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A B C. J U E V E S 2 3 D E FEBRERO D E 1 9 3 3 EDICIÓN D E ANDALUCÍA. PAG. 2 0 avanzar rápidamente en el camino de la enseñanza, a fin de ganar el tiempo perdido durante la época de l a Monarquía. (Aplausos en varios sectores de la Cámara. (Algunos diputados, como los señores Maura, Unamuno y algunos radicales, felicitan al orador. E l Sr. B A Q U E R O habla del problema de la cultura pública en Córdoba, leyendo datos para demostrar la necesidad de una mayor atención hacia dicha provincia por parte de los Poderes públicos. E l presidente suspende esta discusión. ¡Claro! -exclama- Como que no lo tiene alterado por el Alcubilla ni por los textos de las aposiciones. Dice que los grandes escritores nunca fueron oradores, y recuerda el silencio guardado en l a C á m a r a por D Jacinto Benaventí y D Marcelino Menéndez y Pelayo. E l que habla y escribe al mismo tiempo- -añade- -lo hace, como yo, de cualquier manera. Dice que esto le acontece al pato, que anda por el aire, por el agua y por l a tier r a pero hay que ver c ó m o d o hace. (Grandes risas. Cree que los directores no deben estar en el Parlamento, pues su papel aquí sólo es ver, oír y aplaudir, como se hace siempre al jefe. (Nuevas risas. Dice que nunca fué el papel de director general suplantar al ministro, sino reunir datos y sentarse detrás de él para apuntarle los detalles necesarios. (Risas. N o admite aquella frase del Sr. Llopis, de que había tenido que vencer dificultades insuperables. Estas serían vencidas por el ministro, para el cual es toda la responsabilidad y toda la gloria. Con este proceder, y sin ley de Incompatibilidades, no hay democracia parlamentaria, aunque otra cosa proclame el Sr. Azaña. Recuerda a un bedel de la Universidad que al regresar el verano a su pueblo decía: Este año hemos suspendido a muchos. (R i sas. Recuerda con emoción la Exposición de proyectos del ministerio de Instrucción P ú blica, ayer inaugurada, y con tal motivo relata el fallecimiento del Sr. San Román, funcionario de dicho ministerio, y taquígrafo de la Cámara, el cual, en un exceso de trabajo y. celo en aquellos días en que se celebraban sesiones nocturnas, a las cuales asistía siempre en el ejercicio de su cargo, sin considerar que algunos diputados faltaban y otros, como el Sr. Maciá, no venían nunca (risas) sufrió una aguda enfermedad mental que le llevó a la muerte. N o son sólo- -dice- -los militares, los que dan l a vida por la patria, y ya que hoy son ascendidos y glorificados el pescador que muere en el mar y el obrero víctima del accidente del trabajo, y el médico contagiado de la epidemia, cree que debiera perpetuarse la memoria de tan ejemplar funcionario como lo fué el Sr. San Román, que dio su vida por el servicio público y por la República. P a r a ello pide que se dé su nombre a uno de los grupos escolares que van a ser construidos. (M u y bien. Aplausos en casi toda l a Cámara. (En una de las tribunas asisten a l a sesión los hermanos Quintero. E l Sr. G I N E R D E L O S R Í O S justifica su labor como arquitecto de las obras, y con tal motivo se dirige al Sr. Bello, diciendo que no se está tratando, de un pleito técnico, sino político, y dicho con m á s propiedad, de carácter personal dentro y fuera de l a Cámara. Contesta a los argumentos publicados por el Sr. Bello en sus artículos, rebatiendo los cargos referentes a las edificaciones, cuya construcción el orador defiende, tratando de las cubiertas, resistencia, soleamiento, etc. Sigue combatiendo l a campaña sostenida por el Sr. Bello, el cual interrumpe frecuentemente, motivando, a su vez, réplicas del ministro de Instrucción Pública. Da lectura a algunas cifras publicadas por el Sr. Bello, en las que se establecen com- paraciones entre los gastos de construcción de las nuevas esencias y otros de gran volumen, como el de