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tro en él teatro del Atellier, y qué contiene no tuvo apenas éxito. ¡E s mucho publica; los elementos básicos dé toda la producción el de la Comedia Francesa para transigir achardiana: ironía, delicadeza, poesía. E n con una obra de A c h a r d! L a Comedia F r a n esta obra se advierte, más. acusadamente a cesa no es el teatro Atellier, precisamente. las claras, el sentido de lo cómico de ahora, Por eso, no sólo se indignó con la pieía, que empieza a preocupar grandemente a los sino que también protestó de la presentación más conspicuos pensadores, desde escénica, impropia, según dijeron, de la vea Freud, pasando por Rithter y Pirandello. nerable casa, por cuanto suponía audacia, E n ella nos muestra el autor a un pobre modernismo y buen sentido. E n los lares de Beaumarchais y Víctor Hugo, realmente pintor, Cadet, joven, y bohemio, que comdesentona hoy A c h a r d por su elegante i n parte su bullanguera; vida, optimista e iludumentaria de niño bien, por su juvenil sionada, con una mujer, que le ama y comdesenfado, por su tónica dramática, alegre prende, Lucía. E n una comida conoce a otra y pimpante. mujer, insinuante y sugestiva, entretenida de un viejo adinerado, de la que se enamora y Achard es demasiado joven para la Cocon la. que- se va a vivir. Pero Florencia, su media Francesa. Y eso le perdió. S i n embarnueva amiga, no deja a su portector y por go, la obra es interesante. Nos presenta, ende no, comparte siempre la vida toda de con esa peculiar manera que tiene el autor Cadet. E n la farsa, Otra farsa. L o s amores de ver todas las cosas, unos cuadros de cosdel pintor y de Florencia. Farsa que el artistumbres de la gente marinera que navega ta quiere terminar añorando el dulce y plápor los ríos y canales de Francia al socaicido amor de Lucía, sin sobresaltos, condesre de una trivial historia de amor al estilo cendencias... ni inquietudes. Pero cuando se actual- -standardizado- -francés. N i está medecide, ya es tarde. Cadet ha perdido a las jor ni peor lograda que otras obras suyas; dos mujeres. ¿Nada más? S i ha perdido pero no entró en el público, en aquel pútambién algo de su vida, de sus ilusiones, de blico burgués que pide precisamente serie- su juventud. Comedia idílica e irónica, seria dad ¡en la casa de Moliere! y burlesca, en la cual la melancolía, honda y L a generosa impaciencia de A c h a r d le grave, tiene un grato rumor de cascabeles. L a escena final, la postrer desdedida de costó un disgusto muy serio. Y el o es harto significativo. Florencia en un apacible y silencioso café de barrio, tiene una gran ternura, una admiE. E S T E V E Z- O R T E G A FRANCISCO S E R R A N O A N G U I T A V rable delicadeza, una sopesada emoción henchida de dulzura. E ST A F ET A Todas las cualidades de su teatro, que tan MÁSCARA EXÓTICA limpiamente resplandecen en las tres obras DEL EXTRAN ERO citadas, se acentúan un poco más en, su Maree) A c h a r d o la moderna c o m e d i a L a vida es bella. Se acentúan y, comicidad por tanto, se desvirtúan sus buenas ¡cualiU n estreno de G i r a d o u x dades y resaltan más sus defectos. Si en D e todos los modernos autores cómicos E n la Comedia, de los Campos Elíseos, Je ne vous aime pas nos presenta la vida franceses splamente pueden y deben desde París, se ha estrenado Intermezzo, de bohemia de un artista, montparnasiano, en tacarse tres: Marcel Achard, Bernard Z i m Jean Giradoux, autor de las revelantes La vida es bella nos ofrece un episodio de mer y Jules Ronlains. De los tres, Marcel la vida de. jun vagabundo, que tiene por apo- obras Siegfried y Amphitryon, 38. A c h a r d con su silueta y cara de pájaro Intermezzo es comedia a la manera de do el nombre de un personaje histórico: bobo, que en vano trata de desvirtuar con las del antiguo teatro italiano, aunque transCarlomagno, en una fábula demasiado fosus grandes gafas de carey, es el más joportada al mundo moderno con sus mismos ven y el que más ímpetu moderno ha dado lletinesca. Alguien ha dicho que. el argutipos tradicionales. Es a la vez idílica, satíal teatro galo. mento es digno de un film americano. N o rica y feérica, -muy movida, un poco embaes eso. E s sencillamente, una obra de, exPertenece a los que preconizan el grottesrullada, con todos los caracteres de la farsa. co como mejor fórmula escénica. Desde su portación. E s una francesada (Aquellos Su título de Intermezzo dice bien a la obra vagabundos tan graciosos y aquellos bajos primera obra Voulez- vous jouer avec moif su modo intrascendente y ligero. Luis J o u- -aquella farsa realmente original, en la cual fondos parisinos tan convencionales... vet, el inteligente animador de las anteriolas más sutiles delicadezas y las ironías más Nos reconcilia con muchas españoladas que res obras de Giradoux, acredita nuevamente agudas forman un admirable maridaje, colandan por ahí. en Intermezzo su pericia de director de esmado de ponderación y tino- todo su teatro Se trata de un folletín escenificado; pero cena. Valentine Terrier y Pierre Renar, está dentro de este género dramático, en el un folletín dignamente, ligeramente escrique los rusos Antón Chejof, Leónidas A n comprensivo creador de Sigfried, sobresale to, -con el estilo peculiar de A c h a r d un dreief, Nicolás Gogol, han producido obras en la parte interpretativa. folletín gracioso, ingenuo y chispeante. maestras, y disputan a los italianos la suBastante