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EXTRAORDINARIO porque, si no miente el cristal, ya se encargará la necesidad de traer el agua, y aun la esponja, con que se limpien de sus falsos haberes y de sus falsas deudas. RAMIRO D E MAEZTU DE ABC D E AÑO NUEVO. P A G 33 u Acuciados por invencibles apremios de espacio y tiempo, sólo nos es posible, para reflejar la vida internacional del año que finaliza, hacer somerísima síntesis, con el riesgo de que. por inhabilidad del que escribe y por lo complejo de los múltiples acontecimientos que se sucedieron, resulte harto incompleta y confusa. Los lectores (le A B C se harán cargo y dispensarán las deficiencias, que somos los primeros en reconocer y lamentar. E n definitiva, t i año 1932, por lo que hace al orden internacional, ha sido funesto e incoherente. Ninguno de los problemas que dejó pendientes el año anterior han sido resueltos adecuada y favorablemente. E s más: la mayoría se han embrollado y agravado. L a crisis económica mundial, que, como apocalíptico castigo, sufre el mundo, se ha extendido hasta los últimos rincones del globo terráqueo. Ningún país está libre, en ninguno se deja de sentir. Y lo más preocupante es que los técnicos, repletos de estudios y de estadísticas, aseguran que no hemos llegado aún al punto máximo y que el mal está todavía en período ascendente. L o s s i n trabajo aumentan en todas partes, incluso en los Estados Unidos, donde parecía que no podrían existir jamás. E l régimen de maqumismo más perfecto, 3 a producción en serie, los altos salarios, habían creado la prosperidad envidiada de la grandiosa República norteamericana. T o d o ello fracasó al no lograr contener la general epidemia económica. H a y quien supone que de allí vino el mal, por error o exageración del método empleado, que se vieron precisados a copiar los pueblos de Europa. A l malestar económico y financiero se ha unido el que trajeron consigo las revoluciones, revueltas sociales y militares, huelgas prolongadas y absurdas, ambiciones excesivas del proletariado, sufriendo siempre el contagio bolchevista de Moscú, sin olvidar algunos egoísmos capitalistas. P o r si faltaba algo, apareció en varios puntos el espectro desolador de la guerra, contra la que se había creado, como antídoto, l a Sociedad de las Naciones. Se enseñoreó en Shanghai (China) durante algún tiempo, aunque corto, gracias a la intervención de ciertas principales potencias. E n la Manchuria tomó carácter crónico, a pesar de la Comisión presidida por lord Lytton, que recorrió los parajes ensangrentados y conferenció directamente con los Gobiernos chino y japonés. De las luchas guerreras en América haremos mención luego. Aparte de estos hechos generales, que confirman el calificativo de funesto que d i mos al año 1932, hay otros particulares que lo ratifican. Dos personalidades eminentes fueron víctimas de infames asesinatos; el presidente de la República francesa, monsieur Doumer, y el del Consejo de ministros japonés, Sr. Inukai. Fué el primero, el crimen de un loco o fanatizado, que llevó a cabo su cruel designio con premeditación y alevosía que espantan. Fué el segundo obra de conspiradores militares, jóvenes oficiales, movidos por insano, aunque evidente patriotismo. L a muerte arrancó igualmente de entre los vivos a otra personalidad política, que había logrado excepcional relieve y autoridad por nadie igualada, así en Ginebra como en todas las Cancillerías, empleada en laborar por la cordialidad RESUMEN DEL AÑO INTERNACIONAL 1932 y amistad internacionales, incluso entre los que fueron recientemente enemigos; nos referimos, según habrán adivinado nuestros lectores, a M Arístides Briand. L a muerte sorprendió también, todavía en plena juventud, al último Rey de Portugal, D. Manuel, a quien la vida y el Trono sólo procuraron sinsabores, pero que hasta su fin, y a pesar de su destronamiento y destierro, fué un gran patriota portugués y un amigo verdadero y constante de España. P a r a no ennegrecer en demasía el cuadro, nos limitamos a recordar, sin mencionarlas, las desgracias de todo orden que produjo en múltiples países la dura madre Naturaleza en forma de terremotos, tifones, derrumbamientos e inundaciones. V a rios barcos de guerra sufrieron naufragio, así como el transatlántico francés, recién construido, Georges Philippart. E l año 1932 ha sido, en conjunto y en verdad, más triste que risueño. Dentro del terreno propiamente diplomático, tampoco presenta el año 1932 triunfos ni siquiera mejoras. Dos temas capiteles absorbieron la atención de las Cancillerías: el desarme o limitación de armamentos como medio de impedir o alejar los riesgos de la guerra, descargando de excesivos gastos a los presupuestos nacionales; y el de las deudas interaliadas y las reparaciones, debidas por Alemania, que han engendrado y enredan hasta el infinito la crisis en las economías mundiales. Amenazan éstas con hacer imposible el cambio de mercancías y de giros entre las naciones, llevándolas a la común ruina, sin distinguir entre los que fueron vencedores, vencidos o neutrales. Ambos problemas, el del desarme y el de las deudas, se han tratado en las Conferencias internacionales que, bajo la protección de la Sociedad de Naciones, se reunieron en Ginebra y Lausana. Esta última tuvo una segunda parte de sólo carácter económico, y con referencia a Europa central, en la riente ciudad de Stressa. P o r uno de esos anacronismos tan frecuentes en los