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A B C. M I É R C O L E S 5 D E A B R I U D E 1933. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 5 de inteligencia y de comprensión que adornan a vuecencia y ello nos exime de exponerle otras consideraciones que no han de ser necesarias, pues fiamos en que este desmán- -minúsculo en la apariencia, pero de enorme y trascendental alcance por su significación- -será reprimido en la medida que las circunstancias lo exijan por la celosa autoridad de vuecencia, a quien esta A g r u pación muy respetuosa saluda. alguno llevó a efecto, paropinandoi á dich interruptor una regular paliza. Pero el agredido no estaba solo, sino que pronto surgieron medio centenar de muchachos, estudiantes cubanos en una buena parte, que defendieron a su compatriota, logrando sacarle de la sala y librándole así de las furias del público. A pesar de ello el escándalo continuó, siendo impotentes las gestiones de cuantos directivos pretendieron poner paz en aquel formidable tumulto N i las palabras serenas de D Rodolfo Reyes, n i l a intervención del vocal de l a Junta Sr. Dubois lograron contener aquel vocerío. E n las alturas se agitaba el estudiante agredido en la sala, mostrando unos papeles que pretendía leer, mientras otros protestaban y otros pretendían conseguir que, una vez oído el señor Hernández Cata, hablara el más caracterizado del grupo protestante; pero tampoco esta solución satisfizo a los vociferadores, que querían hablar elfos solos. Continuaron, especialmente, desde las alturas, los g r i tos- -graves, acusadores- -los vivas a C u b a libre y los dicterios contra el dictador cubano. Algunos protestaron ante algún vocal de l a Junta de que no se hubieran tomando precauciones, conociendo el Ateneo, por esos anónimos, los propósitos de los alborotadores. Nosotros conseguimos hablar con un estudiante español, que tiene un cargo significativo en una Asociación de estudiantes, con gran ascendiente en la actual situación, el cual calificó de grave atropello l a conducta observada por una parte del público contra el estudiante cubano agredido, llamado, según nos dijo, Enrique Martín, y autor de una información acusatoria muy comentada, aparecida en un diario de l a noche. Protestaba además contra l a Junta del Ateneo, por haber autorizado este acto sabiendo que u n importante sector de estudiantes españoles había significado su disgusto en un reciente acto en el que se trató sobre este mismo tema. Como el escándalo, tras de menguar, tomaba el cariz de agravarse más, el señor Dubois tomó la determinación de suspender la conferencia, para celebrarla con las debidas garantías el próxima jueves. INFORMACIONES DE MADRID M a d r i d al día Por rezarlo así el almanaque, creyó Madrid que era ayer el cuarto día de abril. Por, el tiempo que hizo y la versión del termómetro, hubiera podido creer que la fecha era la de un 4 de julio. Sin perjuicio de que hoy o, mañana, o pasado, vuelva a helar... Celebró sesión la suplencia de la Diputación provincial. Trató de la designación de enfermeras para los establecimientos que dependen de la Corporación, y se enteró de que ta plaza de toros está hecha un primor, con las, medias suelas y tacones que la han echado para ir tirando mientras se discute lo que debe hacerse con la nueva: si demolerla o dejarla que espontáneamente se vuelva vieja con el transcurso de los lustros. El ministro de Obras; Públicas dispuso que, en determinados plazos de tiempo desaparezcan algunas de las actuales estaciones del Metro y sean sustituidas por. otras que le, parecen mejores. Terminó sus, tareas la, Asamblea del, Par tid o Federal. Hubo sus miajas de. agitación obrera en el puente de Vattecas. La Policía logró meter en chirona a los autores, del atraco a los dueños, de un depósito de plátanos en la plaza de la Cebada. La política, muy movida; pero sonando con sordina. La, tarde, parlanwntaria, una sorpresa, por lo inesperadamente tranquila. De la vida cultural, conferencias en las academias de Jurisprudencia y Nacional de Férmacia, Facetad de C- kivcias, Ateneo, Económica Matritense y Asociación Profesipiml de Alumnos de Arquitectura. La música sonó grata y santa, en la Protección al Trabajo de la Mujer. Sin novedad es teatrales, la noche casi fué aplicable para tomar, el fresco con un abanico en la diestra y, un botijo cerca. -AEMECE. r I nformaciones municipales Los radicales rompen la unión con los socialistas M a d r i d 4. L o s concejales pertenecientes a las diversas minorías republicanas han celebrado una reunión en el Ayuntamiento para acordar la actitud que antie los sucesos políticos habían de adoptar. E l Sr. Salazar Alonso manifestó que, después de su actuación en las últimas sesiones del Concejo y de su franca oposición a los socialistas, se desliga de toda colaboración con éstos en lo sucesivo. Y con el séñor Salazar Alonso, leí Sr. Cámara, que pertenece