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A B C. M I É R C O L E S i DE FEBRERO D E 1933. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 16. sitorias dice textualmente, según el dictamen de la Comisión: A Ja promulgación de l a presente ley cesarán en sus actividades docentes las Ordenes y Congregaciones religiosas y el Gobierno adoptará las medidas necesarias para la más rápida organización de la enseñanza que l a presente ley prohibe a dichas Congregaciones. H e aquí el problema político, planteado con toda claridad. ¿E l Gobierno transige con el criterio de la mayoría parlamentaria y hace caso omiso de la transacción que d i o vida al proyecto y que se concretó en las correcciones que se hicieron en el texto p r i mitivo, después de un Consejo celebrado en Palacio? ¿Mantiene íntegramente el proyecto y rechaza el dictamen de la Comisión, que refleja, por lo visto, el criterio de la mayoría parlamentaria? E n el primer caso no habría dificultades en las Cortes, pero el Gobierno se habría apartado de una especie de compromiso solemne. E n el caso segundo, l a discrepancia entre el Gobierno y l a mayoría, que lo apoya, se haría muy visible, pudiera dar lugar a una votación tan exig u a que significaría una derrota moral del Gobierno, agravada por el hecho de que éste obtendría, en cambio, los sufragios de la minoría radical y de la minoría conservadora. L a reunión del Comité Ejecutivo del partido radical produce gran expectación, y las manifestaciones del señor L e r r o u x hacen más intensa la tensión política E n este ambiente produjo la natural expectación la noticia de que estaba reunido en el domicilio de D Alejandro Lerroux, y bajo la presidencia de éste, el Comité Ejecutivo del partido radical. Numerosos periodistas acudieron para conocer el motivo de la deliberación y su alcance. E l Sr. Martínez Barrios, a la salida, se expresó en estos términos: E l Sr. Torres Campaña ha dado cuenta de asuntos de trámite del mes anterior. H e mos hablado de la actual situación política y de Ja actitud de l a minoría en los próximos debates parlamentarios, y. hemos acordado que en la reunión de mañana la minoría conozca los puntos de vista del Comité Ejecutivo y determine las personas que deben usar de la palabra en el debate político y en los distintos proyectos de ley presentados por el Gobierno. Cuando daba esta referencia el ex ministro de Comunicaciones salió de su despacho el Sr. Lerroux, y dirigiéndose a los periodistas les d i j o -Seguramente no se conformarán ustedes con lo que el Sr. Martínez Barrios les ha manifestado. -E n efecto: queremos una ampliación. Luego de obsequiar el Sr. L e r r o u x a los informadores con champagne y habanos, les preguntó qué noticias corrían por Madrid. -H a y una atmósfera rnuy enrarecida- -le contestaron- U n a emisora acaba de lanzar la noticia de que el Gobierno está en crisis. -M e l o acaban de decir, pero yo no sé nada. E s indudable, sin embargo, que la situación política abona los rumores de que ustedes me hablan. Entiendo que el Gobierno, tan pronto se encuentre en las Cortes, debe plantear el debate político y declararse en crisis, porque, virtualmente, lo está ya- -S i n embargo, a lo que parece- -argüyó tm periodista- el debate político se aplazará, porque el ministro de la Gobernación está enfermo en cama, con fiebre. L o está también el jefe del Gobierno? -Ño. -P u e s entonces... ventajas, no. E l deba; te políticp no se aplazará más tiempo que el que a mí me parezca conveniente. ¿Intervendrá usted personalmente? -Desde luego no es sólo por m i voluntad, sino por acuerdo firme del Comité Ejecutivo. Aún no puedo determinar en qué momento, pero, desde luego, no en ninguna cosa accidental, accesoria o episódica como, por ejernp l o l a represión del último movimiento revolucionario! Ese es un episodio que será más o menos grave, pero que no es más que un episodio, E n ese punto intervendrán aquellos radicales que designe la minoría, y seguramente el asunto será liquidado por otros elementos de la Cámara. -M i punto de vista- -añadió el Sr. L e rroux, después de una breve meditación- -lo conocen ustedes suficientemente. Y o entiendo que el partido socialista debe apartarse i n mediatamente del Poder. N o me importa que ustedes lo digan. Creo también que el debate político ha de ser de altura y de fondo, que no deje entre la oposición y los demás elementos republicanos que figuren en el Gobierno una enemiga irreducible. E l Gobierno debe convencerse de que le ha llegado el momento final, y noblemente debe reconocerlo así. Todos ellos, y nosotros, nos debemos a la patria y a la República. Los periodistas aludieron a la posibilidad de que en plazo breve el Sr. Lerroux ocupe la presidencia del Consejo, pero el jefe radical no quiso contestar estas insinuaciones. ¿Cree usted posible un decreto de disolución? -interrogó uno de los informadores. -Eso- es mucho, preguntar. E s una cuestión que no corresponde a un partido, n i