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iocación perfecta, el escalonamiento de esfuerzos, son cosas de técnica, en las que sólo influye- la preparación. Los bilbaínos han dado durante el primer tiempo una lección de buen fútbol. L a delantera, apoyada en el potente muelle de su línea media, ha profundizado en ia pareja de zaga bética, tan insistentemente, que ha logrado evitar en ocasiones el esfuerzo. S i n embargo, aun esquivada l a defensa, los tiradores bilbaínos no debieron conseguir cuatro tantos en esta mitad con tan relativa facilidad como lo hicieron. Posible es que si Urquiaga hubiese defendido mejor l a puerta, el quinteto rojiblanco hubiera atacado más a fondo. Pero no fué necesario. A los tres minutos de comenzado el encuentro ya tenía el Athlietic su primer tanto. La- fuente dio un centro cerrado. Urquiaga había salido al medio del área, no sabemos por qué, y el balón se coló en l a meta bonitamente por l a espalda del portero hético. A r e zo contribuyó inocentemenfee a que el cuero llegase a la red. E l equipo blanquiverde no se desanimó por ello, y las reacciones a los continuados ataques contrarios se sucedieron, pero en el adelante local no había tiradores eficaces. A distancia y mal enviaban balones a las manos de Ispizúa, por cierto excelentemente colocado siempre, y cuando llegaban cerca, chapoteaban en los charcos nerviosamente hasta que cualquiera de los rivales acudía a salvar el (peligro. A s í desaprovecharon múltiples ocasiones de nivelar l a partida. E n cambio, los bilbaínos cada vez que llegaban cerca de l a meta enemiga creaban un peligro efectivo. Y a los quince minutos volvía a marcar Iraragorri, y a los diecisiete, Unamuno, que repetía a los treinta y cinco. Con un 4- 0 terminó l a primera mitad del Encuentro, durante l a cual los muchachos de Petland dieron un curso de fútbol, sin excederse en el esfuerzo, conservando las facultades por si necesario fuese un nuevo empleo de ellas. Pero no lo fué. La- segunda parte, l a hicieron los rojiblancos más a su amor, aunque sin recurrir a trucos n i habilidades para la defensa del amplísimo margen, aumentado con el quinto tanto en su haber a los cinco minutos y logrado por Gorostiza en espléndida jugada personal, a l a que dio ocasión uno de esos rechaces débiles que Urquiaga prodiga. Aflojaron, como decimos, los bilbaínos y les héticos presionaron más ipor esta causa. E n esto. estribó el fracaso de l a delantera verdiblanca, que desperdició muchas ocasiones, en que hubiese sido posible acortar la distancia, aminorando l a derrota. Torpeza en iodos, más en Rocasolano y algo menos en Lecue y T i m i m i Este, mediada la parte, entró muy bien y Rocasolano remató de abeza a las mallas. 5- 1. Se había salvado el lonor, según dicen, aunque nosotros no essernos conformes en que la honra deportiva stribe en goal más o menos. Así fué el tanto del Betis Después, nada. E l Athletic paseándose por el encharcado campo, siempre jugando a su amor. Del Betis se salvaron Peral que impidió perfectamente los movimientos de todo un Gorostiza, y A r e z o en la defensa. Jesusín, un poco más bajo y desorientado Los demás, ninguno, n i Soladrero. ¿E l terreno encharcado, la gripe? L o que sea: ninguno. E n cambio, do! Athletic, todos, y entre les mejores, Lafuente, Iraragorri, Unamuno, Gerardo. N o citemcs más, que de seguir recordando cosas buenas, tendríamos que anotar la totalidad del equipo. Mejor entre los mejores: Cilaurren. N o se puede hacer nada más lucido de lo que realizó sobre el césped el magnífico medio ala, quien dio partido completo. Sin discusión. Aribas. no tuvo dificultades y lo hizo bien, como siempre. Y esto para los héticos: ¿Vamos a captar el S. O. S. Aún es tiempo. -Antonio Olmedo. Alineaciones. Betis: U r q u i a g a A r e z o y Jesusín; Peral, Soladrero y Roberto; T i m i mi, Adolfo I I Capillas, Rocasolano I I y Lecue. Athletic: Ispizúa; Castellanos y U r q u i z u Cilaurren, Muguerza y Gerardo; Lafuente, Iraragorri, Unamuno, Bata y Gorostiza. M a d r i d 2; Español, o U n a auténtica final de campeonato fuegos de agua en el campo del Patronato El campó, inaccesible. -Puestos de acuerdo los elementos con todos los directores, organizadores y encauzadores de tráfico, han hecho de Chamartín un campo inaccesible. Nunca se había logrado una tan. feliz coincidencia para ahuyentar al público aficionado. Y el público... obstinado en llenar todas las localidades. Pero no sería acertado que continuaran tales torturas, estos procedimientos tan maquiavélicos para convertir a los espectadores en los comedores de cross country, que el domingo batieron todos los records, velocidad, obstáculos, riachuelos, montañas y barro. Sobre todo barre v cieno, aun viajando cen una hora de anticipación. E n una jornada, el director del tráfico ha hecho contra d fútbol más que los clubs en días de jañós de propaganda, S i nos 3 ep. ara oíra organización análoga, el M a d r i d cue- de liquidar sus profesionales y despedirse de los campeonatos. O volver a los tiempos heroicos y jugar en familia. La emoción del partido. Los dos equipos sabían que el encuentro era decisivo y pusieron los más decididos impulsos para vencer. Pero el M a d r i d superó siempre en calidad al Español, y el partido fué más bien la heroica defensa de los catalanes frente a l a arrolladura embestida de los centrales. Más que si el juego estuviera equilibrado, el tono emocionante del match fué debido a ese terrible esfuerzo sostenido d los merengues, que se estrelló contra un solo hombre: el portero Florenza. Terrible, tensión nerviosa en los espectadores y aun en los jugadores, porque estos héroes de la L i g a sin salirse sino raras veces del reglamento, y a pesar de emplearse con todas las vehemencias, no vieron decidido el partido sino cuando llegó el segundo goal. Y hasta ese instante, madridistas y catalanes contagiaron al público su infatigable anhelo y transcurrió el partido soberbio de interés, de emoción, de lucha, de juego y de pasión. El jugador genial. -Está dicho y muy repetido cuanto pudiera escribirse a propósito de L u i s Regueiro. Pero yo quiero cantar aquí un elogio nuevo; el del futbolista que salta al campo enfermo, y en la pista, olvidando todos sus males, se supla a sí imismo en rendimiento excepcional. E l juego de L u i s Regueiro es único en l a historia futbolística nacional. Recuerda a Rene Petit, a P i c h i chiuz, a Alcántara... y en el momento actual los supera a todos. Y además, a su lado una medianía como fué Eugenio, se ha transformado en un extremo notable, gracias a la gran voluntad y a la fácil adaptación. N i magos, ni ases, ni reyes. E l delantero L u i s Regueiro es hoy el jugador genial. Seis medios de calidad. -En el choque tenaz más admirable por el brío que por l a clase (con desarrollar un juego excelente los dos equipos) los medios soportaron la inclemencia del encuentro, haciendo alarde de una resistencia inagotable. E l trío madridista absorbió pronto al catalán, y en ese empuje inicial que viene siendo norma de los partidos de L i g a puso un obstáculo infranqueable al avance contrario, logrando que el juego se estacionara en el campo españolista. E n espera de momentos más favorables, Solé y sus dos alas se. acogieron a la de. fea
 // Cambio Nodo4-Sevilla