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B c C. M I É R C O L E S 8 DÉ F E B R E R O D E 1933. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. P A G 18. M á s de dos horas se pasaron en esta tención. E l Gobierno, contrariadísimo, y l a m i noría radical empeñada en que l a Comisión fuese designada inmediatamente. Y como respuesta a l a actitud de los radicales, la minoría socialista presentó otra, proposición, de no ha lugar al nombramiento de l a Comisión investigadora. Rechazada en votación nominal, l a primer a de las proposiciones, el incidente quedó l i quidado; pero no sin que se hiciera patente que l a hostilidad de la minoría radical aprovechará cuantas ocasiones se le presenten para producir un quebranto en el Ministerio. L o s radicales, levantada l a sesión, se mostraban satisfechos y decían que había quedado bien patente que el Gobierno no quería el nombramiento de l a Comisión que pudiera investigar si eran ciertas las imputaciones que desde el banco azul, y desde los escaños de la mayoría, se habían dirigido a un diputado de l a oposición. Interesantes manifestaciones del señor L e r r o u x L a obstrucción. L a Embajada de Portugal. E l señor L e r r o u x no aspira a ninguna presidencia Aí llegar a la Cámara el jefe de los radicales fué saludado por varios diputados y periodistas. Estos le preguntaron acerca de l a reunión que en su domicilio se había celebrado por, l a mañana, y el S r L e r r o u x contestó: -E n efecto, me he reunido con el Comité Nacional del partido radical, que ha cambiado impresiones sobre los debates actuales, sobre asuntos de trámite y sobre el plan sucesivo. Este es de obstrucción, por todos los medios reglamentarios, a cuantos proyectos presente el Gobierno, para los que pediremos el quorum, excepto para el de Congregaciones religiosas, como y a anuncié. P o r cierto- -añadió el S r Lerroux- -que he de hacer constar que he leído esta mañana una noticia en u n periódico, que afirma que el Sr. Rocha, embajador de España en Portugal, no había presentado l a dimisión. H e de decir que el S r Rocha, después de haberse enterado del resultado del débate político me llamó inmediatamente por teléfono, anunciándome su propósito de dimitir, y yo entonces le rogué que esperase l a llegada del ministro de Estado. E l me dijo, sin embargo, que l a presentaría al subsecretario. E s o rio es sino una insidia más. L o que pasa es que hay muchos pedantes que aspiran a ese cargo, tan codiciado, y creen que por ser diputados y a tienen derecho a todo. A l suspenderse l a sesión, ya bien entrada la tarde, el Sr. L e r r o u x salió al pasillo central y como siempre ocurre fué rodeado por diputados de su partido y muchos i n formadores. Preguntó qué noticias corrían, y dijo que según le habían asegurado el presidente del Consejo, muy de mañana, había visitado al presidente de l a República, 3 de vuelta de esta entrevista sostuvo otra con el ministro de Agricultura, antes de que el Consejo se reuniera. Sería posible que en estas conferencias encontraran los periodistas motivos para l a información. Luego, refiriéndose nuevamente a l a actitud de la minoría radical dentro del salón de sesiones, aseguró que en la interpretación extricta del Reglamento de la Cámara habría de fundarse. U n periodista hubo de preguntarle si haría una excepción del proyecto de ley del Tribunal de Garantías Constitucionales, corno ya lo hizo con el de Congregaciones religiosas, y atendiendo a la sugestión que le hizo el ministro de Obras Públicas en sus viltísnas declaraciones. r -No- -contestó- N o hay más excepción que la del proyecto de Congregaciones religiosas. N o me interesa el cebo de l a presidencia del Tribunal de Garantías Constitucionales. E s o a otros que andan por ahí de admiradores de todos los Segismundos. Y o no quiero esa presidencia n i l a otra, y sólo me basta con l a de m i partido. Como una prueba más de que l a minoría radical seguiría en sus propósitos hostiles al Gobierno, participó a los periodistas que hoy celebraría una reunión plenaria para la distribución de los trabajos y de las intervenciones de los diputados. ¿Conoce usted el escrito del Sr. Castrillo? -L o conozco. E n realidad es mala suerte que hayan coincidido las declaraciones con l a visita de su autor al S r Alcalá Zamora en el mismo día, pues hay quien cree en la explicación oficiosa y quien no. Otro informador aludió a una frase del Sr. M a u r a sobre el posible desfile de a l caldes dentro de cuatro meses. -P e r o hombre, ¡por D i o s! ¡Cuatro meses! Dentro de cuatro meses estarán ya marchitas las flores en la tumba de Azaña; tumba ministerial se entiende. Se comentaron por último las declaraciones del: Sr. Canales sobre l a participación socialista en el Gobierno, y el Sr. Lerroux, dijo: -Y o afirmé que los socialistas están atornillados al banco azul; ahora añado que, además, tienen tuercas y contratuercas. L a s declaraciones del Sr. Lerroux fueron comentadas. Se reconocía por los diputados de oposición, y los independientes, que será muy difícil l a vida del Parlamento en este ambiente, entre los grupos republicanos y varios de éstos con el