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A B C. D O M I N G O 19 D E M A R Z O D E 1933. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 23. FUNDAC 1 ONES D EA B C E L P R E M I O M A R I A N O D E C A V I A D E 1932 Fué adjudicado ayer a don Pedro Massa L a crónica premiada se titula Sardana en la montaña y sardana en la ciudad, publicada en el semanario Crónica el g de octubre de 1932. Y para que conste firmamos. -Miguel de Unamuno, Julio Casares, A. Hernández Cata, Pedro Sáinz Rodríguez, Manuel Bueno. H e aquí el trabajo premiado: a perderse de un momento á otro y que, no obstante, escolta el camino hasta que l a N a turaleza cierra definitivamente su paso y l o desvía hacia otros predios más virgilianos y tranquilos. E s entonces cuando l a montaña, pirenaica dice enorme y abrumadora aquí estoy yo. Y lo dice de pronto, haciendo pasar al viajero de las tierras labrantías, del maizal alto y espeso, de l a masia blanca, y pulquérrima, señoreando el amplio ámbito de la heredad, al corte granítico de l a montaña al inmenso macizo roquero, que y a no habrá de abandonarnos a derecha ei izquierda hasta el término de l a excursión. Poesía V leyenda se alzan aquí fuertes y pululantes como dos bloques más de piedra viva. E r t esta cueva de ancha boca negra y profunda como l a del Averno dice ¡ta voz de l a conseja que se refugiaba el conde de A r n a u después de sus sacrilegas correrías, en las que el místico seno de una abadesa servía de almohada a l a híspida testa y de caliente nido amoroso al erótico frenesí del caballero montaraz. ¡Brava historia l a de este capitán de los vientos olor de tomillo y pinada en el cuero tierno de sus sandalias, agua de nube en l a frente y en los labios, el benjuí precioso de otros! labios finos y recatados, que así rogaban a Dios como se rendían a l pecado de l a incontinencia a los soplos irresistible del maligno! Contrasta con este lance de profanación, aquel otro sentido inmarcesible que M a r a gall- -poeta de 3 y de los hombres- -supo descubrir y m e j que descubrir cantar en estos lugares. N o podían estas tierras tan cerca del cielo líurtarse al embeleso religioso. Y ved cómo en l a parte más alta, allí donde el picacho se pierde y confunde coa la esponjosa nube fugitiva, ved, digo, cómo surge el cenobio, la humildísima ermita montañera con una de esas Vírgenes morenetas y chiquitas, tan amadas del pueblo y tan enraizada en sus devociones. Verge de la Valí de Nuria voltada de soletats, que inmóvil en la foscuria oin 1 eterna canturía del vent y las tempestáis. Verge de la Valí de Nuria, a vos venen les ciutats! T Ayer fué adjudicado el Premio Cavia correspondiente, a 1932. Este premjo, como es sabido, lo instituyó imestro inolvidable fundador, D. Torcuata Laca de Tena, como galardón para el mejor artículo firmado y publicado cada año en los periódicos españoles de entre los que, se presentaran al concurso. Esta ves, como siempre, han constituido el Jurado literatos y publicistas ilustres de diversas tendencias en las letras. Han sido: D. Miguel Ummuno, D. Julio Casares, D. Alfonso Hernández Cata, D. Pedro Sáins Rodrigues y D. Manuel Bueno, a quienes públicamente reiteramos, nuestra gratitud por haber aceptado la tarea, laboriosa necesariamente, anterior al fallo que mtori san con su prestigio. El trabajo premiado, según detalle que el lector podrá ver en el acta que insertamos, se otorga a D. Pedro Massa, por su crónica titulada Sardana en la montaña y sardana en la ciudad que, a juicio del Jurado, reúne las condiciones peculiares del artículo periodístico por el asunto y su desarrollo, y, al propio tiempo, las de una forma literaria sobresaliente dentro, del género improvisado. El Sr. Massa es periodista que ya lia acreditado en otras WM chas ocasiones sus grandes dotes para repentizar análogos trabajos de impresión, y en la interviú los ha realizado también con singular fortuna. Nos congratulamos de que le sea discernida una distinción tan señalada como el Premio Cavia, con el deseo de que este triunfo profesional sea el estimulo para otros consecutivos. El jefe del G o b i e r n o en Cataluña Sardana en la montaña y sardana en Ja ciudad. (Notas de un viaje histórico) I E n el programa de las fiestas que Cataluña organizará en honor del jefe del G o bierno y de los parlamentarios españoles, figuraba este renglón: excursión a N u r i a Feliz ocurrencia l a de este breve viaje al corazón de l a montaña pirenaica. Se h a querido con