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A B C. V I E R N E S 21 D E A B R I L 1 D E 1933. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G en justicia. Con l a muleta se limitó a aliñar, y a que el bicho desarmaba mucho, y en cuanto se le puso a tiro le clavó todo el estoque en lo alto, lo que le valió muchas palmaos. A l bicho ofrecido por el ganadero a los congresistas, o sea el reparado de l a vista, le clavó Morales un par de rehiletes y luego, con la muleta, tiró francamente a a l i ñ a r también, tras lo que l a r g ó cuatro pinchazos y media estocada delantera. E n quite? fué muy aplaudido L u i s Morales. L e tocó a Iglesias un verdadero manso, e l segundo de la tarde, a l que clavó un buen par de garapullos, de frente, dejando a los peones la misión de cerrar el tercio. Se most r ó valentón con l a franela y a l a hora de matar señaló un buen pinchazo, seguido de un sablazo, entrando mal, para cobrar a l fin un estoconazo. E n el quinto, suave, pero tan resentido de los remos que permanecía tanto tiempo en pie como caído, toreó muy bien Antoñete de capa y muleta, escuchando en premio abundantes palmas. Con el acero largó un pinchazo y una estocada atravesada. N o obstante, Iglesias t o r n ó a ser aplaudido. E l mejicano Lorenzo Garza s e g u i r á siempre discutido después de su desigual actuación de ayer, en l a que tuvo de todo. E n su primero no hizo nada notable, n i con el estoque n i con la muleta, viéndole de continuo como sin sitio en la plaza. Despenó a l bicho de un. pinchazo y. media estocada alta, a pesar de lo que se le silbó con exceso. E l toro no tenía mucho poder y el diestro se negó a exponer n i un alamar siquiera, pero aun así, l a pita que se le prodigó fué exagerada, al menos a mi juicio. A l toro que c e r r ó plaza lo lanceó Garza parando con su peculiar estilo, se echó el capote a l a espalda en el primer quite y sonaron en ambos momentos las ovaciones más, grandes de l a jornada. Con la muleta siguió el mejicano derrochando valor a secas; esto es, sin mezcla de arte, pero poniendo al público en pie en l a mayor í a de los pases. E n uno de esos parones suyos, frente al i fué el torero prendido, derribado v corneado en el suelo, y aunque las asistencias le. tomaron en brazos para llevarle a l a enfermería, pues tenía que estar herido, se zafó de aquéllas y volvió al enemigo, toreándole de rodillas. y en pie, con, inconsciente temeridad; en cuanto c u a d r ó l a res, se volcó sobre el morrillo, enterrando todo el estoque en las agujas, a trueque de u n pit nazo en el pecho. Cayó el toro sin puntilla y el diestro, negándose a que le tomasen en brazos los capitalistas, e n t r ó en l a enfermería. S i lo que el muchacho tiene no es de i m portancia, t o r e a r á hoy en l a F e r i a sevillana. Mientras tanto, se le seguirá discutiendo en Madrid, con sobrado apasionamiento. Y eso conviene a todo torero, malo o bueno, tuerto o derecho. -EDUARDO P A L A C I O S 1 INFORMACIONES Y NOTICIAS TAURINAS En Sevilla: Ocho toros y un torero. En Madrid: Delicadeza de un ganadero. EN SEVILLA Ocho toros y un torero N o necesitaron ser muy puros n i absolutamente reposados los cinco naturales que F e r m í n A r m i l l i t a engarzó en su corrida de l a F e r i a de septiembre, para que el ágil y gracioso torero de Méjico sobrepujase- -aparte l a gentileza de sus adornos sevillanos- -la impresión producida entonces por las estrellas que le acompañaban en el cartel, de las cuales, porque eran estrellas fugaces, sería inútil preguntarnos ahora los nombres. (Nosotros, en el declive, que nadie contiene, de nuestra afición, sólo descubrimos ya, al mirar hacia a t r á s las cumbres egregias cuyos picachos soberbios fuesen a las nubes con sus e n t r a ñ a s i n g r á v i d a s cumbres sobre las cuales los nombres de Joselito y Belmonte esfuman, en el pasado, las eminencias precedentes, y llenan de sombras los pequeñitos altozanos que a su occidente se levantan t í midamente en l a actualidad. Bastó que fuesen naturales para conceder a su autor el laurel de la fiesta, y para que al componer el programa de esta F e r i a de abril, alguien abogase por que de l a combinación no quedase descartado un torero que, sólo por inconcebible torpeza en. sus administradores, estaba por bajo de l a reputación lograda por artesanos m á s cautos y rumbosamente dirigidos. Únicamente por el esfuerzo de su mano Izquierda A r m i l l i t a ha vuelto a Sevilla, y, EN MADRID gracias a su vuelta, volverá otra vez, como primerísima figura, a figurar en nuestras coDelicadeza de un ganadero rridas m á s solemnes. M a d r i d 2 1 L a novillada extraordinaria Adornado, pinturero, valiente, decidido a de ayer estaba dedicada a los ilustres miemabrirse paso, con codazos fácjles, entre las bros del Congreso Oftalmológico que actualfáciles reputaciones, él- -nadie m á s que é l- -mente se celebra en Madrid. L o s insignes alegró el circo de la Maestranza durante la huéspedes no tenían otra tarde de asueto, lidia de una corrida que hizo difícil, no la. y como deseaban l a mayoría de