a un jefe de partido. P a r a eso está el presidente de a República. Con esto terminó el substancioso diálogo del Sr. Lerroux y los periodistas. r L a actitud del G o b i e r n o ¿Qué opina el Gobierno de todo esto? E l Consejo de ministros de anoche se dedicó, enteramente, al examen de la situación política y parlamentaria. Tres ministros faltaban, uno. de ellos tan caracterizado para los temas debatidos, como el ministro de la Gobernación. N o fué, en realidad, un examen solemne, con acuerdos concretos, y determinaciones definitivas; a juzgar por las impresiones que recogimos al hablar con los consejeros, luego de la deliberación ministerial. E l Consejo no fué otra, cosa sino una conversación sobre todos los temas actuales. A l Gobierno le extraña, la alegre esperanza de los partidos de oposición, o meior dicho, del partido radical. N o encuentra ningún motivo que abone esa crisis fulminante de que tanto se habla. Internamente no hay disensiones. Parlamentariamente, cree contar, de un modo incondicional, con la mayoría. A u n en el proyecto de ley de Asocia- ciones y Congregaciones religiosas no ve posibilidad de conflicto; pues será cuestión de matices y de t i r a y afloja según frase de un ministro. No tenía noticia oficial el Gobierno de que se intentara plantear hoy el debate político, ni el presidente de la Cámara tenía sobre este tema impresión alguna concreta. Solamente se sabía que el Sr. Ortega y Gasset pensaba explanar su interpelación al ministro de Obras Públicas sobre l a labor que desarrolla en este departamento, y aquella otra que desarrolló en el de Hacienda. Y el Sr. Prieto se apresuró a declarar ante sus compañeros de Gobierno, como ya lo había comunicado al presidente de l a Cámara, que desde primera hora de la tarde de hoy estará en el banco azul, a disposición del señor Ortega y Gasset. E n cuanto a la discusión que se anuncia, relativa a la represión del último movimiento revolucionario, no creían los ministros que los partidos republicanos gubernamentales pudieran coincidir en un ataque que sería suicida, mucho más cuando el Ministerio entiende que obró en defensa del régimen. Sí comentaron mucho los ministros la actitud del partido radical, violenta, según a l guno de los consejeros. E n los actos de propaganda celebrados en estos, días por los d i putados radicales, ha notado el Gobierno una exacerbación casi pasional de aquéllos, lo que demuestra que llevarán ese mismo tono a la Cámara. Conocían también, de referencia, los propósitos de solicitar el quorum para los proyectos que el Gobierno presente de ahora en adelante. Todo esto fué objeto de comentarios en el Consejo; pero sin otro alcance que el de registrar los rumores y los comentarios que habían llegado por distintos conductos a los consejeros. -L a actitud del Gobierno- -nos dijo un ministro es bien clara. Esperar. Ignoro la garantía que puedan tener esos rumores tan intensos de crisis. E n el Parlamento se han de conocer todas las actitudes. Hasta entonces no tiene por qué entrar en discusiones ni discreteos. L a sesión de h o y Como se refleja de lo anterior, no está determinado el plan de la sesión de hoy, salvo el propósito del presidente de la Cámara de destinar la primera parte a ruegos y preguntas, y a la interpelación del Sr. Ortega y Gasset al ministro de Obras Públicas. L o que sí parece fuera de dudas, es que el debate político se planteará en l a primera ocasión favorable de hoy, a juzgar por lo que anoche oímos a personalidades muy significadas del partido radical. E n ese caso sería posible que l a discusión consumiera todo el tiempo y aun necesitara del de mañana; porque no es de creer que la Presidencia entrara en el orden del día, o sea, en el debate de totalidad del proyecto de ley de Asociaciones y Congregaciones Religiosas cuando se ponga en juego nada menos que toda la política actual del Ministerio. E l ministro de Justicia leerá los proye: tos de tenencia de armas y explosivos y el de reforma de la ley del Jurado; e inmediatamente se reunirá la Comisión parlamentaria correspondiente para determinarlos, ya que el Gobierno los considera de urgencia. Se creía anoche, a última hora, que el episodio de la represión de los pasados sucesos extremistas, será utilizado por fas izquierdas revolucionarias como el arma contra el partido socialista; y que alcanzaría proporciones insospechadas, por los datos que los diputados de esa fracción poseen. Esto, en realidad, aplazaría la discusión política de fondo que desea el partido radical y, especialmente, su jefe, el Sr. Lerroux. Este quiere examinar la situación creada por la obra del Gobierno en todos, los aspectos de la vida española, CAMPEÓN ¡I j: 1; ¡i ¡I se publica desde ahora los domingos, por la mañana, en vez de hacerlo los lunes. Con ello atiende el deseo expreso de los verdaderos deportistas y gana en variedad e interés. No deje usted de ver el domingo las nuevas orientaciones de i i C. A M P E O N ii v
 // Cambio Nodo4-Sevilla