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EXTRAORDINARIO demostrar la fineza y la serenidad a que en su madurez llegó el conquistador, por quien la elegancia renacentista entró en el país azteca. Sin embargo, el artista, el pintor, fué i n sensible a la sensibilidad allí revelada, i n curriendo en delito de grosería temperamental, y no importándole tampoco el prestigio histórico de Hernán Cortés, sino, muy al contrario, apasionándose por destruirlo, realizó la hazaña de desplegar en las paredes una serie de tremendas acusaciones contra el gran español, que no iba a salir de su tumba a castigar al bravo alanceador de muertos. Fué el Mecenas aquel Sr. Morrow, de quien Lindbergh hizo su suegro, y que más tarde consiguió para su protegido la ornamentación de la Bolsa de San Francisco. Por cierto que el pintor, ruso honorario, y que firmaba sus obras con una hoz y un martillo diminutos, no se resistió a magnificar el templo capitalista y transformó los buscadores de oro de California en unos soñadores rubios y casi angélicos, según puede verse en los frescos del romántico edificio. L a saña, el furor, quedaron para Cuernavaca. Allí se representa al grande hombre como a un capitán de bandidos, y a sus soldados y a los frailes (secos y biliosos aquéllos: brutales, rijosos y glotones éstos) en actitudes impúdicas o tiránicas, azotando a los indios, marcándoles con el hierro candente en la cadera, martirizándolos por gusto. Nunca jamás en ningún sitio me fué dado contemplar una burla, una blasfemia tan enorme contra España. Y para colmo, esto ha sido en la casa de H e r nán Cortés. Las pinturas, como tales, son buenas. L o mejor, sin duda, del artista, que goza por allá de mucha estimación. Y por aquí, en donde ha sido muy elogiado en ocasiones. L a crítica, y a mi juicio con bastante razón, admira la facundia y una cierta pasión c i clópea que hay en Ribera, que así se llama el hispanófobo. Claro que, a pesar de sus alardes de gigantismo, no alcanza la reciedumbre de su homónimo, el Españólelo. Se ve demasiado el afán de genialidad y adviértese la receta, sin que, por otra parte, los sarapes y los rebozos consigan ocultar a. las musas europeas que Ribera perjudicó, diremos en un folklórico lenguaje mejicano. Y no se hable de su contumacia en afear a sus compatriotas, a los que transforma en fenómenos de feria. Y no es así, no es así... Los mejicanos, en sus distintas clases, poseen el más sugestivo misterio: tienen raza. Insisto, no obstante, en que las pinturas de Cuernavaca seducen en su composición y en su colorido cuanto repelen y abochornan por su idea, que es, sencillamente, una bellaquería. L a colonia protestó, y no se le hizo caso. E n mi humildad, también yo rechacé esa maravilla de malquerencia en el propio Méjico y a mi regreso a España. Ahí siguen los esperpentos. ¿Hasta cuándo? Méjico es uno de los pueblos más interesantes del mundo. Inteligentísimo y artista, al pie de sus volcanes, entre los cactus, al borde de sus lagunas, enamora y hechiza como ¡as profundidades asiáticas. Sus vestigios aztecas no lian acabado aún de decir un maravilloso secreto, y el virreinato ha dejado grandeza fabulosas. U n a de las más agudas nostalgias del viajero, y vo soy tal agradecida victima, es la de X o cliimilco, Puebla, Guadalajara, el Popo, el zócalo, las criollas, que non como un perfume; sus ingenios literarios y pictóricos, los charros en Chapultepec... Su aproximación entre España y Méjico va a celebrarse por modo extraordinario: concesión de créditos, viaje de S. E el presidente de la República y otras cordialida; i ¿í, M u y bien. Pero... ¿y ias pinturas de DE A B C DE AÑO NUEVO. P A G 32 millones de deuda al estabilizar el franco a 20 céntimos oro. Bélgica e Italia la i m i taron. Inglaterra creyó que, a fuerza de i m puestos, podría seguir pagando en oro, pero no ha podido. Ahora Francia deja de pagar lo que a los Estados Unidos debe. Inglaterra paga, pero anuncia que no podrá seguir haciéndolo, y así es, en efecto, porque mientras no se rehaga su balanza de pagos, ¿de dónde va a sacar el oro necesario para seguir pagando a Norteamérica? Pero si sus deudores no pagan a los Estados U n i dos los 11.000 millones de dólares a que ascienden sus créditos sobre Inglaterra, Francia, Italia y Bélgica, tendrán que pagarlos los norteamericanos, que ya saldan sus presupuestos con más de 2.000 millones de dólares de déficit, y donde apenas queda nada que no esté hipotecado: Estados y Ayuntamientos, granjas y rascacielos. Porque así está el mundo. N o le vemos ESPEJO Y AGUA la cara porque la tiene cubierta de papeles: Empezaba su sermón de Año Nuevo el los representativos de sus deudas. Las deupadre Alonso de Cabrera recordando que das de guerra no son más que un aspecto del Moisés había puesto a la puerta del Taberempapelamiento universal. Muchas de las c i náculo agua y espejos para que los sacerfras representadas por estos documentos no dotes se viesen al entrar las manchas en son sino números imaginarios. Antes valían unos terrenos a veinticinco céntimos el pie; los espejos y se las lavaran en el agua. Seahora se pagan hasta tres pesetas. Nada se guía diciendo que la Iglesia empezaba, tamha hecho positivamente para que aumenten bién el año poniendo ante los fieles el esde valor. Siguen siendo tan estériles como pejo de Nuestro Señor, cuya sangre fué antes, sólo que se anuncia que se abrirá por derramada como agua en ese día, que es ellos una calle. Y