socialista. L a falta de cordialidad hará inútil cualquier labor que se intente en l a Cámara, y cada sesión ahondará más y más las diferencias, con i n dudable quebranto para la vida nacional. Esta impresión l a recogimos de personas muy significadas del Parlamento. volucionaria; de unas Cortes, una Convención de las leyes complementarias, programa de la República nacional, un programa áe partido; de una reforma agraria, una revtíluciós agraria que colapsa l a economía sin satisfacer a los campesinos; de una mayoría parlamentaria nacional, un mecanismo partidist a de un mandato nacional mancomunado, un mandato solidario; de un proceso jurídico, un proceso inspirado por el libre arbitrio: ha sido lógico en su error. L a negación del Poder moderador, la del Poder judicial, la concentración de poderes, lo que León Blum llamaría les vacances de la legalité; l a Firpe, son episodios de una deformación de orden republicano, engendrada por una falsa interpretación, por lo demás honrada, de So que debe ser l a m i sión gubernamental en esta hora. Está en crisis el Gobierno y un sistema de Gobierno; una interpretación integral. Y esta crisis es la que hay que plantear, porque ese es el problema que está planteado en la conciencia nacional. Y es el problema cuya solución debe facilitar el Gobierno, si cree que, en efecto, todo l o demás es una consecuencia de ese problema fundamental. Dada l a significación política del señor Castrillo, las declaraciones que éste hizo a los periodistas fueron comentadísimas pop los diputados que las conocieron. L a nota es conocida p o r los jefes dé minoría y muchos diputados N o hay para qué subrayar l a impresión que las declaraciones del S r Castrillo produjo en todos los sectores de l a Cámara. A poco de ser entregada la nota ¡al los periodistas fué conocida por los señores L e rroux, A l b a Maura, Martínez de Velasco, Martínez Barrios y otras destacadas personalidades del Parlamento. Los comentarios fueron muchos y muy animados. Se habló mucho del juicio certero de las declaraciones, y aun de su estilo, y l a malicia puso en aquélla una intención, que seguramente no estaba en el ánimo del S r Castrillo. U n episodio i n t e r e s a n t í s i m o Ciertas manifestaciones del d i p u tado progresista señor Castrillo promueven un gran revuelo E l diputado don Juan Castrillo, de l a minoría progresista, que tanto colaboró con el presidente del Gobierno provisional, señor Alcalá Zamora, en l a redacción de la ley constitutiva deí Estado, hacía cerca de un año que estaba ausente del Parlamento. S u estado de salud le obligó a pasar largas temporadas en E l Escorial. A y e r visitó al presidente de l a República, y por l a tardé, a poco de empezar l a sesión, estuvo en el Congreso. Entregó a los periodistas, en forma de nota, las siguientes interesantes manifestaciones: E l Sr. Lerroux, generosamente, en octubre de 1931, cedió el paso a i Sr. Azaña, quien traía un bagaje; una concepción de la República que explicó claramente en un discurso que en Acción Republicana pronunció treinta días después de haberse iniciado el debate constitucional. E s a concepción de la República es revolucionaria, sin signo; providencialista. Nada ha ocurrido en l a vida pública española que no haya sido previsto en aquel discurso. Desde el rompimiento de l a conjunción hasta la cirugía de urgencia en el campo operatorio de la burocracia. Su pensamiento central es éste: Apoderarse de la democracia constituyente y ponerla al servicio de una interpretación parcial unilateral de la República. S u obra es la realización de su programa. L e entregaron una Constitución, y mediante la ley de Defensa l a ha convertido en una esperanza. H a querido hacer de un Gobierno una Junta re- a m est egal También conoció las declaraciones el presidente del Consejo. U n periodista le entregó l a nota, que el Sr. Azaña leyó ¡atentamente. Terminada l a lectura devolvió el documento y se limitó a exclamar; -Ca m est egal- ¿N o quiere usted darnos su impresión? -l e preguntó uno de los informadores. ¿Impresión? Que la dé D Ángel Ossorio y Gallardo, que es aquí el intérprete del derecho. E l secretario de Ja Presidencia de la República, señor Sánchez G u e r r a hace unas aclaraciones en nombre del jefe del E s t a d o Se hallaba en la Cámara el secretario general de l a Presidencia de l a República, don Rafael Sánchez Guerra. Enterado del revuelo que las declaraciones habían producido, así como el hecho de que el Sr. Castrillo hubiera visitado por la mañana a l jefe del Estado, se apresuró a declarar que, en efecto, entre las audiencias figuraba el diputado progresista, pero que no se podía inferir relación alguna entre ese hecho y el posterior de las declaraciones formuladas por el señor Castrillo a los representantes de l a Prensa. N o obstante, por propia iniciativa, se puso al habla con el Sr. Alcalá Zamora, por teléfono, y a poco dijo, exactamente, a los periodistas: -P o r encargo de su excelencia debo decir que el Sr. Castrillo estuvo en Palacio y fué recibido por el Presidente, pero en esa conversación no se trató, ateolutameptói de
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