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A B C. M A R T E S 18 D E A B R I L D E 1933. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. P A G 41. INFORMACIONES Y NOTICIAS TAURINAS En Sevilla: Un comienzo desgraciado. En Madrid: Un éxito más. En Tetuán: Una novillada de fondo En Vista Alegre: Otro éxito de Pedro Mejías. Toros en Barcelona, Zaragoza y Salamanca. En otras plazas. Novilladas EN SEVILLA pulso era bajísimo, los estímulos que e! 0 B fícil caso aconsejaba. M á s de dos horas después, en una camilla de la Cruz Roja, Papeleta fué trasladado a la Clínica de Santa Isabel, donde durante toda la madrugada se mantuvo la gravedad de. su estado. Inumerables amigos y compañeros del modesto torero- -que de tantas simpatías goza entre quienes 5 e conocen- -pasan por l a clínica para interesarse por su salud. EN MADRID Un comienzo desgraciado L a inauguración, de l a temporada tuvo un episodio triste, de honda emoción, que, no mediada l a fiesta, dio al traste con l a animaeión del público, llevado a la plaza por el alegre optimismo con que suele volverse después de un largo período de abstención a l a familiaridad con las cosas predilectas. E l segundo toro de Domecq- -negro, hondo y bien puesto- había salido del toril con el ímpetu y los pies que hacen brillante, en los primeros momentos, l a lidia de los ver a g ü e ñ o s Con velocidad y celo arrolladores, perseguía hasta l a valla a los peones de brega, que en dos ocasiones corrieron el riesgo de ser alcanzados. E n t r e los tendidos 2 y 4 en el tercio, Antonio Carrera (Papeleta) -el banderillero veterano y p o p u l a r- -a g u a r d ó al bicho, que adelantaba raudo desde las tab l a s del 3 U n segundo. de titubeo en el l i d i a d o r bastó, en el apremio del trance, para quitarle al capote l a necesaria amplitud de vuelos; de suerte que l a fiera, sin salida, tropezó con el bulto, y d e r r i b ó al desventurado i Papeleta, enganchado por el antebrazo, y lo levantó luego en vilo, suspendido por el bajo viente. Todos acudjeron presurosos al ¡quite, mas el toro, codicioso de su presa, la corneaba con furia una y otra vez, entre el general horror, infiriéndole con uno de los brutales derrotes, en un costado, gravísima cornada. Por fin, l a cuadrilla logró alejar al enemigo. Trabajosamente, con muestras de v i vísimo dolor, el pobre peón incorporóse auxiliado por el personal de la plaza, que a la enfermería lo llevó en brazos, poniendo fin a aquel, horripilante espectáculo que, ante l a angustia con que el público lo presenció, y a parecía que no iba a tenerlo nunca. Ante una vida humana en peligro, el v a lor recreativo de l a corrida desaparece. P e ro, para borrarlo el domingo, l a tragedia no fué precisa. Aparte un buen volapié de N i canor V i l l a l t a y algunos magníficos lances de Perlacia, l a l i d i a ordinaria, como de ordinario, t r a n s c u r r i ó opaca y aburrida, así por la cobardía del ganado- -que s e g ú n transcur r í a l a lidia quedábase y se hacía reservón- como por l a falta de arte, voluntad y entrenamiento de los lidiadores. Únicamente el quinto toro se mantuvo d ó cil y manejable hasta el final. Pero cayó en manos de Posada, relegado ya- -porque ha conseguido con su apatía no importarle a nadie- -a las clases pasivas de l a profesión. E l joven pensionista del toreo- -alguna com í a cada mes, para ir viviendo- -muleteó con su desgano inseparable, a l a r g ó el brazo al herir y, por descabellar con el bicho taiado y muy entero, puso en grave peligro a os espectadores de l a barrera del 1, cerca de los cuales saltó l a espada, violentamente despedida. E l tendido, en masa, ¡protestó contra l a imprudencia del torero, que, en vista de ello, entró de nuevo, malamente, a matar, y dejó un bajonazo del cual echó la culpa al público. E l torero vestido de blanco- -como l a p á gina que le está reservada en la historia taurina- -no estuvo m á s airoso en el resto de l a tarde. i y ü l a l t a se portó licorosamente, y. si a l capear- -aunque se a d o r n ó con el mejor deseo- -no le acompañó l a fortuna, estuvo, cerca y con ganas de complacer: Luego de sacar de. la querencia de los tableros a su primer, bicho, lo. pasó de muleta con valentía, y con: l a derecha dio algunos redondos que, un poco débilmente, nos h i cieron recordar sus grandes faenas peculiares. P o r derecho, y muy decidido se metió a volapié y dejó una buena estocada, que bastó. E l baturro, ovacionado, saludó desde el tercio. Con el cuarto procuró abreviar, pues el bicho, que se le. coló varias veces, se hacía cada vez m á s receloso. M u y hábilmente, sin que la res hubiera dejado de escarbar l a are. na, Villalta dejó media en l o alto, que mató sin puntilla. Se le aplaudió el raro mérito de la brevedad. Perlacia dio con sus lances a la verónica la nota sobresaliente de l a corrida. Singularmente las que dibujó. con el sexto toro fueron magníficas- ¡caracoles con Paquito! por l a suavidad, l a quietud y el ceñimiento. F u é para él, reproducida luego en quites, la ovación de l a tarde. ¡L á s t i m a que el b i cho, después de pelear bien