tiempos modernos, en especial interviniendo los yanquis, los Estados Unidos, que nada tienen que temer militarmente, por ser, en realidad, invulnerables, accedieron a concurrir, con el carácter de observadores, a Ginebra, pero se negaron en absoluto a hacerlo en Lausana v en Stressa, donde su presencia era realmente obligada, porque, siendo acreedores de todos y deudores de nadie, los acuerdos que en estas dos últimas Conferencias se tomaron no tendrán efectividad sin su adhesión- y consentimiento. igualdad de armamentos de Alemania, si bien la sujeta a las medidas de seguridad que habrán de dictarse previamente. E s tiu pequeño rayo de luz y de esperanza, que permite seguir los trabajos sobre el desarme, materia que habrá de ser objeto de relevos estudios y negociaciones en el ano que comienza. L a Conferencia de Lausana, bajo la presidencia de M r MacDonald, llegó a conclusiones bastante concretas y positivas. Comenzó el 15 de iunio, y el o de julio siguiente, no sin difíciles y meritísimas transacciones, logró firmarse una serie de acuerdos, que, sin ser los deseados y que se i m ponen, corte de cuentas borrón y cuenta nueva o coup d cponge (según la frase diplomática al uso) es de hecho la anulación virtual de las reparaciones alemana; E n efecto, la cifra alemana de reparaciones, que por el Plan Y o u n g se elevaba a la fantástica suma de 38 millares de millones de marcos oro, quedó reducida a sólo Irrs millares, que serán entregados en bonos del Gobierno alemán del 5 por 100 al Banco de Reglamentos Internacionales que funciona en Bale. L o s dichos bonos no podrán negociarse hasta dentro de tres años, por lo menos, y sólo en el caso, más que improbable imposible, de que se puedan emitir en el mercado mundial a tipo no inferior del 0.0 por 100. De aquí que lo convenido sea, en realidad, la anulación. A la vez, y por el anejo número 5, se han trazado pautas fijas para reunir (probablemente en Londres) una Conferencia económica y financiera mundial que procure el saneamiento de las monedas nacionales y mejore el régimen de prohibición y cambios con programa fijo, que estudiarán tres personalidades competentes designadas por la Sociedad de Naciones. A esta proyectada Conferencia sé invita especialmente y en forma singular a los E s tados Unidos. Por el espíritu que ha reinado en la Conferencia de Lausana, por los términos en que se expresaron en ella los principales actores (M Herriot, a nombre de F r a n c i a el entonces canciller V o n Papen, en el de Alemania; M r MacDonald, en el de Inglaterra) y por los conceptos de amistad empleados por todos, la Conferencia de L a u sana ha constituido, sin disputa, el mayor o, mejor, el único éxito pacífico obtenido er. la labor diplomática durante el año 1931 E s algo más que el ra yo de luz y de esperanza alcanzado en Ginebra. E s la expresión pactada de un buen acuerdo, que. le ratificarse y sancionarse, por obligar a Inglaterra, a Australia, a Nueva Zelanda, a la Unión Surafricana, a la ludia, a Er; ¡iicia, a Grecia, a Italia, Japón, Polonia. P o r L a Conferencia del Desarme, presidida tugal, Rumania, Checoslovaquia y Y u g por el ex ministro inglés laborista M r H e n oslavia, como países acreedores, y a Aiederson, estuvo reunida muchos meses, permania como país deudor, encauzarían y r e s diéndose en infinitas series de proyectos y tablecerían, en gran parte, las economías contraproyectos, que lograron al fin sinte- mundiales. tizarse gracias a la ponencia del ministro L a dificultad estriba ahora en la actiuv. l checoslovaco, Sr. Benés. E l informe que adoptada por los Estados Unidos, tíicu se éste preparó presagiaba favorables consecomprende que, siendo éstos acreedores l e cuencias. Pero, votado el mismo, la impetodos los citados países, sólo en el caso íd rial República alemana (que ha pasado un que anulen o reduzcan considerablemente s u s año agitadísimo de elecciones presidenciacréditos podrán ratificarse las rebajas cuanles y parlamentarias, alzas y bajas del hittiosísimas que hicieron a Alemania. P o r lerianismo fascista y de crisis ministeriales grande que sea el empeño de los Estados incoherentes detuvo el curso de los suceÜnidifs de negarse a relacionar las reparasos, retirándose de la Conferencia del Desciones adeudadas por Alemania con los anarme, y amenazando con su abstención deticipos y prestamos que hicieron elios para finitiva, de no reconocérsele la igualdad de la guerra y por la guerra, no es posible derechos en punto a armamentos. Signifique ambos sucesos se disloquen o separen. caba la dicha pretensión el alterar por acto N i términos hábiles habría para que los unilateral el Tratado de Versallcs, que, bueacreedores de Alemania pagasen a su deuno o malo, es el único Estatuto político acdor, los Estados Unidos, sino en la cantidad tual de la Europa moderna creada después que reciban de aquélla. de la gran guerra. M u y a última hora, merced al esfuerzo diplomático de franceses e L o ocurrido con el vencimiento del 15 ingleses (en particular de M r MacDonald, del presente mes de diciembre prueba que, que actuó de arbitro amigable componedor) pese a la tesis norteamericana, lo logrado se ha conseguido una fórmula en virtud de generosa y trabajosamente en Lausana no la cual ha vuelto Alemania a la dicha Conpodrá tener confirmación de no llegarse a ferencia, Reconoce la fórmula la teórica términos de avenencia con la gran Rsyú-
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