Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Comisionado- s vasco navarro Ayer, a mediodía, fueron recibidos por él presidente de la República los comisionados vasconavarros de la AFAR y otras entidades logas, que han venido a Madrid para protestar contra el proyecto de Congregaciones religiosas, (Foto Duque. UN LECTOR MERA DE PRImo neto y sublimador. Católico yo, y a mucha honra, a más de apasionado con vehemencia por las cosas del espíritu y de la cultura- -presumo de entender a Eugenio d Ors- quisiera leer a Nicolás Berdiaeff. Mas como ya gasto en libros m á s dinero del que puedo, y en este pueblo todo lo que leamos ha de ser a costa de enormes dispendios, le propongo me envíe Una nueva Edad Media. T a n gran favor yo no pretendo pagarlo, porque la fruición y el alimento del espíritu con nada se paga; pero le mandaría unas cajas de nuestras exquisitas... (aquí el nombre de los dulces de su industria) fabricadas exprofeso para usted con singular esmero y pureza. Claro que Una nueva Edad Media yo se la enviaría tan pronto como acabase de leerla, que sería en el término de una semana, poco más o menos. L e abonaría, además, todos los gastos de correo y, por añadidura, recibiría usted el libro inmaculado, intacto, tan limpio como llegase a mis manos, tan pulcro como, seguramente está ahora, porque una de las notas que creo reunir es una atildada bibüofilia. Esto será una grosería de mi parte; s e r á lo que usted quiera; pero si me atiende, tendrá la satisfacción de haber contribuido a saciar mi hambre de saber, de saber culto y de saber de salvación, según la elegante y veraz terminología de M a x Scheler, y tendrá usted un alma agradecida y entrañablemente amiga para siempre. tengo reparo en afearle. De su carta se desprende que este buen trabajador, fiel al precepto bíblico y hasta al de nuestros gobernantes, no se descansa del trabajo en hueras charlas en la rebotica con el alcalde y el cura, ni jugando al tute en el Casinillo, ni saciándose un mal apetito con novelas de ningún arte y muy dudosa moralidad, y así la audacia de su petición desenfadada lo parece menos por la seriedad de lo que pide, y porque sabe a m i norar la demanda con encantadora ingenuidad, ofreciendo, a cambio del alimento espiritual, el superficial, pero precioso regalo de unos dulces confeccionados con sus propias manos. Y es m á s su audacia, igual que l a del jugador que incapaz de pedir para comer pide, olvidado todo escrúpulo, para satisfacer su vicio, nos dice de su vicio de lector del cual, mejor que avergonzarse, debiera enorgullecerse. Y yo veo en este hombre b i bliófilo, amante de los libros y ganoso de saber, que así por lo que lee conoce el alma de quien escribe, y supo pedir a quien de seguro iba a darle, y resolver, por manera tan expedita y simpática, la satisfacción de su nobilísimo deseo, un buen español de una grande España, de quien se puede augurar, pues a ú n es mozo, como de un niño en pañales augura Santa Teresa de Jesús en la o t r a admirable de Eduardo M a r q u i n a N o s e r á el m o z o d e E s p a ñ a -plegué a Dios- -huero y brillante, no s e r á el a g r i o v a r ó n r e c u e l o de v a n i d a d e s que p o r q u e él no h a sido n a d a no q u i e r e que otros a v a n c e n s e r á el h o m b r e q u e h i z o D i o s que, flrme é n sus g r a v e d a d e s se p r e g u n t a ¿a d ñ n d e v o y? y se c o n t e s t a a t a l p a r t e CLASE M e llega carta de un lector que, de ser mía, publicaría íntegramente, sin el comentario de esta c r ó n i c a pero como tiene entendido mi discreción que las cartas son siempre de quien las firma y no de quien las recibe, ya puesto a hablar de ella, porque vale la pena, oculto por lo menos el nombre del firmante. Y con el. nombre- -que lo contrario equivaldría casi a revelarlo- -su condición, oficio verdadero y hasta el lugar de España, un apacible rincón provinciano, donde fué fechada y escrita l a curiosísima epístola. T a n curiosa y sabrosa, que no resisto a la tentación de reproducir algunos párrafos. Empieza a s í E n t r e las cartas chuscas y desconcertantes que ustedes los hombres de pluma reciben, seguramente con frecuencia, ha de figurar, de seguro, esta mía. Si no por graciosa, por atrevida. Soj un joven... (aquí el nombre de su villa natal, del cual ya he dicho que no debo acordarme) soy un joven que, hijo de familia, alterna la elaboración de... (unos dulces de repostería que tampoco me conviene especificar) con el trato respetuoso de los grandes espíritus... Estos puntos suspensivos- -son siempre míos los que pongo en l a reproducción- -indican cómo no acaba allí el párrafo, sino que sigue con unos elogios a mi persona, que sólo a cortesía atribuyo y o me interesa repetir, y con otros al gran Ramiro de Maeztu en quien venera l a firme seriedad filosofal y al novedoso González- Ruano al que admira por el cabrilleo elegante sobre superficies b r u ñ i d a s que con las propias palabras del comunicante transmito al ilustre maestro y al querido compañero. Y después- dice, entrando de lleno en el móvil de su m i s i v a E l otro día llamó usted mi atención, de un modo imás intenso que de ordinario, al publicar en l a sección Crítica de libros, de A B C. im comentario sobre la obra Una nueva Edad Media, del ruso Berdiaeff. Y a había yo tenido noticia de lo fundamental de la obra y de lo llamada que está a producir la regresión de las é l i t e s a un cristianis- i Duda alguien de que yo saliera corriendo, con la carta en la mano, de mi casa a la l i brería y de la librería al correo, para satisfacer inmediatamente los deseos de mi comunicante? Pedia muy poco- ¡mucho para el fervor de su entusiasmo! -y lo pedía graciosamente, y ofrecía en cambio lo que mejor podía dar: el fruto de su trabajo, cuidadoso y honrado. Por haber leído mucho, porque seguirá leyendo, no recogiendo hasta los papeles de la calle, como aconsejaba Cervantes, sino celoso de nutrir su inteligencia y temeroso de entorpecer su sensibilidad, buscando lecturas de salvación ha oleado de amabilidad y cortesía su espíritu y hasta ha aprendido a escribir claro y seguro, con un buen régimen directo, aunque contagiándose de algún neologismo inadmisible, como ese novedoso que le carga a Ruano y que no Y nada más. Dios sabe cuánto lamento que una elemental discreción me vede escribir aquí el nombre ele este irctor de primera clase. q e tan honda. v limpia satisfacción supo regalarme, y a los niños d go que, salvo en lo de pedirme libros a mí. que no a tocios pudiera satisfacer según mi deseo, se miren, como en un espejo, en este mozo provinciano, curioso de santa curiosidad y audaz de simpática audacia, su semejante y su hermano. FELIPE SASSONÉ
 // Cambio Nodo4-Sevilla