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ANVERSO Y REVERSO D E BUSTER KEATON L o mismo que l a casualidad y las circunstancias juegan con los hombres como si fueran muñecos, el dios del cinema se divierte con las sombras; de celuloide, con esos seres! extraplanos de luz que viven en cajas de hojalata con enormes ventanas blancas; esos seres que nos. parecen a nosotros apariciones alucinantes y fantasmas joviales, son unos simples esclavos del azar. Esos seres inmaculados como luz, son igual que los hombres: buenos y malos, nobles y traidores, listos y tontos. Todo depende del ángulo desde, dónde los vemos. Unas veces, contemplamos su anverso; otras, su reverso. E s el azar. E l dios del cinema se entretiene con ellos jugando, i n genuamente, a cara y cruz. Buster Keaton por el aire. Rasgando el viento con sus aristas cortantes de hombre de acero. Buster Keaton en formas grotescas de pelele relleno de serrín. ¿C a r a o cruz? O m á s sencillo: anverso y reverso de Buster Keaton. i cinema era un libro de imágenes silenciosas y expresivas. A h o r a no. E n estos tiempos agobiantes, en que el cinema padece su gran transición, Buster Keaton se encuentra solo, desamparado; su estrella hace años que le abandonó. U n día partió para España. Quería comprobar si le convenía a su protegido aprender nuestra lengua... E n seguida comprendió que no. Nuestro idioma es muy bonito, pero muy peligroso. Cuando llegó a España no se hablaban m á s ciue tonterías. Y rápidamente m a r c h ó a avisarle, a preverle del peligro. Pero, como no conocía nuestro cielo, como era la primera vez que rasgaba con su luz nuestro azul, se desorientó. Se metió en el camino de Santiago, en ese laberinto de luces que se reúnen a tomar el fresco en las noches de; verano, y no volvió a salir de ahí. Quedó prisionera de su confusión. P o r esto, desde ese día- -desde el día que perdió su buena estrella- -Buster Keaton ha dejado de ser la excepción para convertirse en la vulgaridad. Se enamora tímidamente, le maltratan, le pegan... E n fin, un pobre hombre, con el que l a vida juega a placer. De nuevo Buster Keaton por el aire. Rasgando el viento con sus aristas cortantes de i hombre de acero. Buster Keaton en formas grotescas de pelele relleno de serrín. ¿C a r a o cruz? ¡Cruz... Por esto ahora se está reflejando en todas las pantallas el reverso de Buster Keaton. Y por esto también, cuando en las noches bañadas de luna vemos que una estrella recorre veloz el cielo, pensamos si será su buena estrella que, por fin, encontró el camino de Hollywood... XAFAEL G I L Corazones y contratos Paulette Goddard trata de olvidar su fracasado proyecto matrimonial con Charlie Chaplin. A h o r a se deja acompañar por Gary Cooper, que vuelve a la- vida social, después de su temporada de alejamiento para no encontrarse con la impetuosa Lupe Vélez, su último flirt. Jeanette M a c Donald anuncia que se casará con su manager, Robert Ritchie, antes de terminar su tournce por los escenarios europeos. L i l l i a n Roth, divorciada de W i i l i a m C. Scot, se ha casado con el juez de Nueva Y o r k Benjamín Shalleck. Helene Costello, divorciada de John R e g a n y d e Lowell Sherman, ha contraído matrimonio con el joven chileno A r t u r o del Barrio. L i l a Lee, ex esposa de James K i r wood, ha hecho pública su boda con el director George H i l l ex marido de la escenarista Francés Marión. Teddy Hayes y L i n a Basquete se han casado por segunda vez. Su anterior matrimonio fué anulado porque se celebró antes de estar Teddy legalmente divorciado de su primera mujer. L a s bodas m á s recientes de Cinelandia han sido las de Joan BIondell- George Barnes y Barbara Kent- Harry Edington, manager de A n n Harding. Y las m á s próximas, si las alegres comadres no se equiv o c a serán é s t a s Cary G r a n t- V i r g i n i a Cherrill, Maureen O Sullivan- Jimmie Dunn, Isabel Jewel- Lee Tracy, Susan FlemingH a r p o M a r x y Loretta Young- Lyle Talbot. Sobre esta última circulan varias versiones, pues las alegres comadres no han podido averiguar todavía si las preferencias de L y l e son para Loretta Young, la joven d i vorciada de Grant Withers, o para su hermana soltera, la linda Sally Blane. Buster Keaton cayó de cara. L e empujó Roscoe Arbuckle. y, tropezando, entró en la pantalla. Desde entonces no la ha abandonado. Y es que en ella encontró lo que desde hace tiempo buscaba. L a pantalla era, para él, todo u n mundo. Todo ese mundo falso, en que las multitudes se matan y acribillan para enriquecer a unos cuantos tenderos, y en que los hombres se