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A B C. M A R T E S 4 DE ABRIL D E 1933. EDICIÓN D E ANDALUCÍA P A G se. LA M U E R T E D E JOAQUÍN XAUDARO j ln memoriam La yerta mano de la Implacable ha dado un nuevo aldabonazp en mi corazón, harto herido por irreparables dolores. Mis mejores amigos van cayendo bajo la fatídica guadaña. Espanta volver la vista hacia la ciudad de la muerte, porque son ya más ios que en ella moran que los que aquí quedan, y entre los que escondemos nuestra aflicción y nuestras añoranzas. Joaquín Xaudaró era para mí, más que un amigo, un hermano, que compartió mis penas y alegrías durante muchos años, los mismos que en estrecha colaboración hemos vivido desde los albores de Blanco y Negro, gloriosa fundación del inolvidable D. Torcuata Luca de Tena, hasta la para mí y los de esta casa triste efemérides de ayer. Le ha sorprendido la muerte cuando más esperanzado trabajaba febrilmente en dos películas de dibujos para la pantalla; unas historietas cómicas, en las que intervenían sus protagonistas famosos: el perro y el hombre de la negra barba. Y a en los años vividos por Xaudaró en París, durante! a Gran Guerra, la casa Gaumont le editó una cinta de dibujos animados, y bien puede decirse que él fué el primero en llevar al cine esta nueva modalidad, que es hoy vina de sus manifestaciones artísticas más aclimatadas. Fué una estancia fructífera para Xaudaró, cuya firma honró por entonces las páginas de las revistas humorísticas más en boga. Le Rire, Pelc- Mele, L Assicttc au Beur y otras publicaciones abrieron sus páginas al lápiz ingenioso y fecundo del desaparecido, que simultaneaba sus trabajos con los de unos Álbumes de caricaturas que alcanzaron rápida difusión. Pero no he de hablar aquí del artista que, por capacidad y extensión, ha dejado su fresca huella en la pintura de escenas japonesas, cuyo exótico arte le era muy fami liar, sino de! hombre y de sus sencillas cos tumbres, de las que va hice referencia en una más dichosa ocasión, i Xaudaró era un hombre perfectamen xmetodizado. Todas las mañanas, a prima hora, se levantaba del lecho y, luego de un parco desayuno, asomábase a la vida por la gran ventana de los periódicos para enterarse de lo que acaecía y comentarlo humorística y gráficamente. Unas veces era el perfil del día la anécdota en circulación; otras, el bordón de su ingenio era de distinto puntear, pero siempre su inagotable gracia bonachona acertaba en la expresión de los rasgos caricaturales y en el comentario al pie. Terminado su diario acortamiento a las columnas de A B C- -agotador esfuerzo cotidiano- Xaudaró satisfacía entonces en el curso normal de su remansada vida sus inocentes diversiones: oír la radio y jugar por la tarde, en el Círculo de Bellas Artes, su partida de dominó, que en aquellas mesas, forradas de pañete verde, era una cosa apagada y triste, porque las fichas del dominó han de sonar sobre el mármol de las mesas de caf 4 a golpes, K ruidosamente, con violencia, como proyectiles disparados entre los jugadores. Era un chámelo con sordina, jugado silenciosamente, como si se temiera despertar a los socios que cerca sestean en los cómodos butacones. En fin, Xaudaró jugaba a ese dominó como Jde puntillas, y al concluir la partida se reintegraba al hogar; cenaba frugalmente, i para no perder la línea, lo que es de gran importancia para un dibujante, y a las once decía- con el clásico: Laa mee dan; yo me duermo, El entierro No habíamos exagerado cuando decíamos, al dar cuenta a nuestros lectores de la pérdida del insigue y querido camarada, que la Y se metía en la cama. Dormía como un bendito, que su almohada, por dicha suya, noticia de su muerte había producido honda y dolorosa emoción en Madrid, porque si no estaba limpia de preocupaciones, y a otro Madrid por entero, sí lo más significado y día, mañanero cual de costumbre, volvía a prestigioso en el arte, en las letras y en la colocar, como un ventrílocuo, sus muñecos política, se había reunido en la mañana del sobre la plataforma de la actualidad: la mudomingo, en la ¡calle de Viriato, en torno a jer gorda e irascible, el hombre de la luenla casa del finado para rendir el último triga y negra barba y su famoso perro, que buto al ilustre y genial dibujante. hoy quedan tan solos... Allí estaban, en nutridos racimos, multiY así, sin alterar las normas de su vida, tud de periodistas y dibujantes de todos los siguió muchos años Xaudaró. N i viajaba, diarios de Madrid, y las Reacciones y el perni paseaba. Es decir, viajar... Viajes de ilusonal obrero y ammistrativo, casi en pleno, sión, como Saturnino Farandoul, el héroe de A B C y Blanco y Negro. Sobre todo de Robida. Xaudaró conservaba de los tiemmucha gente joven, con aire de artistas, en pos en que estudió. náutica un catalejo. Sí, su mayor parte de la Unión de Dibujantes Xaudaró se preparó para marino, pero desEspañoles, que tenían en Xaudaró, además conozco el heicho por el cual volvió a poner de un amigo y un digno ejemplo que imitar, nuevamente proa hacia tierra. Pues con es: e catalejo solía distraer su curiosidad maña- un maestro que llenó de prestigio y