ellos, que malicia- -que no existió- sino la bravura son extranjeros, conocer l a fiesta de toros, auténtica y pegajosa de unos bichos en los se a p r e s u r ó l a Empresa a organizar un fescuales l a traza v e r a g ü e ñ a derivaba, mejor tejo, el mejor que pudo, consistentes en seis que al estilo pastuño, encarrilado y lento, de novillos de D Luis Bernaldo de Quirós, palos murubes, por el camino sinuoso, de aprera Luis Morales, Antoñete Iglesias y el memiantísimas curvas, de la sangre de Saltillo. jicano Lorenzo Garza. E l día amaneció desSuelto, desahogado, muy torero, el reposo apacible, llovió y granizó, pero l a Empresa, suave de sus verónicas, el floreo multicolor a ú n a sabiendas de que l a plaza no se llenade sus quites y l a majeza de sus pares de ría, se negó a aplazar l a corrida, ya que los banderillas- -al quiebro y al cuarteo- -acuoftalmólogos extranjeros si no presenciaban saron al único torero de la tarde, que, si u n la de ayer, no podrían ver otra. poco atosigado al muletear, por el nervio de M u y de ¡aplaudir es l a cortesía exquisita sus enemigos, de ellos dio cumplida cuenta de l a Empresa; mas bueno será consignar bien pronto, sin que le hubiese abandonado que su gentileza fué superada por el criador l a tranquila. sonrisa de quien sabe lo que hade los novillos jugados, el Sr. Bernaldo de ce, cómo lo hace y cuál ha de ser el resultaQuirós, que envió desde Ciudad. Rodrigo, asiento de la vacada, una res, la que se j u g ó do feliz de su esfuerzo. en cuarto lugar, no ya reparada de 1 a visA r m i l l i t a frecuentemente ovacionado, corta, sino verdaderamente semíciega. Lia delit ó la oreja del quinto toro, y fué despedido cadeza que ello supone l a alabará el lector con una calurosa salva de aplausos. en su debida medida, cumpliéndome a mí Manolo Bienvenida no existió en el rueúnicamente anotar el hecho. Claro es que los do. Cogió las banderillas- -su tabla de salvamaliciosos que son legión, se n e g a r á n a ponción- -en el sexto; pero, extinguido el gas de derar en forma el rasgo apuntado, y hasta su adversario, los ligeros pies del joven l i es posible lleguen a decir que el cuarto nodiador no pudieron inflamar el entusiasmo villo era reparado de l a vista. L o mismo público. S i n dominio al muletear, medroso al que fueron mansos los otros cinco, y visiblemeter el acero, salió sin despertar iracunmente resentidos de las patas el que salió dia quien al volver no había tropezado con en quinto lugar. A eso a ñ a d i r é yo que los rencores. Desdén, y nada más. seis estaban bien criados, teniendo el terce ¿V e n d r á otra yez? Nadie irá a verle... ro mucho poder. ¿Ñ o vendrá m á s? N o h a b r á quien lo eche A L u i s Morales, jefe de la terna de esde menos... padas, le tocó en primer lugar un toro granH a r á un par de años, un bravísimo toro de, soso y sin bravura, al que lanceó regularde Pallares, todo ligereza y celo, trajo a O r mente, clavándole luego dos buenos pares de tega, como vulgarmente se dice, de cabeza. banderillas, de, frente, que se le aplaudieron j j ¡es como en aquél, en? los dos mufubeñps a de ayer se estrellaron desdichadamente l a mano derecha- -de l a izquierda no hay que hablar, porque no existe- la valentía y l a presunta vergüenza torera del torero de B o rox. Anulado al capear, sin maneras en el muleteo, precavido con el estoque, entre g r i tos de ignominia salió de la plaza este hombre a quien el supermiedo de los demás presenta como héroe de esta tristísima época de ruina taurina en que, para componer con éxito urt cartel, es preciso pedir fecha favorable al calendario futbolístico de la Copa de España. Cortito de técnica, pero valiente, L u i s G ó mez (E l Estudiante) Desde luego, debe descartársele déla F U E pues es en l a derecha donde busca su esencial apoyo. Decidido al. herir en su primero, no le acompañó l a fortuna al dirigir el acero. E n el último, hasta l a decisión le faltó. Se le aplaudió mucho; perp aunque tan tristísimamente venida a menos, l a F e r i a de Sevilla le está grande. ¡Es una cosa muy grande- -aún hoy- -la F e ria de Sevilla! Terciada y todo, l a corrida de toros de doñ a Carmen de Federico pesó, en los toreros, como ninguna. Casta y temperamento... Aquellos dos que se fueron para siempre dejaron sobre la arena una muleta. que ningún otro osa recoger. ¡N o se les venga el toro encima, hijos del a l m a -J U A N M V Á Z QUEZ. Terminada la corrida ingresó en l a enfermería el diestro Lorenzo Garza, con una herida situada en la cara posterior, tercio superior, del muslo izquierdo, con una trayectoria lateral de quince centímetros de extensión y otra ascendente, que interesa piel, aponieurosis y flectores del muslo. P r o n ó s tico, menos grave. NOTICIAS D E LIBROS Y REVISTAS Informaciones y juicios Campanas por A. Velasco Zazo; En la Feria de Espidión por Roberto Molina; E l hechizo de Tetuán por Alfredo Carmona; Cuénteme usted su caso por J. Spottorno y Topete; Consultorio grafológico por. Matilde Ras. Véanse estos originales en el próxinig numere de i Blancq y ¡Negrg
 // Cambio Nodo4-Sevilla