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MADRID- SEVILLA 25 D E M A R Z O D E 1 9 33. N U M E R O SUELTO 10 CENTS. 1 ACA Y CASAS VI El AS pálmente sobre las órdenes que. pudieron determinar la catástrofe y cuyo esclarecimiento sigue sub judice. Todas las votaciones han consagrado el principio de inhibición del Parlamento, y han denegado la invasión parlamentaria de la vía judicial. Y precisamente ahora, en estas circunstancias, la comisión de Responsabilidades exhuma el expediente de Jaca, lo concluye y pide al Parfamento la imposición de graves castigos al Consejo de guerra de Jaca y a los genérales Berenguer y Fernández Heredia, por presunción de injusticia y de irregularidad en los dos fusilamientosi que impuso la sentencia. Nos limitamos a exponer el poñtraste que ha surgido en el comentario público. N o queremos, n i es menester, formular conclusiones. DIARIO ILUSTRADO. AÑO VIGÉSIMO N O V E N O NUMERO 9.317 decir que eü acuerdo se concretaba en una ¡nota oficiosa, qiie dice así: L a minoría radical se ha dedicado al estudio de la ley de. Responsabilidad Criminal; del presidente de la República, acordando es- perar a conocer la actitud del Gobierno, a n tes de adoptar ninguna resolución. Ante lo lacónico de dicha nota, los informadores trataron de conocer aflgo más de lo acordado, preguntando a significados miembros de la minoría, y preguntado el Sr. Guerra del Río, manifestó lo siguiente; -Sólo puedo decir que hay un requerimiento. Ahora, ya veremos lo ue dice el Gobierno. El acuerdo REDACCIÓN: P R A D O D E S A N S E B A S T I A N SUSCRIPCIONES X ANUNCIOS, M U S O Z O M V E C E R C A N A A (EETUAN, S E V I L L A E l contraste ha surgido en el comentario público; tenía que venir a la meríte de todo el mundos cuando con desdichadísima oportunidad reaparece l a comisión de Responsabilidades para resucitar d expediente de Jaca y proponer a las Cortes la imposición de penas al Consejo de Guerra por la sentencia dictada contra los reos de la sublevación militar, y a los que fueron capitán general de l a región y presidente del Consejo, por la supuesta intervención, que se les atribuye en l a sumaria. Fué lo de Jaca una sedición de fuerza pública, de tropas severamente obligadas por l a ley a la disciplina, a la obediencia y a la lealtad con el Gobierno y con el régimen. L a promovieron y l a mandaron oficiales conocedores de la ordenanza, y por su cultura conscientes de la responsabilidad en que incurrían ante l a ley y ante la conciencia pública. Fué lo de Casas Viejas un motín- de paisanos, gentes inducidas a la quimera de una transformación social y alucinada por l a predicación de embaucadores que actúan sobre el terreno propicio de la miseria y de la incultura, según hizo ver piadosamente el Sr. Azaña. E n Jaca reprimió a las tropas rebeldes el Ejército mismo, bajo la ley Marcial, en estado de guerra, con atribuciones autónomas y reglamentadas. E n Casas Viejas reprimió a los incultos y miserables campesinos la autoridad civil, con su Policía, bajo la ley común, sin estado de guerra; en Jaca, tras la rápida colisión de que resultaron bajas recíprocas, hubo centenares de prisioneros. E n Casas Viejas solo hubo muertos, pero n i heridos n i prisioneros, por la actuación de l a fuerza pública. Intervino l a justicia castrense para juzgar a los responsables de la sublevación de J a c a se cumplieron en sumaria los trámite y las garantías legales, y la sentencia impuso los fusilamientos. E n Casas Viejas fueron fusilados catorce campesinos ¡legalmente, sin proceso, sin declaraciones, sin atestado n i simulación alguna encubridora, L o s dos asuntos han llegado a las Cortes. E n el de Jaca, el Gobierno provisional d e j a República, su ministro de la Guerra, dispuso una inspección escrupulosa del proceso por funcionarios competentes de su confianza en busca de indicios contra la regularidad y legitimidad de la sentencia ó sobre la ilícita intervención que hubieran podido ejercer el jefe de la región militar y el jefe del Gobierno; pero no se halló nada. S i n embargo, las Cortes, por el voto de su mayoría, atrajeron a su competencia la cosa juzgada y revisada no meramente para i n vestigar y fiscalizar, sino para someterlo a la comisión de Responsabilidades en función judicial. Y mientras retenía el asunto en el trámite lento que le ha. parecido necesario, l a Comisión dispuso el encarcelamiento de los generales Berenguer y Fernández Heredi a. E n lo de Casas