él poner en oiitacto a los hombres de l a meseta con lo más abrupto, bello y castizo de las tierras catalanas. Porque Cataluña es, más que nada, estas dos cosas: M a r abierto a todos los rumbos de l a aventura y róqueas cimas altísimas, desde las que poder atalayar el inmenso panorama de un pueblo, y sentirse más puro y confortado en l a delicia de l a soledad fría, nube y sol besando nuestra frente. Nuria- -remanso de verdor en el extremo Norte de l a provincia de Gerona- acaso sea el más ilustre lugar que le. es dable recorrer al viajero por estos caminos empapados de Historia, y más que de Historia, de leyenda. E n N u r i a el senF a l l o del Jurado. A c t a tido de l a catalanidad se afina y acendra, y Reunidos en M a d r i d a 18 de marzo t, dijérase que uno palpa en. estas gargantas 1033 para examinar los trabajos literarios y valles, regatos y roca viva, el espíritu de sometidos al concurso de crónicas con opción este pueblo, duro y dulce, bravio y sential Premio Mariano de Cavia, los señores mental a un tiempo, como genuina conseD Miguel Unamuno, D Julio Casares, don cuencia dichosa del paisaje y de todo l o que Alfonso Hernández Cata, D Pedro Samz en él se contiene. N u r i a apacible y arisca, Rodríguez y D Manuel Bueno, hacen consdifícil y como perdida en l a alta lejanía azul, es a modo de un corazón cuyas mieles P r i m e r o Que han leído con toda atenes preciso alcanzar tras un rudo esfuerzo ción los artículos que. concurren, no una, por ventisqueros y puertos. peligrosos... E l sino varias veces, a fin de que nmgún eshombre hizo de l a ruta comodidad y delicrúpulo de crítica quedase s i n respetar. cia, con l a ayuda de l a alta tensión, l o que Segundo. Que no obstante el mérito de no deshace el prodigioso símbolo geográfico, ias crónicas presentadas por D Felipe Sassino que lo exalta y magnifica a l poder T a l dijo Maragall en inolvidable endecha sone, se han visto en el desagradable deber abarcarlo en toda su áspera plenitud. y uno comprende ahora, rodeado de estas de excluirle del certamen, pues su cualidad soledades y escuchando l a tierna canturía II de extranjero le coloca fuera de las cpndidel viento y l a tempestad, cúán entrañableIciones requeridas para entrar en él. Mas dejemos las palabras y enfréntenlo- mente recogió el poeta el alma de estos braTercero. Que dado el nivel de perfec- nos con l a maravilla que nos circunda. Dos vos parajes y les dio en su obra el hondo de las crónicas tituladas De roble y visiones enteramente distintas hieren la re- sentido eterno y milagroso que en sí tienen. clavos de hierro, de D Víctor Laserna; tina del expedicionario curioso. Ál principio III Retamas destruidas, de D Frimcisco V a l- es un paisaje blando, verdegueante, ubérriPorque también aquí florece el milagro, des; Misión en Castilla, de D Tomás B o mo. Corre un río de claras aguas paralelo a milagro rústico y sencillo, como cumple a rras Las brujas de la República, de Corpus la vía. U n río torcido, rumoroso, que salta B a r g a s Sardana, de D Pedro M a s s a El entre peñas, -que da l a sensación de que v a la sencillez y rusticidad del lugar. Debajo del altar de esta V i r g e n de N u r i a existe una dinero el diablo, de D E m i l i o Carrere; olla de ancha boca y voluminosa panza. S u El gran político liberal, de D Pedro M o u r virtud es l a de l a fecundidad. Mujer u homlane Michelena; Vida que parece cuento, bre que mete su cabeza en l a enorme vasija, de D Juan López Núñez; Un discípulo, estad seguros que dará hijos al mundo, por de Pérez Urbel, y La Muerte, desastre para rebelde que sea su naturaleza a l a prole. el alma, de D José María Peman, han conTODOS T. OS DÍAS Pero hay que hacer además de esto otras xo siderado equitativo citarlas, previa una sedos cosas: besar una cruz de plata que hay lección, por sus relevantes méritos encima del altar y tirar de l a cuerda de una Cuarto. Que apurada l a selección y hacampana, cuyo eco irá a perderse, alegre y biendo quedado pendiente de voto definitivo, metálico, por l a concavidad infinita. a título de iguales, los Sres. D Pedro Mas ¡Sardanas en l a montaña! Ritmo clásico sa y D Víctor Laserna, una segunda votay casto en donde l a Naturaleza mejor pue ción ha favorecido al primero de dichos sede encuadrarlo. Cobra aquí l a sardana una ñores, sin menoscabo literaria de su distinsignificación tan tmra. que más no cabe. Máguido icom stidoff, Coliseo España E SP
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