elevación artística, la profesión óTe dibujante. nera explorando los cercanos panoramas. Centenares e personas de todas las clad Pero hablar de Xaudaró y no dedicar un ses sociales se agolpaban en las inmediaciorecuerdo a sus momos que se van para nes de la casa mortuoria, deseosas unas de siempre, sería impernonable, máxime cuandar el pésame a la familia, verdaderamente do hemos de hacerlo en son de triste desabrumada por la gratitud ante tanta y tan pedida. expresiva muestra de condolencia, El hombre de la barba negra, con un aire de estampar su. firma en los pliegos y otras que, en macilento y aburrido, parecía esconder tras lo impasible de su máscara grotesca una de gran número, aparecían sobre las mesas colocadas a esas tragedias conyugales que acaban en un nombres la entrada, cubiertos totalmente de prestigiosos, de infinitos amigos y gesto calderoniano o en una discreta reti- admiradores. rada. Sí; el hombre de las tupidas y teñidas Entre las numerosas expresiones de pésame barbas debió llegar un día a casa de Xaurecibidas por la familia figuraba la del predaró, y, luego de escudriñar en todas direcsidente de la República, Sr. Alcalá Zaciones para asegurarse de que estaban solos, se arrojaría en sus brazos y le revelaría mora. A las once menos minutos, el Clero paentre hipos y sollozos la negra traición de aquella mujer que amó tanto. Y ya un poco rroquial de la iglesia de Santa Teresa (Chamberí) con cruz alzada, rezó ante el más repuesto de sus emociones, consolado en su aflicción, es posible que temara dos cadáver, encerrado en magnífica caja, las preces de ritual. E l ataúd, a hombros de serias determinaciones perfectamente comvarios dibujantes, fué conducido a la carropatibles ofrecerse a Xaudaró como modelo y dejarse crecer la barba hasta que le arras- za- automóvil, sobre la que fueron colocadas varias coronas, tres de ellas magníficas, de trara, en prueba de que ya todo! e era inlos compañeros de Prensa Española, de la diferente en el mundo. Pero el hombre de la Unión de Dibujantes Españoles y del Rotary negra barba no halló la misma cordial acoClub de Madrid. gida en el perro, y en vano trató de capA las once y cuarto se puso en marcha ¡a tarse sus simpatías con la golosina del azúfúnebre comitiva, dirigiéndole a la glocar ni con palmaditas cariñosas en el lomo. rieta de la iglesia, donde el Clero parroquial En cada ladrido, al enseñarle los agresivos colmillos, el perro parecía lanzarle al rostro entonó un responso. Tras del coche mortuorio marchaba la presidencia del duelo, forun dicterio, recordándole su condición de mada, en representación de la familia, por intruso, o acaso también para afearle su contumacia en no afeitarse. No había sino el hijo político y un hermano del finado, doctor D. José María Casas y D. Federico ver en las caricaturas cómo mostraba siemXaudaró, respectivamente. En la presidencia pre el popular falderillo de Xaudaró su inde respeto figuraban el director de A B C, vencible hostilidad hacia el huésped. señor marqués de Luca de Tena; el de Y esta cosa tan fútil en apariencia había Blanco y Negro, D. Fernando Luca da llegado a preocupar al inolvidable dibujanTena; el presidente de la Asociación de te, que me decía haber visto horrorizado Escritores, D. Mariano Benlliure, y los semás de una vez en sus ensueños cómo su ñores Pérez Zúñiga, K- Hito, Rivas y el gozquecillo inoculaba al hombre de las bar- doctor Bertrand, presidente del Rotary bas el virus de cien canes hidrófobos, y al Club. morir aquél entre desesperados aullidos la Seguía a esta presidencia una compacta alcoba se poblaba de negras y siniestras barbas, unas naturales y otras ppstizasj que y heterogénea multitud, que hizo más que pedían a grandes voces pronta reparación y nunca penosa la tarea de recoger nombres, debido a la aglomeración de público, y tamvenganza. ¡Pobre Joaquín! ¡Cuánto reíamos estas bién a la propia emoción de hacer este trabajo en honor de un camarada que, si desrencillas familiares de sus irreducibles motinado en vida a dar diariamente al lector nos U n buen día hablamos de organizarles un banquete popular con el propósito risa franca y sana, a través de su lápiz genial, esa compensación, cada día más necede reconciliarlos. saria, para disipar p atenuar el amargor de Ya este festejo de buen humor no podrá ser. E l brindis que yo les hubiera dedicado boca que suelen dejar en el ánimo las otras páginas del periódico estos días, el nombre se trueca hoy en la modesta ofrenda de del ilustre caricaturista, iba a llenarlas de unas humildes violetas que dicen todo mi amargura, sin posible compensación. sentimiento, todo mi dolor por el camarada Y he aquí los nombres que recordamos que se fué. -Luis G A B A L D O N de las personas que figuraban en esta expresiva y conmovedora manifestación de duelo, a la que el lector calificará de impoArte de prolongar la juventud y l a vida nente, cuando él vea el número y la calidad de las mismas, aun teniendo en cuenta que Lorand; p r ó l o g o Dr. M a r a ñ e n 1 ptas. U b r e la memoria y otras dificultades aliaron COO ría Oliment. Moratín... 48 L Jfedria.
 // Cambio Nodo4-Sevilla