Viejas, las Cortes, por el voto de su mayoría, se opusieron primeramente a toda investigación parlamentaria sobre los catorce fusilamientos ya denunciados, y más tarde, presentada la información comprobatoria de las minorías accedieron al envío de una Comisión, pero meramente i n formativa, sin menoscabo de la acción j u dicial, a la que el Parlamento reservaba íníKsOTameníe cualquiera responsabilidad que acreciese. L o s debates han versado prmci- E S C Á N D A L O POR LAS PALABRAS Y ALIENTO PARA LOS HECHOS Heraldo de anoche publica una caricatura con un pie referente al fascismo, que dice a s í E l A B C, La Época, El. Siglo Futuro, G i l Robles, los obreros, los republicanos. ¿Quiere usted decirme quién habla bien de ellos? Otro periódico republicano preguntaba anteanoche dónde están los fascistas. Nosotros ignoramos dónde están los. que así se llaman; pero sabemos perfectamente quiénes son los que con ótrov, nombre emplean l a misma táctica y procedimientos del fascio. Y los periódicos donde se amparan esa táctica y esos procedimientos fascistas también sabemos cuáles: son. Se llaman Heraldo de Madrid, La Voz, El Liberal, Lús, Él Socialista y algunos, otros que se escandalizan por las palabras y alientan los hechos. LA SITUACIÓN POLÍTICA Y PARLAMENTARIA L a minoría radical, sin cesar en su acritud obstruccionista, e s p e r a conocer la opinión del G o b i e r n o para adoptar nuevas resoluciones La. reunión de los radicales Madrid 25. L a nota política del día, de ayer estuvo en ía reunión celebrada por la minoría radical, bajo la presidencia del señor Lerroux. Se aguardaba con la natural expectación el resultado del cambio de im- presiones de la minoría, puesto que era creencia general la de que existía un principio de concordia parlamentaria. Tanto el Sr. Lerroux, como los restantes miembros de la minoría, mostraron gran reserva, ante los periodistas, y se limitaron a N o obstante la reserva que guardaron los radicales, se llegó a conocer, aunque de modo fragmentario e inconexo, el sentido de la deliberación que mantuvieron bajo la presidencia del jefe. Según creemos lucharon en Ja minoría! dos tendencias, una, la de que debía continuar la obstrucción sin tregua y con mayon intensidad cada día; y otra la de que debiera cesar la actitud de la minoría frente a los proyectos de Responsabilidad Criminal del jefe del Estado y Garantías Constitucionales, dictaminados ya y en disposición de ser discutidos por el Congreso. Para sostener la primera posición se esgri. mia un argumento de fuerza. Se decía, que las circunstancias políticas no han variado desde que comenzó la obstrucción. N o sólo no han variado, sino que, posiblemente, están agravadas. L a obstrucción se decretó contr- a lai preponderancia socialista en el Gobierno, que ha desnaturalizado la orientación y eí sentido de la República. Esta influencia crece por momentos, no en relación con un movimiento de abajo a arriba, sino por la voluntad de una minoría parlamentaria y de los dirigentes del partido que están en el Gobierno. S i la causa de la obstrucción no ha desaparecido, la medida debe continuar. Frente a este argumento se expuso por los partidarios de una concordia parlamentaria el de que los proyectos de ley de Responsabilidad Criminal del jefe del Estado y Garantías Constitucionales, derivan de la. Constitución, y una minoría gubernamental no debe estorbarles. Además, para l a solución del problema político parece necesaria la aprobación de ambos proyectos, coni l o que: ya no se podría hablar de una labor privativa de las Cortes Constituyentes. Estas apreciaciones, mantenidas dentrd de la minoría con una gran serenidad y ¡corrección, fueron examinadas muy detenidamente, y al fin se llegó a un acuerdo. L a minoría, a requerimiento del Sr. L e r r o u x entendió que debía abstenerse de. discutir; los ocho proyectos de. ley de ratificación de convenios internacionales, que figuraban en el orden del día, ya que sobre alguno de los cuales había tenido indicaciones apremiantes, llegadas de Ginebra, el propio jefe; levantar la obstrucción para el proyecto de ley de Responsabilidad Criminal del jefe del Estado, y estudiar con el mayor detenimiento el de Garantías Constitucionales, y reservar toda resolución hasta el momento en que dicho proyecto se ponga a debate en el salón de sesiones. Respecto a este proyecto convinieron los radicales en l a importancia que tiene para el mecanismo constitucional, perg hubieron