las obras de acceso y prolongación de la Castellana. E l ministro de I N S T R U C C I Ó N (dinlo que da lugar a la calumnia. Eso es lo que da lugar a la calumnia. E l Sr. G I N E R D E L O S R Í O S termina diciendo que encuentra justificadas las impaciencias de los actuales gobernantes por g i é n d o s e al Sr. B e l l o m u y irritado) Eso es üíiíiiíüi t 1 l.lli.il h i! Jill ii illi! lII ¡l 1 ¡ill! hllil ¡SÍ i ¡l) lii i i l üIlü il Í Ir mm Ni Orden del día. El fomento d é l a producción sedera E s tomada en consideración una proposición de ley del Sr. Moreno Galvache, sobre fomento de l a producción sedera en España, después de breves palabras de su autor para defenderla. Proyecto de Congregaciones religiosas US Ausente del salón de sesiones el ministro de Justicia, se reanuda el debate sobre el dictamen referente a las Congregaciones religiosas. E l Sr. G A R C Í A V A L D E C A S A S republicano independiente, empieza diciendo que el Gobierno, en nombre de l a libertad de conciencia atropella esta misma libertad de conciencia, siguiendo el criterio de muchos que piensan que l a escuela laica no es solamente l a escuela neutra, sino la escuela opuesta a la confesional. Manifiesta que en una República se deben someter a las Congregaciones al mismo régimen que a las demás Asociaciones, pero lo cieno es que, no obstante ser el voto religioso un voto de conciencia, se trata de legislar- sebre tales Congregaciones, impidiendo su existencia. Combate l a guerra declarada a la enseñanza religiosa, pues la única razón que podría abonar este atropello del Estado, sería que aquélla fuera mala, pero no siéndolo, el derecho no justifica tal proceder. (Entra el ministro de Justicia. Dice que toáS lo que se intenta es un puro calco de lo que fué, tiempo atrás, la política francesa. Señala, a invitación del Sr. Gomariz, las diferencias esenciales que existen entre el proyecto y el dictamen, agravado éste por la Comisión, a impulsos de su deseo de aparecer m á s demagógica que el Gobierno. Cita varios casos de modificación del proyecto, para, demostrar este afán demagógico- -que resulta pueril- -de la comisión dictaminadora. Termina diciendo que es preciso huir de una política apasionada, que como la que siguió Bismark en materia religiosa, en ios momentos dé? la constitución del Imperio alemán, alejan del Estado a grandes núcleos de ciudadanos no conformes con la orientación dada desde el Gobierno, temiendo, con harta razón, l a repetición de este caso en España, país de un enorme núcleo católico y cuya política, de no ser prudente, puede acarrear grandes diferencias y antagonismos irreducibles, que al final redundarán en contra del bien común. (M u y bien, en las derechas de la Cámara. E l Sr. O R E J A (tradicionalista) combate el proyecto, calificándelo de sectario. Contesta a los argumentos del Sr. Várela, diciendo que no se traía de que las Ordenes religiosas puedan o no dar la enseñanza de las letras humanas, sino de la persecución de que las hace objeto el Estado, que trata de arrancarlas toda enseñanza, para e v í t a la formación de la conciencia cristiana. Para nosotros- -dice- -es fundamental la libertad absoluta del padre de familia para entregar a sus hijos al profesor que estime conveniente. Gran oportunidad. T o a l l a s r u fS ¡íf f s a s c o l o r e s s u r t i- 11 hfl dos, desde P t a s SJU 1 -r En Manco, 1,10, s u p e r i o r e s señocoloPtas. Camisones ra, bonitos res, desde Manteles flamaseo, e x c e l e n t e c a l í I dad, desde P í a s ét ¡s e r v i l l e t a s ha íS c i e n d ó j u e g o l a s seis, d e s d e P t a s Mantelería c o n feccionada, s e i s nubiert os. albinos, Ptas varios desde ¡fija VI a i e l e i ú i c c i ic l o n a d i pir i té. Ptas 1 -Sj Visite niicsiros escaparates i lpl ll! l! ll! ll ll! l ¡lli l IJ! l! ¡il ¡lll!
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