Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
cL ¿llhtof U N A NUEVA EDAD M E D I A Se ha editado en Valencia l a versión castellana de este libro de Nicolás Berdiaeff. N o hace todavía un año, en un pasillo de la Cárcel Modelo- ¿quién no habrá ido a v i sitar a u n a m i g o? mi camarada el ilustre poeta y periodista J u a n P u j o l a raíz de una breve conversación sobre algunos temas de actualidad me recomendó de pronto, muy alborozado por alguno de, mis pensamientos ocasionales- -no me atrevo a llamarlos ideas- la lectura de un libro del ruso Nicolás Berdiaeff, traducido al francés, y titulado Un Nonveau Mayen Age. V e r á usted- -me dijo- -cómo le consuela y le afirma en sus opiniones. Encargué el l i bro, lo leí de un tirón una vez, y otras con más detenimiento por retardar el deleite, y aún lo cité en mudias ocasiones en mis crónicas y lo recomendé a varios de n r s amigos. H o y llega a mis manos la versiónespañola del libro. ¿Traducido del ruso d i rectamente, del alemán, de la edición francesa que yo ya conocía? N o l o s é pero lo he vuelto a leer y no ha perdido el encanto. T o davía sigue siendo en castellano, como para mí lo fué en francés, un consuelo, una afirmación, una base, para todos los que, por no ser demasiado modernos o por serlo más, con una clara visión del futuro, creemos en l a imposibilidad de l a República soviética y de las teorías comunistas. Nicolás Berdiaeff, ruso de l a Rusia B l a n ca, escritor libre y audaz, que ya sufrió persecuciones bajo el régimen zarista y v o l vió a padecerlas en vísperas de la revolución de 1 9 1 7 fué definitivamente expulsado de su país en 1922. Según él, y a su lado están Solo vieíf y Rosanow, el pensamiento ruso, que generalmente conocemos en Europa al través de obras propiamente dichas de literatura- -novelas y cuento; desde Tourgueniew a Leónidas Leonov, es, en efecto, el de Dostoiewski; pero no es sólo y todo Dostoiewski, y mucho menos el de Tolstoi, cuyo cristianismo laico le coloca al margen de la tradición ortodoxa. Nicolás Berdiaeff, idealista y cristiano, obsesionado por la idea de Dios, es uno de los más significados representantes de la ortodoxia rusa tradicional. Así, en uno de Jos capítulos más importantes de su último libro, en aquel en que. trata de L a democracia, el socialismo y la teocracia, escribe: L a democracia reconoce la soberanía y la autocracia del pueblo; pero ignora al pueblo en sí, porque no hay pueblo en las democracias. N o se puede llamar pueblo- -cito de memoria, seguro de la idea y no de la elocución- no se puede llamar pueVo a una parte de generación humana contemporánea, y todavía no toda entera, separada del pasado, ligada sólo a un jirón de tiempo, y que es una parte apenas que se considera, sin fundamento, arbitro de los destinos históricos. E l pueblo es otra cosa; el pueblo es ese gran conjunto histórico que comprende todas las generaciones, no tan sólo las vivas, sino también las del pasado, las de nuestros padres y nuestros abuelos. I a voluntad del pueblo ruso es la voluntad de un pueblo milenario, que recibió el bautismo de San W l a d i m i r o que unificó la R u sia bajo los grandes príncipes moscovitas, que abrió una ventana hacia Europa bajo Pedro el Grande, que dio al mundo santos y héroes, para que los venerara, y que creó un vasto imperio, una cultura y una g r a n literatura M u c h o tía escrito Berdiaeff, y su obra m á s importante, publicada en irytfi, es, sin duda, ía titulada El sentido del acto creador (Ensayo sobre la justificación del hombre) E l pensamiento de entonces revive en el libro que nos ocupa ahora, en su primera parte, titulada El fin del Renacimiento. ¿E s la vida sólo una expiación del pecado, o un deber creador ordenado a l hombre? Esto se pregunta el autor, y su idea básica, su idea fundamental, es que D i o s espera una respuesta activa del hombre a su llamada, una iniciativa creadora, porque, en cierta medida, la obra de la creación debe ser continuada por los hombres. Como entonces, como antes en 1904, ó en 1 9 0 5 vísperas de la revolución, en una serie de ensavos sobre L a crisis espiritual de los i n teíectuales, ahora, robustecidas por el tiempo su convicción y su sabiduría, toda la obra de Berdiaeff, antipositivista, antirraciónalista, es una diatriba ponderada e inteligente contra el concepto antirreligioso y materialista del mundo que comparten l a mayoría de los intelectuales de su país, y aun de otros, en estos tiempos de ateísmo que corremos. C o n una filosofía de hombre l i bre el pensador ruso formula sus concepciones personales en materia histórica, r e l i giosa y filosófica sobre l a base de una cultura vastísima, de una dialéctica de. hierro, de una diáfana claridad y de un profundo sentimiento religioso, sin que su temblor místico, que alcanza a veces exaltaciones apocalípticas, logre a lo largo de sus páginas turbar l a encantadora serenidad de sus convicciones. Nada de tocio esto, pese a la dificultad de traducir a un escritor que no es precisamente un novelista, y ya le costó t r a Dajo al francés, que hubo de apencar con no pocos neologismos, en verdad no muy elegantes, pero más claros y eficaces que las obligadas perífrasis de un casticismo escrupuloso; ninguna de sus virtudes, repito, se pierde en l a versión castellana, cuidada y limpia. 