la verdad es que el mundo el de su circuncisión, para que con ella se nada gana con que se ensanchen las ciudapuedan lavar los pecadores. des, se acumulen las gentes en ellas y se E l viejo anhelo que se expresa en el d i aleien de la tierra nodriza. cho de A ñ o nuevo, vida nueva implica Pero junto a los papeles, que no repretambién, tácitamente, el uso- del espejo y sentan sino especulación y valores ficticios, del agua. Las casas de comerció y áfiSindustria hacen su balance a fines te año, a? hay otros tantos títulos que significan las privaciones de gentes laboriosas, que se saobjeto de descubrir sus yerros, si los fíj y, para luego corregirlos. ¿N o es una lás ti- criticaron para sacar de su apuro a los G o b i e r n o s en la hora de su necesidad, o para ma que la Humanidad no haga otro tanproveer de capitales a alguna empresa que, to? N o hace mucho tiempo recordé que el parecía honrada. Berliner Tageblatt tuvo la ocurrencia de Ahora dicen varios economistas que no pedir a la ciencia económica, tan cultivada entre los alemanes, solución a la angustia hace falta ahorrar, porque el mundo padece de falta de consumo. L o s que tal aseguran del mundo, y se encontró con que había 152 no han visto nunca el río Paraná ni se han teorías distintas de la crisis, lo que por sí puesto a pensar lo que costaría poder fersólo se basta a explicarla. A la torre de tilizar siis orillas con sus aguas, n i han Babel de la ciencia moderna ha seguido la calculado los capitales que cada generación confusión de los conceptos. Razón de más necesita para preparar el trabajo de la s i para pedir al cielo espejo y agua. guiente, n i las sumas que serían necesarias E l doctor ex gobernador del para aposentar en la tierra, como pequeños Reichsbank, ha calculado que la guerra cospropietarios, a treinta millones de obreros tó entre 200 y 220.000 millones de dólares. parados. L o que ocurre precisamente es que ¿Cómo pudo costearse? E n realidad, hael capital disipado- en la guerra o malgastaciendo trabajar a viejos, y niños, y mujeres, do en máquinas innecesarias, o mal invertibeligerantes y neutrales, para sostener a los do en empréstitos sin verdadera garantía, Ejércitos y escuadras combatientes. Solo ahora lo quisiéramos para dar a los hombres que, para inducir a esforzase a tanta gente, un modo estable de vivir. L o quisiéramos los Gobiernos emitieron papeles que no eran y lo necesitamos, pero no lo tenemos, porsino promesas de pago. A l principio se creque fué aniquilado. yó de buena fe que Alemania pagaría ínY bien está que se aniquile lo que ha sategro el coste de la guerra. N o tardó en lido de la nada, como son los billetes, que verse que quedaba tan empobrecida con el Mefistófeles decía garantidos por los tesogravamen de sus propias campañas y las ros enterrados en los dominios del Empe de sus aliados, que no podría pagar más rador, y los valores de la especulación; pero que una parte. Entre tanto, la pobre vendía lo que ha surgido penosamente del trabajo, sus marcos a quien quisiera tomarlos por del sacrificio, de la virtud, no debe aniquidinero para alimentar a su pueblo, desprolarse. E l mal consiste en que los números visto de todo. Luego, en 1923, se contentalo confunden todo y los mismos títulos, reron los vencedores con que Alemania papresentan conjuntamente valores de especugase 132.000 millones de marcos oro. Colación y de trabajo, de lo que procede ese braron seis anualidades, bien que con el d i otro gran barullo en que unos defienden nero que a los Bancos alemanes prestaban igualmente los capitales genuinos que los los extranjeros, y especialmente los nortefalsos, y otros quisieran acabar con todo el capital, sin darse cuenta que de todos moamericanos. Cuando éstos empezaron a desdos lo necesita el mundo, y el que no salga confiar de su cliente hubo que reformar el del ahorro de hombres libres tendrá que explan de pagos. Francia dijo entonces que traerse, como en Rusia, con el látigo, a la antes eran las reparaciones que las deudas miseria de los siervos. privadas, a lo que se repuso que el dinero de las reparaciones era el. de las deudas P o r lo que hemos de terminar pidiendo á privadas de Alemania, y cuando vino el Dios de nuevo que esta liquidación, que acacrack de Nueva Y o r k y los Bancos norteso se ha iniciado con la negativa de F r a n americanos dejaron de prestar a los alemacia y Bélgica y la advertencia de Inglaterra, consista sobre todo en poner ante los nes, dejó Alemania de pagar reparaciones. pueblos el espejo que les enseñe a distinguir Veremos ahora si paga a los Bancos. los capitales verdaderos de los fantasmagóRusia había repudiado sus obligaciones. ricos, por arte de magia negra fabricados Francia, redujo a la quinta parte sus 400.000 s Cuernavaca? N o existe en toda la redondez de la tierra un insulto mayor contra E s paña. Cuando el Sr. Alcalá Zamora vaya al palacio de Hernán Cortés, ¿las ocultarán, como se hace en la Habana con los restos del Maine. en las situaciones protocolarias y difíciles Sin contar el pasado, ¿no merecen los gachupines, que ahora se J disponen en un sacrificio en favor de Mé- i j i c o no merecen que desaparezca la infa- ¡mia de ese epitafio al inmortal conquistador, al virreinato y la Madre Patria? M a dre es, en efecto, que perdona como sólo se perdona a los hijos. Año nuevo, lealtad en las relaciones hispanomejicanas. Amén. FEDERICO GARCÍA S A N C H I Z
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