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Contra la ciudadela de la religión. De otro enemigo más incoercible parten, también recién nacido el año, contra la ciudadela de l a religión los fuegos de una ofensiva para encontrar paridad a l a cual hay que buscar antecedentes en Méjico, cuyo numen parece a la sazón en privanza. Con clara videncia se adelanta el E p i s c o p a d o- y español a los m a l e s que amenazan al catolicismo, y el día i de enero, en una pastoral de lorio contenido por la función evangélica, de claro razonamiento y de severos reproches, formula su solemne acta de agravios ante lo que se ha hecho contra la Iglesia y ante lo que no v a a tardar en consumarse. P o r l a voz de sus prelados l a Iglesia, e x c l u i d a de la vida pública español a define los deberes de los católicos y es 1 tablece l a ortodoxia en orden a los problemas políticos. A los pocos días, el 23 de enero, el presidente de la República, Sr. Alcalá Zamora, firmaba el decreto de disolución de la Compañía de Jesús en Espafia, y poco más tarde- -en un plazo perentorio- -ésta abandonaba sus colegios, sus áboratorios, sus talleres... Centros por día creados y mante- E L P A D R E JOSÉ A PÉREZ D E L P U L G A R L E G I T I M A G L O R I A D E L A C I E N C I A ESPAÑOLA, QUE A L TRASLADARSE CATÓLICO A BÉLGICA E CON EL INDUSINSTITUTO SU D E ARTES TRIAS, QUE CREO Y ANIMO E N MADRID C O N ESPÍRITU H A S I D O A C O G I D O C O N LO. S HONORES DEBIDOS A S U A L T O PRESTIGIO te del e j e m p l o de Castilblanco- -cuyos autores aún no han- s i d o j tugados- continúa en los meses siguientes la ofensiva r e v o l u c i o n a r i a contra la Guardia c i v i l Cebolla, Mombéltr án, Antequera, P i nos- Puente, O s u n a Cárchelej o Salobreña, M o t r i l Berrocalejo, Quejar- Sierra, Navahermosa, P l a senzüela, Buñol, L o ra delRio, Pomer, V i l l a de D o n Fadriqüe, Carabanchel, Pedro Martínez, Zorita, Navalvillar de Pela, son enunciados evocadores de esa rebelión contra la ciudadela de l a autoridad que es l a casa- cuartel de la Guardia c i v i l en los p u e b l o s españoles... UNA CASA- CUARTEL DE LA GUARDIA CI- V I L U N A CUALQUIERA- -IA D E JERESA, P O R E J E M P L O- CIUDADELA SEL PRINCIPIO D E AUTORIDAD, DE TODO Q U E LOS REVOLUCIONARIOS COMO TIEMPO H A N SEÑALADO BLANCO P E SUS A S A L T O S D A L E J A N D R O L E R R O U X P R O N U N C I A E N L A P L A Z A D E T O R O S DJE MADRID, SU DISCURSO POLÍTICO CON TANTA EXPECTACIÓN AGUARDADO E L D I R E C T O R GENERA D E LA GUARDIA CIVIL, GENERAL COMO RECOMPENSA AZGO D E BOMBAS, CABANELLAS, POR EL JUNIO PRESIDE, EN SEDE HA- V I L L A U N H O M E N A J E VL I N S T I T U T O SERVICIO E N E L MES D E nidos, como el Instituto Católico de A r t e s e Industrias- -obra del sabio padre Pérez del Pulgar, honra de la ciencia española- -se trasplantaban; a l extranjero, requeridos acuciosamente por l a noble codicia de países anhelantes de enriquecer sus sistemas pedagógicos. Con celeridad expeditiva se organizó la ejecución y el desenvolvimiento del decreto; la confiscac n de bienes fué rápida e inexorable, así como el destino que afanosamente se le fué dando a l patrimonio de la ínclita Orden española. L a ciudadela de k religión estaba ya atacada con certera estrategia. L a política laica tenía francos los caminos. E n febrero se aprobaron rápidamente las leyes pertinentes- -divorcio, secularización de cementerios, etc. y et 1. de diciembre se leía en la Cámara el proyecto de Congregaciones religiosas, agresión renovada a los sentimientos y convicciones de millones de españoles. Fuera, en la calle, la guerra religiosa a se cuidaba de adoptar moderados tonos legalistas, sino que optó por la barbarie. Chusmas, para dispersar las cuales sobraban unas parejas de guarSias, han quemado iglesias como la de San Julián, de Sev i l l a S a n Sebastián, de M a r c h e n a S a n G i l de E e i j a Santa Gara, de O s u n a destrozaron venerandos cruceros galaicos o agredieron a tiros las procesiones de Semana. Santa en algunos puntos de A n d a l u cía o irrumpieren con salvaje profanación sobre sepelios católicos, Pero ninguno de estos atentados pudo, en caso alguno, a t r i buirse a masa popular, sino a pequeñas hordas, fácilmente coercibles si no fuera deliberada la pasividad en la función de reprimirlos. E r i cambio, y como reacción contra toda suerte de ofensivas a la religión, tquí magnífica expresión de piedad ofrecieron las festividades de la Iglesia, tales como la del Sagrado Corazón- de Jesús, día en el que España amaneció constelada densamente de signos exteriores de su fe,
 // Cambio Nodo4-Sevilla