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Egusquiza nervioso, hasta que a los! veinte minutos el arbitro castigó a los areneros por una mano a cuatro metros del área y el disparo- -verdadero tiro de Hilario- -acabó por reconciliar a este muchacho con el público, porque el balón, fuertemente impulsado, entró en el marco, sin que el guardameta pudiera alcanzarle. L a reacción de los rojinegros fué enérgica, y favorecidos por la baja de las medios locales pudieron imponerse unos minutos. Y a r i a s intervenciones de Zamora enérgicas y a l fin un disparo de Rirvero, que devuelto, por el portero fué otra vez alcanzado por el arenero para enviarle definitivamiente a la red. Con el empate y la ovación cordial los dos equipos volvieron ardorosamente al juego, pero el Madrid, en avance irresistible, quebró todas las líneas contrarias y el centro de Eugenio fué dos veces rematado- -Olivares y Regueiro- -para que éste marcara el segundo goal. Diferencia con la que pese a los nuevos envites locales terminó el primer tiempo. E n la continuación los madridistas hicieron una de las más eficaces; exhibiciones d su ataque. E l escaso apoyo de los medios fué bien suplido por el esfuerzo de Regueir o e H i l a r i o que trabajaron denodadamente, llevando en cada ataque l a sensación de un inminente riesgo, que terminó muchas veces ¡en goal. Pero Egusquiza no estuvo aoertado al defenderse de tales asaltos. E l tercer goal fué hecho por Lazcano. Apenas comenzado el tiempo, Olivares le envió un balón adelantado y los defensas, aturdidos, facilitaron la carrera y el remate del nuevo extremo izquierda. Poco después Lazcano tiró un golpe franco, que L u i s Regueiro remató con flojedad y el balón pasó entre las piernas del portero. A los veinte minutos, Olivares recibió el balón, hallándose en un adelantadísimo off- side y recto llegó al marco para marcar imparablemente el quinto goal. L a protesta del Arenas no fué atendida y Rivéro, que se había resentido, se retiró definitivamente del campo. Cinco minutes más tarde un centro de Eugenio fué recogido por Olivares para rematar con un shot raso el sexto goal de la jornada. L a impetuosidad característica del A r e nas no estaba n i mucho menos agotada, y ten una escapada de Teófilo, excelente extremo derecha, el centro fué maravillosamente rematado con la cabeza por Iriondo, que tuvo que lanzarse entre los defensas para ejecutar valiente y limpiamente su proeza. Entonces los areneros ocuparon su codicia, y en un comer, Quincoces devolvió con la mano la pelota para evitar el goal, pero el penalty fué rechazado por Zamora, gracias a su seguridad. Todavía dos tantos más en las postrimerías del match y varias maravillosas jugadas del interior derecha. Este cruzó solo el campo, esquivando los rivales que le asediaron para llegar cerca del marco; disparar muy sesgado un tiro fantástico, que Egusquiza no pudo detener. E l último fué un centro de Eugenio, recogido por Hilario, qutó remató con un shot, que entró rozando j poste. e E n los últimos minutos, como prueba de l a fe de los areneros, dos rápidos avances con tan buenos tiros como inmejorables paradas de Zamora, y en el M a d r i d para no er menos dos shots de Olivares y Eugenio, tino devuelto por el poste y otro que salió rozando el larguero. El Madrid, campeón. -Triunfo de la regularidad, que entrega al Madrid por segunda vez el título de campeón nacional de U n eauino magnifico, que a través de los obligados altibajos del camino ha demostrado ser el mejor de la competición. Con el trío defensivo de la mayor seguridad y la vanguardia de la brillantez más destacada. i Honor al nuevo campeón de E s p a ñ a! JUAN Equipos. -M a d r i d Zíamora; Ciríaco, Quincoces; Regueiro, Valle, Gurruchaga; Eugenio, Regueiro, Olivares, H i l a r i o y L a z cano. Arenas: Egusquiza; Eguzquiaguirre, A r i e t a Calvo, Urresti, V i l l a g r a Teófilo, Riyéro, Iriondo, Barrios y Emilín. Notas de un escéptico En una ocasión, el Madrid tuvo que jugar cuatro partidos con el Arenas para eliminarle. Hace muchos años. Se trataba de un campeonato de España, y- la epopeya se ha recordado muchas veces. El Arenas sacó el domingo en Chamart m las mismas camisetas que utilizó en aquellos cuatro encuentros gloriosos. Para tratar de que los jugadores del Madrid se impresionaran. Once camisetas desteñidas. Once camisetas gloriosas. Pero k ¡s jugadores del Madrid no sabían nada de todo esto y no se impresionaron. ¡Ventajas de no darles clase de Historia! A pfisar de que al goal keeper del Arenas le marcaron los blancos ocho tantos, el goal keeper del Arenas estuvo rematadcmiente Y bien; ahora que hay