también al partido radical. L e c t u r a s y conferencias E n la Academia Nacional de Medicina M a d r i d 5. H a dado su anunciada conferencia en la Academia Nacional de Medicina el ilustre profesor de Clínica Quirúrgica, de la Facultad de Medicina de Córdoba (República Argentina) doctor Pablo M i rizzi, desarrollando don gran elocuencia y erudición el interesante tema La colangiografía durante, las operaciones de las vías biliares. E l presidente de la Academia, doctor G i meno, que hizo la presentación del Sr. M i rizzi, y enumeró sus muchos títulos y méritos, entregó a este distinguido profesor argentino el diploma de miembro corresponsal extranjero de nuestra Academia N a cional. t i n a protesta de L o s A m i g o s de Cervantes Nuestro ilustre colaborador D Alfredo ¡Ramírez Tomé, secretario de la agrupación titulada L o s Amigos de Cervantes, y ¡sitó ayer mañana a l señor R i c o para hafcerle entrega de tm escrito, del que pertenecen los párrafo! siguientes: fjjas hechos que el distinguido escritor señor González F i o l ha tenido la amargura de presenciar hace unos cuantos días en la plaza de España, y que ha hecho público en una admirable crónica, mueven a esta agrupación de Los A m i g o s de Cervantes a dirigirse con todos los respetos a vuecencia en solacitud de amparo, can el fin de que M a d r i d y España no vuelvan a pasar ¡por el sonrojo de esa repetición. lUna vigilancia adecuada en aquel paraje y lá aplicación de las ordenanzas municipales, si fuere necesario, evitarán seguramente que en lo sucesivo vuelvan a ser apedreadas en. Ial capital de España, profanando por tanto su simbolismo nacional, las figuras de D o n Quijote y Sancho. ¡Don Quijote y Sancho! Más deprimente y más desconsolador que esos hechos que ahora deploramos es el do que al cabo de los trescientos diecisiete años no e x i s t a- -aun en! a niñez- -un espíritu de reverencia y. de cariño por los dos héroes del libro i n mortal, orgullo de nuestra raza. Existe en iftsJia el culto por el Dante, así como el de Goethe en Alemania y el Shakespeare en Inglaterra... E n Madrid unos muchachos se entretienen en apedrear al héroe man- cHégo. F pératnOS mucho dé 1 a ¿s- singulares dotes 1 EL T U M U L T O D E AYER EN EL ATENEO DE MADRID E l señor Hernández Cata no puede dar su conferencia. S e reparten bofetadas y bastonazos M a d r i d 5. P a r a las siete de la: tarde de ayer estaba anunciada una conferencia en el Ateneo, a cargo del conocido escritor D Alfonso Hernández Cata, sobre el tema Un cementerio en las Antillas o el ciclo trágico de la Historia de Cuba, y ello dio ocasión a que se congregara en el salón de actos del Ateneo tal cantidad de público que para antes de dar comienzo la frustrada conferencia ofrecía éste imponente aspecto. Habló D Rodolfo Reyes, primer secretario de la sección Iberoamericana, organizadora de esta conferencia, quien dijo que esperaba de todos los oyentes se condujeran con l a corrección y el respeto tradicionales en aquella casa, y que hacía esta observación porque eran muchos los anónimos que se habían recibido con el propósito de evitar la celebración de aquel acto. D i cho esto y cuando se disponía a iniciar su trabajo el Sr. Hernández Cata, de la parte posterior de l a sala, ya cerca de la puerta, salió una voz, clara y precisa, diciendo: E l Sr. Hernández Cata no puede hablar aquí. A partir de este momento la sala se convirtió en campo de lucha y de escándalo. Dos más cercanos al que había dirigido l a exclamación rodearon a éste y con los puños o los bastones en alto intentaron la agresión, que U n a nota del señor Cata Hernández D Alfonso Hernández Cata nos envía una nota relacionada con el suceso que queda registrado. Afirma en ella nuestro comunicante que l a mayor parte de los alborotadores han sido pagados por aquellos a quienes su conferencia pudiera dañar; que si el Ateneo de M a d r i d mantiene su tradición hablará en su tribuna, pese a quien pese, y que no tiene inconveniente en someter su conducta á un tribunal de honor, cuyos miembros, de solvencia ética, sean elegidos por los elementos de extrema izquierda, que se han hecho eco de especies calumniosas contra su persona. E l señor Hernández Cata termina dicien- do que y a que no su larga historia de hombre liberalísimo, las pruebas documentales que posee bastarán para demostrar la i n justicia de que ha sido objeto. L o que dice la Junta de gobierno del A t e n e o L a directiva del Ateneo de M a d r i d nos remite por su parte otra nota en l a que, después de relatar lo ocurrido ayer, dice que la Junta de gobierno mantuvo los derechos del conferenciante, invitándola a que desarrollara su conferencia, pero el orador desistió por hallarse fatigado. Añade, que la; Junta, al no suspender 1 a conferencia organizada, por tína de. sus secciones, se limitó a mantener el principio de. la- libertad de su cátedra y esencia de lá institución. 1 1