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D i ARIO ILUSTRA D O A Ñ O VI P É SIMO N O V E N O 10 CTS. N U M E R O FUNDADO E L i, D E JUNIO D E 1905 P O R p T O R C U A T O DIARIO ILUSTRAD O A Ñ O VI G E S 1 MONO V E N O 10 C T S N U M E R O LUCA DE TENA EL CURIOSO PE RT 1 NEN T E Aparece un libro de César Qon ¿ález- ítüanoi SE MA PER D IDO U N 1 A R D Í N 1- íoy se. discutirá en el Ayuntamiento la cesión a la i Casa del Pueblo dé los solares del Hospieio. H 1 TLER Y EL SOCIALISMO En la Dieta bávara, los hitleristas han votado junto con loa socialistas. El reportaje, considerado hasta hace poco Adolfo Hitler es prisionero- de Papen tiempo como género subalterno, ha ascendi- É n la sesión. que, -como viernes, celebrará y Hugenberg dicen aquellos que. tratan de do, de categoría literaria. -H o y se le consihoy el -Ayuntamiento, quedará aproba- consolarse del advenimiento del caudillo nadera e ii todas partes como una región conda l a cesión a la Casa del Pueblo de- los cional- socialista. E s un dictador encadenatigua de la novela. U n buen repórter tiene solares del- Hospicio. Quedará aprobada pordo dicen otros. Ciertamente, Hindenburg mucho adelantado para ser un excelente noqué la ponencia redactada. en este sentido ha conseguido que la subida de Hitler al P o velista. L a práctica del oficio le habitúa, no pót k- G o i n i s i ó n de, Hacienda ió ha sido ya der no significara la dictadura de un parsolamente a interrogar con habilidad, sino con un solo voto en contra, y no es de. estido; sin embargo, es ípreniatura para saber a sondear en el espíritu ajeno. Copia del perar qué ésta- mayoría se altere en- el. curso quién es prisionero de quién. L a situación natural lo, que está comprendido en la palade l a d i s c u s i ó n d e L d i c t a m e n P o d r á haber. se parece algo a l a de, Italia en el otoño bra, y penetra, al través de los ojos, de su divergencias en lá apreciación de, la forma de ÍQ 22, cuando los nacionalistas de Cointerlocutor y de sus reservas mentales, en de pago; pero la desaparición; denlos solares rradini, Federzoni y Ploceo- -las camisas azuesa penumbra de la. inteligencia en que soestá, desde luego, descontada y prevista. les- sé unieron a los. fascistas de Mussoli- lemos esconder nuestra auténtica personaN o queda m á s que lamentar. -el acuerdo. iii. L o s primeros representaban el conservalidad. Y no ciertamente por el destino que a durismo: los segundos, la revolución; los; los solares se va a dar. Eso no tiene primeros: disponían, de un Estado M a v o r Saber interrogar es un arte. L o s mejopreparado; los segundos, les aportaban- ma 4 la menor importancia. Desde el momenres éxitos d é Sócrates como psicólogo y sas y empuje juvenil. E n Italia han prevaleto en que el Ayuntamiento está decidido acaso como, moralista le venían de su ascido las camisas negras y ía- ideología de a venderlos para que eñ ellos se edifique, tucia para invadir, con preguntas intencio- Mussolini (desde luego influido, por las doclo mismo da que sea a la- Casa del Pueblo nadas, la. conciencia del que. hablaba con él. trinas nacionalistas) ¿Qué va a. ocurrir en que a otra entidad cualquiera o a. un simple U n juez que no domine ese arte de sorAlemania? particular. Contra esta preferencia no. hay prender con interrogaciones hábiles los penanimadversión, crítica ni reparo. L a censura samientos de la persona questiene delante, Los nacionalistas italianos no hubieran no- va corttta el adjudicatario, sino contra llegará difícilmente a resultados decisivos. podido nunca ocupar el Poder sin el arrojo la edificación. Se: otorgase a cualquier- otro, César González- Ruano no presume de disde las legiones fascistas. L o s nacionalistas incluso en condiciones económicas m á s becípulo de Sócrates ni muestra, afición a. la de Hugenberg. que en un momento dado neficiosas, y la protesta sucia igual... L o judicatura, pero es, a mi juicio, de todos (hace nueve años) eran el partido más n u censurable, 1o triste es que el- Ayuntamiento los escritores que han dignificado, literameroso del Reioh, representan hoy algo deje ¿perder la oportunidad que- se le ofrece riamente, el reportaje, el q u e m á s pronto como la décima parte del cuerpo electoral. para construir un jardín, y m á s concretase apodera de su interlocutor. Este gran Su apoyo no bastaba para que el- Gabinete mente a ú n un j a r d í n para niños. adolescente, de silueta romántica a lo W e r Papen pudiera vivir. E l partido de Hugen. Los niños de Madrid no tienen jardines. ter, es un hombre que imprime a sus ¡cuberg comprende políticos y economistas de riosidades un tal. aire de candor bon enfant, ¡Cómo van a tenerlos los pequeños si apegran capacidad, pero es como un Estado M a nas, los tenemos los grandes! M a d r i d ha caque nos entregamos a él sin prevención, ypr sjn