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comunicación con el diminuto ferrocarril, subterráneo que, para el exclusivo uso de Correos, existe en Londres, entre la Central de este servicio y las estaciones ferroviarias; una red en miniatura, cuya extensión pasa de diez kilómetros, y cuya existencia desconocen la mayoría de las personas que en Londres viven. Recientemente ha sido modernizada, y en la actualidad los convoyes circulan bajo tierra a una velocidad dé setenta kilómetros por hora, con una carga doble de la que hasta hace poco solían llevar. Pero todo es poco para luchar con el i n cesante aumento de l a correspondencia. L a fiebre epistolar, y la que origina el crecimiento en el n ú m e r o de envíos de paquetes postales, ha invadido y a todas las clases sociales, y el hecho de que haya regalos y Xmas Cards para todos los bolsillos no pone, ciertamente, freno a la afición. Hasta los aviones postales son insuficientes para ¡a demanda de comunicaciones aéreas. L o son, desde luego, para complacer al elevado n ú m e r o de niños que, convencidos de que por los aires sé llega m á s pronto a Santa Claus- -el Rey Mago de los pequeñ o s ingleses- le dirigen sus cartas con l a indicación de que se utilice l a vía aérea. Estas cartas se coleccionan cuidadosamente en las oficinas postales y se remiten a los padres o parientes de los firmantes, salvo cuando la falta de recursos de l a familia es tan evidente que los mismos empleados de Correos se encargan de cumplimentarlas en la medida de sus posibilidades. Luis ANTONIO BOLÍN Carga de camiones de Correos a la puerta de la Central de Londres. Aunque un ferrocarril subterráneo comunica a la Central con las principales estaciones ferroviarias que en Londres existen, centenares de camiones llevan a los trenes postales y a los buques surtos en el puerto de la capital británica los paquetes que por millares y millones se expiden en estos días. Tan sólo un transatlántico, llegado hace pocos días de Xueva York, trajo para Londres cuarenta mil sacas postales. He aquí la cubierta de uno de los tenders que fueron a recibirle, materialmente abarrotada de bultos.
 // Cambio Nodo4-Sevilla