho. De que había materia para hacer algo dio fe Chicuelo, qué, después de repetidos intentos del compañero, siempre licos fracasados, ejecutó a maravilla dos veróniMucha frescura en los toros; y bastante cas y media, llenas de temple, serenidad y gente también, sobre todo- dicho sea sin estiloj que arrancaron una delirante ovación. aludir a ninguna prenda de abrigo exteRevertito, muy valiente, destacó al mulerior- -en las localidades calentitas, donde, co- tear muy bien a l bicho de García Pedrajas, mo no era. bástante el brasero del Sol, los parando y arrimándose. Dejó una estocada espectadores se apretaban unos contra otros, superior y fué recompensado con ovación y al ca; orc ¡llo del lleno. oreja. Cómo larga sí lo fué l a fiesta, á l a que tocó l a aproximación de las dos horas y rrie dia, tiempo que habría sido muy bastante para morirse de tedio si no hubiese existido un remedio eficaz contra el aburrimiento: el echar una miradita que otra a la presidencia, en cuya sede regían el espectáculo ocho mut chacas que hasta allí... P o r l o demás, no faltaron instantes lucidos, que, de vez. en cuando, reanimaban el poco brillante curso del festiva Cualquiera de los estudiantes organizadores tiene, seguramente, un curso más afortunado. D o n Aurelio Sánchez Mejías fué el ganador de los primeros aplausos de l a tarde. Con su aire de labrador que apenas baja a l a ciudad- -tan tostado parece por él, Sol y. el aire camperos- avezado jinete en una fina jaca del marqués ce Arienzo, D Aurelio, h i r zo primores de caballista rejoneador, porteando ágilmente al novillo de D José A Martín, E n todo l o alto del morrillo colocó con admirable estilo tres rejones, que le v a Manuel Ponce, llegándole como los buelieron una triple ovación, cuyo clamor le nos... ¡Ole! acompañó hasta l a puerta de caballos. El torete, suave y de poca fuerza, inofenE l Pajarero Chicó alcanzó úñ triunfo resivo para. el lidiador, turbó en demasía al josonante lanceando por verónicas, al costado ven aficionado Niño de Roca, quien le lasy por chicuelinas, con arte, salero y valentía. timó repetidamente hasta poner a l a amable Por tres veces exhibió así su magnifica capresidencia en el durísimo trance de enviarlidad de torero- -la primera, con el bicho de le los tres avisos. Volvió el bicho a los coRevertito- -y siempre- -como era justo- -fué rrales en conducción ordinaria- -o sea, entre adamado entusiásticamente. Su torillo- -de la los bueyes- y su cadáver fué extraído más vacada de A r i a s de Reina- -tenía nervio y tarde. Niñotíe, l a Roca saltó el cerco del anillo y no volvió a aparecer más, como si simbo- fuerza y el chaval, constantemente cerca, careció de calma para dominarle. A l dar un lizase que abandonaba definitivamente el pase de pecho se le echó encima el becerroarte. te, que le prendió por el pantalón, dejánE l novillo de Rincón le tocó a. Chicuelo. doselo para el repaso. A l matar, muy precipiManso, pero de, mucha casta, receloso e i n tado, y con poca fortuna. A pesar de todo, el cierto, con un año y cien kilos más, habría público- -viendo ante sí un artista de envidado que hablar, y no bien por cierto. M a diable porvenir- -le aplaudió con gran cornolo toreó medianamente y mató pronto. dialidad. Nuestro inolvidable Cayetano Ordóñez anE l joven Eduardo Navarro- -paisano de duvo constantemente achuchado por l a res de Diego de los Reyes- -probó su ejemplar IgD Esteban- González, que por el. lado i z norancia. N o es hombre que se asuste; pero quierdo se ceñía muchísimo, y llegó a dar se deja arrollar con una insistencia peligroen tierra con el Adulto de l a Palma, decidido a mostrarse valiente y quedar bien. C o n la muleta estuvo tranquilo y torero, jr a matar entró derecho, aunque l a dirección del estoque fuera harto desagradable. Cayetano dio l a vuelta al ruedo, oyendo palmas. EN SEVILLA sa. E l boyante bichillo de Moreno Santamaría l o trompicó muy a su gusto. ¿Otras cosas dignas, de mención? U n a Pepe Rodas en el ruedo. Maneras, siempre, de peón y banderillero grande. U n poco de práctica para recuperar l a perdidasoltura, y quizás, quizás... Los años son muy picaros; pero l a vocación es más picara yj se sobrepone a ellos... si ellos no son mu- chos. Otra: l a provechosa actividad de Manuel Ponce, que lleno de afición, cada vez brega con mayor eficacia y tino y de día en día mejora su estiló de rehiletero. D e las bromas hemos pasado a las veras, y aquel desgalichado cuyas primeras ganancias fueron el aipodo burlesco y l a cuchufleta del tendido, ha apagado para siempre, con las ovaciones de l a corrida, el eco y a lejano de las burlas de Ja encerrona. F i n a l las grandes cantidades de cogidas que sufrió un lidiador espontáneo al desafiar al novillo de Revertito. E l hombre salió herido en l a cabeza. L a presidencia, muy bien. Sólo el asomarse al palco era ya un acierto definitivo. E r a n ellas Mercedes y Elena. Fornica, María Regla León, María de l a Cova, Carmen Rojas Carmen Carvajal; Rosario Jiménez Placer y Angelita Huesca. M. V, EN OTRAS PLAZAS Festival taurino Morón. E l día 25 se verificó en nuestro circo taurino un festival, en el que se lidiaron cuatro novillos de l a ganadería de Conradi, por los diestros Eduardo Gordillo, G i tanillo de Triana, Gitanillo de Camas y, Diego Gómez Laíne. Gordillo toreó muy valiente por verónicas, sufriendo un achuchón de l a res en las tablas, sin más consecuencias que un puntazo en él muslo izquierdo y. rotura del pantalón. Con la muleta estuvo breve, terminando con e l bicho de dos pinchazos y media estocada. Gitanillo de T r i a n a saludó a l suyo con medias verónicas, marca de l a casa, que fueron aplaudidas Toma l a muleta, y después de ordenar a los subalternos retirarse se v a hacia el novillo, que era un monumento, y le hace uña gran faena para concluir de media estocada y un descabello, (Ovación, oreja y vuelta a l ruedo. Gitanillo de Camas, con el capoté, estuvo bien, y con el estoque, breve y algo apático, entrando varias veces a matar, terminando descabellando. Laíne propinó al suyo unas verónicas eslilistas, que fueron aplaudidas. Con l a muleta hace una gran faena, con. la izquierda, intercalando algunos molinetes. Con el estoque estuvo inteligente, entrando bien, ño consiguiendo mayor lucimiento por estar él bicho muy nervioso; terminó con un descabello. -Corresponsal. E l Palmeño toreó con tanto arrojo, así con l a capa como con l a franela, a l riovillote de Rufino Moreno Santamaría, como si empezase, su carrera y no tuviese en. su vida de valiente tanta cogida desgraciada por donde se le fueron sangre y energía. S i des- pues de sú estocada, metida con coraje, no se hubiese deslucido al descabellar, su triunfo habría sido redondo. Con todo, escuchó calurosos aplausos, tan cariñosos como merecidos. N o está de más consignar que el b i cho achuchaba con mucho celo por el lado derecho. C o n el de D José de l a Cova, bravo, no do pie con bola él Chiauito de l a Audieni pajarero Chico, echándole gracia y v a l o r por tonelá, ¡Méñúd está er itifto. t. t
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