menos folletinesca es Jean de premacía en el género y en la originalidad. España en el C i r c o de Invierno la lime, en la que las privativas condicioE n esta obra, con la que se dio a conocer de París nes dramáticas y el estilo inconfundible de A c h a r d de un modo amplio y seguro, nos Achard resplandecen íntegramente; fué esmuestra la vida del circo, pero tan certeraE l Circo de Invierno ocupa un puesto trenada en la Comedia de los Campos. Elímente vista, tan agudamente imaginada, tan aparte entre los espectáculos parisienses. Su seos con indudable gran éxito. E n esta pieplástica y graciosa, que no la han superado amplia pista (es el mayor circo de Europa) za nos presenta el autor un tipo original: después ninguno de los que han llevado- -y sus tres m i l localidades le han permitido emJean, al parecer distraído y soñador; el han sido muchos- -este tema tan sugestivo a palmar la tradición de los hipódromos. hombre que está en la luna casado con la escena. A c h a r d en esta comedia, hace Desprez y Conchemann, que han preuna mujer demasiado alegre, que, al cabo alarde de atrevimientos que solamente su sentado curiosos y magníficos conjuntos, de cinco años de matrimonio, se cansa de gran talento y su asombroso dominio, de. la van a ofrecer ahora una serie de cuadros de Jean. L a escena en que ella, Marcelina, destécnica escénica han podido vencer sin d i España. ¿En, qué categoría colocar esté nuecaradamente le confiesa sus traiciones y le ficultad. U n o de ellos, por ejemplo, es aquel vo espectáculo? N o se sabe, porque París grita su afán por abandonarle, es magnífipersonaje que está pintado en el decorado y no ha visto nunca todavía! a reunión de ca. E l no da crédito a la cínica; confesión que juega uno de los principales papeles ochenta bailarinas españolas, de un batallónde la esposa. N o solamente no la cree, sino en la mencionada farsa. de guitarristas y músicos grotescos, de diez que, ante los ojos atónitos de ella, la proN o es Achard, por otro lado, de los autores toreros auténticos etc. etc. 1 Dosciendiga las más bellas frases de confianza y que se arredren por más o menos; tii los tas personas en total, que han atravesado los de amor, y termina, incluso, por convencersentimientos más graves y más arraigados Pirineos para deslumhrar a los parisienses! la de que no dice ella la verdad, de que no de la Humanidad, como es, sin i r más lejos, Se trata de la reconstrucción de una plaza el heroísmo, le contienen. ¿Quién ha hecho es verdad la verdad misma que ella conoce de toros por medio de una decoración circumejor burla del héroe que él en Marboroug por experiencia. Y al final, Marcelina acas en va- t- en- guerre? Graciosamente, con el lar, de Numa, de veinte metros de altura. ba por arrepentirse de su vida pasada y de mejor humor y la máxima ironía, A c h a r d da Desde luego, rio se trata de una verdadera sus deslealtades y empieza a enamorarse del un terrible papirotazo a eso tan grave y hombre que siempre está en Ja luna corrida, sino de una demostración deportiva que ha hecho acuñar tantas medallas y trade los toros con reses traídas, según, dicen, de E l diálogo es vivo e ingenioso, agudo y bajar a tantos fabricantes de monumentos, una dehesa de Salamanca. París verá quiexpresivo. L a fábula está desarrollada con como es el heroísmo. Ahora, que está de moda nientos trajes y mantones de Manila, un larhabilidad extraordinaria, y puede decirse la literatura pacifista, es oportuno recordar; go desfile de caballistas y sugestivos panoraesta pieza, en h que, acaso sin p r o p o n e r s e que en Cuanto a la técnica logra A c h a r d mas andaluces. Este gran esfuerzo ha requeen esta comedia la cimera culminación del lo el autor, resplandece una llama antimilirido Un viaje a España de los directores, a los más perfecto acierto. tarista. que acompañaron M M a u d c e Verne, escriE l joven autor ha hecho una rápida caS i n embargo, se estima como su mejor tor de music- hall y pantomimista, y el wa rrera teatral; ha llegado a estrenar en la producción Je ne voris aime pas, comedia mger M Pitan, Comedia Francesa, nada menos, Pero allí en tres actos, estrenada no hace aún un lusf sar más que éri nuestra devoción. Toda mi devoción hacia Concha Cátala vibra en las escenas de Siete puñales. Y estoy seguro de, que ella va a devolverme con creces, para, mi venta ja. y m i alegría, cuanto yo he querido ofrecerle. Y junto a Concha, los demás excelentísimos artistas de L a r a Angelina V i l a r- 7- que va a demostrar sus grandes posibilidades de comediante, en un papel de var i a d o s- y difíciles matices- A n a María Custodio, Soledad Domínguez, Irene y ful l a Caba. Carmen V i l l a Matilde Galiana, A m e l i a Noriega, Jacinta R. Alenza, Manuel González y Gaspar Campos- -a la gran autoridad de los cuales confío, los dos tipos masculinos, que dan el tono y el contraste a l a o b r a- Vicente M o y a Nicolás Rodríguez, Antonio Torner, E m i l i o Gutiérrez y San Román... Copioso reparto, que dará ocasión al público para- admirar una vez más la labor de ese conjunto espléndido con que D Eduardo Yáñez sigue la tradición, gloriosa de su teatro. Y como sombra excelsa que nos ampare a todos, el nombre inolvidable de Leocadia Alba, libre ahora, por su voluntad, de las inquietudes del estreno, pero unida siempre, en m i modesta- historia de autor dramático, a las más íntimas y sinceras efusiones de m i gratitud.
 // Cambio Nodo4-Sevilla