tantos equipos y tantos jugadores que se creen con derecho a jugar en la primera división de la Liga, ya nos dirá alguien en qué división tiene que jugar Luis Regueiro. La delantera madridista no había peinado a itna defensa esta temporada con la gracia y facilidad que peinó el domingo a la del Arenas. Reconózcase, sin embargo, que los bucles no podían ser más dóciles. Con 6- 1 en contra, ningún equipo piensa que todavía puede ganar el partido. Menos el Arenas. Con 8- 2, ni el Arenas: Agüellas cinmp minutos de ataque volcánico que desplegaron los vizcaínos sobre la meta de Zamora, sólo los podía resolver un jugador acostumbrado, como ellos, a entrar en erupción: Gurruchaga. Otro penalty parado. Y van muchos... 1 Repitamos que ya es hora de que las faltas graves no se castiguen con penalties, puesto que los penalties se paran, sino con goals colocados. El Madrid marcó tantos de todas las clases- -mucha variedad en la ejecución- -y Vilalta quiso, por tal causa, que no faltara en la colección un goal por off- side. Aprovechó la primera y única oportunidad que le dio Olivares para ello. DEPORTISTA. Como el extremo, derecha del Arena jugó mejor que el extremo izquierda, mucha gente creyó que, elfampso Teófjlo. era el famoso. Emilín. Pero no era. Con el Arenas llegaron a CKamartín varios, entusiastas del Arenas, que en algunos momentos mostraron su desagrado por el arbitraje de Vilalta. Vilalia, es verdad, se equivocó algunas veces. Pero al poner al cielo por testigo de lo que. ocurría, se exageraba lo que ocurría, y además hay que ofrecerle, al cielo, en esos casos, un equipq mejor... Así fué el Madrid- campeón de, J, M Liga. Athletic, 8; V a l e n c i a 2 Bilbao 20. U n a serie de notas espaciadas en el primer tiempo, han hecho que esos cuarenta y cinco minutos se hayan desarrollado entre, continuos aplausos. N o se hacía n i por parte del Athletic n i del Valencia u n juego de conjunto; pero las i n tervenciones magníficas de Gerardo Bilbao, que ha sido el héroe de l a primera mitad, hasta el punto de que el público ha lanzado al campo algunas; boinas y sombreros en su honor, como sé hace con los toreros eñ sus tardes apoteósScas; unas jugadas personalísimas de Cilaurren, u n shot enorme de Bata, que ha detenido sobíerjbiamjente Nebot, también distinguido en algunos momentos; una cabeza rodilla en tierra da Bata, pasando a Iraragorri, y algunas otras cositas más, por ejemplo: l a demostración; de Urquizu de, cómo un solo jugador puede componer una línea defensiva, han hecho muy agradable l a primera parte. Luego, l a abundancia de goals ha servido para borrar, la pesadez del segundo tiempo, mejor dicho del juego del segundo tierna. Porque en unos trallazos del Athletic venían los goals con esa facilidad que tinen los delanteros rojiblancos en sus tardes de acierto. E n unos momentos en que el Athletic baja el tono, el Valencia, que ya tenía cuatro goals en contra, acorta esa distancia; pero eso ha hecho que los bilbaínos volvieran nuevamente a desenvolverse fácilmente ante el goal. Este segundo tiempo ha carecido del re- lieve del anterior, porque faltaron los detalles aislados, pesando un poco al público, que llegó a demostrar su descontento. E n tonces ¡pudieron observarse deficiencias que en l a primera mitad taparon los aciertos de Gerardo Bilbao, de Cilaurren y de Bata. E l Athletic apenas ha tenido enemigo en el Valencia, bien porque éste no haya querido esforzarse demasiado, ante las pocas posibilidades de triunfo, con vistas a dar todo su rendimiento en Mendizorroza, O porque el Athletic, con simples detalles y con muchos goals, no tenía tampoco necesidad de echar el resto en un match que no le resolvía nada. E l Valencia se ha dado cuenta de ello. Se ha jugado con mucha Corrección por ambos lados. U n o de los partidos más l i m pios. Ostale ¡podía haberse quedado tranquilamente en la caseta, para rubricar el acta al final del match. E l primer tiempo terminó con tres goals a favor del Athletic. Fueron sus autores Bata y Unamuno (dos) L o s dos primeros, de cabeza, y el tercero, de un shot de U n a muno. A l iniciarse el segundo tiempo, en un centro de Gerardo, remata de cabeza Bata y logra el cuarto goal, con lo que e Athleric deia hacer al Valencia y éste consisrufi. su 1 Convocadas 150 plazas. Instancias hasta el oí de marzo. E x á m e n e s en julio. No se exige t í t u l o Para programas, C O N T E S T A CIONES p r e p a r a c i ó n con profesorado del Caerpo, p r e s e n t a c i ó n de instancias y obten -TM Í EÜS- Rreciados, 23, y Puerta del 1 u b í? ...M 2 S? S 9 s Tenemos internado. í ¿L
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