enternecen, sentados en una butaca contemplando unos paisajes de papel pintado que sirven de esx é n a r i o a. los amores de un romántico oficial y una rubia campesina. E s e mundo- -tan grande y tan ridículo- -estaba reflejado en la pantalla. Y Buster. Keaton decidió vivir en él. L o recorrió de punta a punta. Siempre serio, impertérrito, indiferente, sin dar importancia a lo que veía. E l era un sencillo turista curioso, algo atontado, y sin rumbo fijo. U n día llegó a A m é r i c a Se encontró, sin pensarlo, en el Oeste, E n ese país, casi de leyenda, en que los hombres son patizambos de tanto montar a caballo: las muchachas rubias brotan como plantas junto a las casas rústicas, y los bandidos se gastan una fortuna en teñirse el bigote y l i m piarse los dientes. P a s ó junto a todo esto, y no le dio gran importancia. N o domó potros salvajes, ni capturó a un fuera de la ley ni se casó con una muchacha. Nada de esto. Se conformó con algo m á s sencillo: enamorarse de una vaca. Y luego, con el tópico de su impasibilidad, siguió su ruta. Después de reírse un poco del amor, le tocó el turno a l a historia. A ésa historia, pelma y cargante, que recitaban los niños en las escuelas de los Estados de la Unión. Buster Keaton fué general. O r g a n i z ó batallas, decidió combates y descubrió las flaquezas de: los generales ele aquellos tiempos. Todo lo. hizo con su graciosa seriedad de niño bueno. Buster Keaton, para indagar en la vida, desafió tempestades, huracanes y bandidos; desafió hasta a su propia vida. Pero nunca le pasó nada malo. Y es que Buster Keaton- -ya se ha dicho en otras ocasiones- -tiene una buena estrella, que vela por él. U n a estrella, que le protege y que le hace caer siempre de cara cuando juega con la vida. P o r esto para él el mundo es un paraíso. Y él, para el mundo, un ángel travieso, Su buena estrella vela por él. j i Pero ésto ocurría hace años. Cuando el C 1 NEGRAMAS El modesto Harry Langdon E l gran cómico americano, cuyo nombre figuró un día, por derecho propio, inmediatamente después del de Charlot, ha sido una de las víctimas del micrófono. Su estrella empezó a declinar con los primeros ensayos de diálogo en la pantalla, y su fracaso definitivo lo debe al empeño de sus empresarios en hacerle trabajar en películas habladas en español. H a r r y Langdon pasea desde entonces su melancolía por los estudios, un poco olvidado por el gran público y un mucho por los productores. H a r r y tan buen cómico hoy como antes, quiere empezar de nuevo su carrera, modestamente, como un recién llegado. Y ha aceptado un segundo papel en Un chico afortunado, película de A l Jolson. Ejemplo de modestia del jjran actor, que dio todo un curso de comicidad en esa cinta inolvidable que se llama Stts primeros pantalones. La viuda de Wallace Reíd Cuando murió Wallace Reid, el galán m á s famoso que ha tenido el cinemq yanqui- -únicamente el llorado Rodolfo pudo a l canzar una popularidad semejante- su viuda invirtió todo el dinero ganado por W a l lace, en fundar un sanatorio para víctimas de estupefacientes. Quería mistress W a l l a ce Reid salvar así a todos los compañeros de infortunio de su malogrado esposo. Consumió en la generosa empresa todo el capital heredado y una gran parte de su fortuna personal, salvando únicamente l a renta que puso a nombre de su hijo. Regen e r ó a muchos desgraciados, pero se quedó sin dinero. Y ahora l a abnegada mistress Wallace Reid vuelve a trabajar para la pantalla, encarnando un papel de madre ejemplar en Diainont Cut Diamond. E l papel que ha interpretado siempre en la vida real. URODONAL eliminador de la gota Se expende en frascos do triple cabida para una cura completa. PAJASO Sagasta, 12 ET IUI Oauchodama S ó l o por 25 ptas. El asesor concienzudo E n la primera película de Mae West, actriz teatral incorporada recientemente a ios estudios californianos, hay unas escenas a cargo de los m á s distinguidos caballeros del hampa. Para que los actores pudieran desenvolverse con toda propiedad, el realizador del film solicitó el concurso de u n ratero profesional, que asumió las funciones de asesor t é c n i c o clel trabajo de aquéllos. Las escenas resultaron perfectas y los actores quedaron encantados de la amabilidad y pericia del profesor. Que es un verdadero fenómeno en su género. Porque una vez termina la su misión desapareció del estudio, llevándose un magnífico reloj del: director L o w e l l Sherman. JARABE Cura tos, catarros, fatiga, gripe. 5 peseta, s. Frascos para niños, 1,50 ptas, CHELVB
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