en varas, vinie- se a menos y no le dejara lucir en la faena, brindaba a toda la plaza! A l menos, el hombre acabó pronto, no sobrado de los resortes de la técnica. Igual brevedad había sido su caracteristima en el tercero. Del trabajo de las cuadrillas nos han quedado en, l a memoria unos valientes capotazos de Reales y la excelente labor de Moyano y Pucherete, con l a vara larga. Los dos novillos que comenzaron l a fi. esta dieron margen a una lucida exhibición de Simao da Veiga, culminante en los pares de banderillas puestos a dos- jnanos, tras las corvetas graciosamente juguetonas de su jaquita torera. Los músicos de l a banda, sólo obligados a tocar en los intermedios, unieron los alegres sones de sus instrumentos a las ovaciones que el público hizo al caballero portugués. Y es que, artistas al fin, a ellos llegaba, y llegará siempre, la emoción de lo bello, a cuyo homenaje no es dable aplicar el horario frío e inflexible de l a oficina o el taller. E l primer novillo dobló cuando López Reyes se disponía a descabellarlo. E l valiente novillero despachó con brevedad y fortuna al segundo. -JUAN M V Á Z Q U E Z E! estado de P a p e l e t a P a r t e facultativo Un éxito más M a d r i d U n añito m á s de renovarse a l renovar el abono, como si pidiéramos p r ó rroga. U n añito m á s de acudir puntualmente a la plaza para no olvidar lo que es puntualidad, y de sentarse en el escaloncito es- i trecho que nos está reservado. E l domingo, sin embargo, sin que pueda decirse que estábamos cómodos, nos encontramos más holgados. D Pedro Rico, que antes tomaba asiento en el democrático tendido del 2, ocupaba un palco. Pues miren ustedes, se notaba en el tendido. Todas las temporadas se abreii con una interrogación. E n ésta- podemos señalar una vieja novedad. E l toreo es algo m á s que. una profesión. Tiene atracciones irresistibles. E s venenoso como una droga. Pero por los casos que conocemos, no puede suprimirse una vez gustado. Y a esto sin duda obedece l a vieja novedad señalada. L a vieja novedad es que Antonio M á r q u e z que puede permitirse el lujo de olvidar y no acordarse de que fué torero, vuelve a los toros. ¿P o r q u é? Pues, porque fué y no quiere recordar, sino ser. E l microbio del. toreo, inatacable, que todas las primaveras se reproduce en los que han sido toreros. ¿Cuándo? Creo que será en Málaga, en una fecha de junio. Que sea bienvenido este buen torero, si viene a coger l a muleta del sitio donde l a dejó. A propósito de l a muleta de Antonio Márquez. H e de decir algo de las muletas de los toreros. L a muleta es una tela g r a na que tiene una urdimbre especial. N o sirve para muleta cualquier tela grana. H a de ser tela de muleta. Parece que es muy fácil conocerla y, sin embargo, no es fácil. Los mismos toreros desconocen l a verdadera tela de muleta. P o r eso hay tan pocos muleteros buenos y se ven tan pocas faenas. Vamos a poner un ejemplo reciente para m á s claridad. E l domingo torearon en M a drid Fuentes Bejarano, N i ñ o de la Palma, Amorós y Carnicerito de Méjico. ¿C u á n tas muletas llevaban? V o y a prescindir del N i ñ o de l a Palma, que, desgraciadamente, no pudo desplegar l a muleta. ¿Cuántas llevaban los otres tres? ¿Cuántas v i o el p ú blico? N o hay que confundir las muletas con los trapos rojos que algunas veces se enganchan en los palillos donde se enganchan las muletas. ¿C u á n t a s muletas vimos? Y o una. Con l a que toreó Bejarano al segundo de la tarde. N o v i m á s muletas en toda l a tarde. Cualquier tela roja sirve para andar haciendo que se hace. P a r a torear de muleta y a no sirve cualquier tela roja de esa que llevan muchos toreros. P a r a torear de muleta hace falta una muleta. E l domingo se hizo como que se toreaba de muleta en siete toros. Se toreó de muleta en uno, en el segundo. Y le toreó Fuentes Bejarano, en sustitución del N i ñ o de l a Palma. Y cómo le toreó. F u é un toro manso, peligroso, aficionado a escarbar y oler la arena, y cuando el objeto cerca quería coger y cogía. N o había m á s que una faena de muleta para reducirle: era torearle, por bajo, aguantándole las tarascadas. Y B e j a rano se peleó con el toro, aguantándole valientemente las peligrosas acometidas. U n a duda, una vacilación, hubieran sido suficientes para que el hombre fuera por l o Í E 1 reputado cirujano D Fernando González Nandín, para quien tan dura fué su primera jornada como facultativo de la plaza de toros, reconoció detenidamente al desgraciado Antonio Carrera, de cuyo estado facilitó el siguiente parte: Durante l a lidia del segundo toro ha i n gresado en esta enfermería Antonio Carrera (Papeleta) con una herida contusa por asta de toro en l a parte inferior del t ó r a x penetrante en l a cavidad, sin lesión del pulmón, con fractura de la undécima costilla. P r o nóstico g r a v í s i m o L a operación practicada al herido fué m i nuciosa y completísima. E n ella ayudaron al Sr. González N a n d í n los señores Leal y V i l a y el practicante Sr. Tornero, efectuándose la cesección costal, sutura de l a pleura y drenaje y aricándose 1 operado, cuyo