tropas. H a olvidado llenar su prorecido siempre del sentimiento de la perspecseguros de que va a hacer lo que el fotógrama de contenido social, v desde l a rebetiva y de la aspiración al aire libre. Todo es grafo: reproducir lo vulgar y ostensible de lión de las masas el porvenir pertenece a pequeño, reducido, apretado. L a s calles, annuestra, persona. Luego, Jeyéndóle nos enlos partidos sociales. L o saben muy bien los gostas las plazas, exiguas. U n a fiebre de contramos con que ha visto, no. solamente católicos alemanes y evitan ser un partido destrucción b á r b a r a e implacable: cae sobre puramente conservador; por elxontrario, su lo que le autorizamos a recoger, sino algo los jardines. Apenas si nos queda- la M o n fuerza se basa ante, todo en los Sindicatos más, que él, con insospechable sagacidad, cristianos. L o sabía y lo sabe el fascismo. cloa, con, sus. grandes alamedas: sombrías y sorprendió en la traspalabra o en el silensus rincones vetustos. Apenas si, nos queda cio cauteloso con que quisimos substraernos S e r í a posible u n movimiento- revolucionael Retiro, demasiado umbroso y- demasiado a su curiosidad. H a y ocasiones, sin embarrio, que quiere el dominio integral de Italia, húmedo. Apenas si el Botánico, con cus go, en las que el escritor, sin perder su desin tener en cuenta a los obreros... E l fasfrondas tupidas, sus troncos seculares y sus recho de iniciativa en la exploración psicocismo defenderá todos los derechos que ios viejas estatúas mohosas a s o m á n d o s e- s o b r e lógica, renuncia a él por respeto a las cirtrabajadores han conquistado en treinta años cunstancias y por no violar aquella fron- las platabandas de mirtos, -ofrece un rincón de lucha. Estas palabras fueron escritas p. br apacible de encantadora sencillez. Sólo el tera que interpone a Veces el hombre, entre Ítalo Tiaibo en su Diario en enero de 1922, o Parque del Oeste, fresco, verde, jugoso, con la vida social y su propia intimidad. É n ese sea diez meses antes de l a marcha sobre sus grandes jardines a la inglesa y su macaso estamos. César González- Ruano se ha Roma. T a m b i é n lo sabe Hitler- y no es proravillosas perspectivas sobre el Guadarrama, acercado a un militar insigne, último subable que, bajo. la influencia dé. Papen y H u nos da una sensación sana y fuerte de aleperviviente del romanticismo de espada, ¡que, genberg, se convierta en un. político consergría y de sol. E l Parque del Oeste es en con las nuevas costumbres, va evolucionanvador. Anteayer mismo los diputados hitleM a d r i d el único jardín que hay para niños. do hacia la burocracia desprovista de arreos ristas en la Dieta dé Baviera; votaron, en Pero este parque está demasiado le ios. Los armonía con los socialistas, la nacionalización marciales. Q u é le ha dicho el gran soldade los grandes Bancos. É l partido, hitlérista do? L o que él; que es un hombre de vuelta niños de la ciudad no pueden i r a él. Y sobre afirma que no sólo tiene programa con oriende todas las ilusiones, no ha tenido incontodo, los niños pobres, que no tienen dinero tación social, sino que es un partido socialisveniente que sé supiera. Nuestros secretos para el tranvía ni quien los acompañe. mueren con nosotros lentamente, después de- Los solares del Hospicio pudieron- haber ta, aunque no internacional, sino intransigentemente nacional. Hitler sabe que si su prohaber pasado por el, crisol de Ja tristeza. sido un jardín, un j a r d í n pequeño reducido, grama se confundiera con el de Hugenberg Pero dejan el ánimo, en una. disposición, espero al fin un, jardín para niños en un exo de Dingeldey, no habría razón para que le pecial, qué oscila: entre la rebeldía y el estensísimo perímetro de la ciudad en donde siguiera mayor número de electores que actoicismo. E l gran soldado es eso: un indig, 110 hay ninguno; un lugar acotado para, hatualmente siguen a estos políticos conservanado que, se resigna. Y su xronistá, uií cuber corrido; a sus. anchas sin miedo al autorioso que disimula, detrás de las impecables móvil, al, Caballo ni a la bicicleta; un lugar. dores. y millones de sus huestes irían a los elegancias de la pluma, un epicurismo i h- -ettxlomlelHúbiescn realizado- la aspiración su- partidos católico, socialista y comunista. P o r todas estas razones creemos que la evolución satisfecho, que Je mantiene entre el deseo prema de los n i ñ o s jugar. Los. niños proletade la política alemana no aparece tan clara y la decepción, como si hubiese visitado un rios madrileños se ¿quedan- sin jardín porque como la ven aquellos que lian creado un j a r d í n en el que las flores hubiesen perdido sus padres, -al fin, hombres, y- como hombres H i t l e r encadenado egoístas, prefieren una: casa para ellos. 1 r 1 todo su perfume i- 1- -M xur: i BUENQ PEDRO ATA ANDRÉS REVESZ
 // Cambio Nodo4-Sevilla