1 D e quién? N o sé por qué, a mí me parece que se han olvidado en la imprenta ele poner el nombre de D Pedro Sainz Rodríguez, ¡Pudiera ser! Una nueva Edad Media es una lección para los exaltados irreflexivos v un breviario nuevo para los hombres ele derechas. P o cos libros como éste pudieran justificar el pensamiento de Santo Tomás de Aquino, Timeo homincm unms libri, por lo vasto de sus conocimientos y por l o sólido de l a argumentación FELIPE SASSONE EDRISI Y RODRIGO CARO (I 100- 1648) L a Sociedad de Bibliófilos Andaluces p u blica como primer libro de su segunda época las Adiciones al principado y antigüedades del convento jurídico de Sevilla, de Rodrigo Caro, transcrito de un original autógrafo existente en el archivo municipal de Sevilla. Incluye esta publicación las adiciones sacadas de la mal llamada Geografía del Rubiense. Esta es la parte más i n teresante del libro. Rodrigo Caro, al comentar a l Rubiense, no sabe que estudia la obra de E d r i s i el Ceuti, príncipe por su cuna y sus conocimientos, educado en Córdoba y descendiente de árabes españoles. N o sabe que E d r i s i fué el invitado de honor del conde Roge r i o de Hauteville, de Sicilia, donde escribió su Geografía, y adonde llevó la semilla de l a cultura peninsular que aquí germinaba. Rodrigo Caro, el gran humanista, historiador, filólogo, folklorista y poeta, siente una simpatía intuitiva hacia esta obra de E d r i s i y nosotros, los espectadores de esa comunión, al leer sus páginas, vemos en ella un símbolo, vemos ios jalones extremos de nuestra época gloriosa. Siglos X I I y x i i i l a cultura mediterránea, fusionada con l a semita por medio de los doctos árabes y hebreos, toma una fisonomía precisa ai ponerse en contacto con nuestra raza. L a Escuela de Traductores de Toledo, acrópolis de España; Córdoba, la Alejandría de Occidente, y Sevilla, con su Rey Sabio, son focos que iluminan al mundo. De fuera sólo recibimos la luz espiritual de apostolado franciscano, que nos humaniza y nos pone en contacto con l a naturaleza. i Qué sello de originalidad la de nuestra cultura medieval! ¡Q u é mal tratada por los críticos del x v í n y x r x! E l tiempo pasa, y echamos los cimientos de nuevas nacionalidades, y, perdiendo parte de nuestra savia, nos ponemos los postizos de otras culturas. E d r i s i sucesor de A l f r a g a n o y M a c u d i recorrió paso a paso la Hética, tierra de sus mayores, escribiendo con ello el mejor de sus capítulos. R o d r i g o Caro, en su cargo de visitador del Arzobispado de Sevilla, recorre su Occidente con un cariño inefable hacia el pasado, y, encontrándose solo en su visión, no mira a las fronteras ni a sus semejantes; mira a las cosas, a las piedras que tanto fe dicen. E n 1 Ó 48 muere R. Caro ¿de quien decía Menéndez y Pelayo que merece que hasta el más insignificante de sus apuntes se dé a la estampa. Estas adiciones las escribió Caro para completar y corregir su libro del Principado y antigüedades. Incluye también la Res puesta a Martín de Anaya Maldonado, i n toxicada con el error grande de su vida, con el crédito que le merecieron siempre los falsos cronicones de Máximo y Dextro. L A CIUDAD C E R C A D A -L a ágil pluma de Antonio Cases, que tan gallardas muestras ha dado en numerosas novelas de l a imaginación creadora de este escritor, traza. en. este nuevo libro, recientemente publicado, una brillante evocación de A v i l a- -l a ciudad histórica- en el ambiente moderno de la cual, se desarrolla un hondo drama de amor. Los personajes que se ofrecen en La ciudad cercada a l a curiosidad del lector, revelan que su animador, Sr. Cases, posee cualidades de psicólogo que le permiten conocer las tremendas pugnas suscitadas por las pasiones humanas. OTROS LIBROS G U E R R A Y TAZ (libro de juventud) de don Alberto López Casero. -Don Alberto López Casero, maestro nacional, ha publicado un libro que lleva este título, dedicado a estudiar la organización y la obra de la Sociedad de Nac ones, E n ellos se preconiza una participación activa y entusiástica de España en a q u e l o r g a nismo. A través de sus pág i n a s se a d v i e r t e n unos nobilísimos entusiasmos pacifistas, y ellas s e r v i r á n p a r a despertar en Jas nuevas generaciones un ardiente deseo de estimular las oportunidades que ofrece la Sociedad de N a c i o n e s para lograr una misión internacional gloriosa ALBERTO I.O PEZ SEEO C A- p a r a el g é n e r o mano. hu-
 // Cambio Nodo4-Sevilla