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L o s partidos del c a m p e o nato de España Baracaldo, i Osasuna, J Bilbao 24. E n Lasesarre se lia jugado l a primera eliminatoria entre el Baracaldo y el Osasuna, que se alinean así: Baracaldo: Balsaldúa; Salgado, Aedo Pablito, Larburu, M i r a n d a Olavarrieta, M a dera, Cáchelo, Tache y Eguía. Osasuna: Pedrín; Ilundain, E U r d i r o z G i l C. Bienzobas, M U r d i r o z Urrizalqui, Iturralde, Vergara, P Bienzobas y Catadlas. Partido de Copa. Juego duro, a veces violentísimo, por ambas partes. Mejor jugado por el Osasuna, que, sobre todo en el primer tiempo, ha tenido la iniciativa, mostrándose más eficiente que el Baracaldo. Bien acopladas sus líneas, una delantera peligrosa, una línea de base completita, y enérgica defensa. E l Osasuna creo que ha de eliminar al Baracaldo. E s más equipo. Los vizcaínos han adolecido de poca decisión y lentitud ante el goal, agotando demasiado las jugadas. E n el segundo tiempo, que han inclinado a su favor, cargaron demasiado el juego por el ala derecha, equivocando la táctica, por la ineficaz labor del extremo. Esperaba algo más del Baracaldo, que tiene una p- erpectiva demasiado negra con el empate de hoy. E l primer tiempo terminó con empate a cero. A poco de reanudarse el juego, Paco Bienzobas tiró a goal, rebotando la pelota en el poste. A los catorce minutos, se castiga al Osasuna con penalty, por mano de Urdiroz. Salgado ejecuta el castigo con un tira raso, que Pedrín rechaza. E l primer goal se lo apunta el Baracaldo, por mediación de Madera, de un gran shot a un centró de Eguía, cuando han transcurrido veinte minutes. E l Baracaldo está jugando bien en estos momentos, y en un freec- kick, lanzado por Pablito, no se produce el goal por verdadera casualidad. Vergara falla una magnífica ocasión de marcar, hallándose solo ante Basaldúa; pero inmeditamente se rehabilita, obteniendo, de un magnífico shot, el goal del empate, a los treinta y siete minutos. E l mismo jugado? después de una mano, que el arbitro no ve, tira al marco, y el halón rebota en el poste. E l arbitraje de Ostalé, deficiente. -AfíALA. Valladolid: Irigoyen; Ochandiano, L u i sín; Gabilondo, Ros, López; Sanmiguel, Pedro, Sañudo y Escuelero. E l arbitraje de Comorera, regular, N o t a s d e u n escéptico La amistad de un partido de fútbol amis toso sigue siendo todavía lo mejor que se. ha inventado parfl hacer bostezar a una muchedumbre. Tenemos que distinguir. No es que falten ganas de ganar. Lo que falta es gqm de ganar... jugando. Hay partidos de fútbol durante los cua- les el jugador persigue la pelota desmelenada- mente. Partidos en que el jugador espera que la pelota pase por su lado para recogerla. Y partidos en que el jugador, espera que la pelofa pase por. su para despreciarla. IQ ¿O Partidos amistosos E l reserva del Sevilla venció al del Betis p o r dos tantos a cero E l domingo, nuestros primeros clubs aprovecharon l a fecha que en el calendario ofU cial quedó libre, con motivo del encuentro Francia- España, para enfrentar sus equipos reservas. E l partido se jugó sobre el terreno de la avenida de Dato, y fué a ratos entretenido. Ganó el Sevilla, por dos tantos a cero. El match entre los dos Atletic poco de segundo grupo, y mucho cero. fué, un del- ter- A t h l e t i c de M a d r i d 2; de B i l b a o 1 Athletic Valencia, 6; Valladolid, o Valencia 24. E l segundo partido de Copa, entre estos dos equipos, fué presenciado por poco pública. E l encuentro resultó aburrido, por la flojedad, del Valladlid, que se. mantuvo en un papel de inferioridad, como dándose por vencido por anticipado. Durante el primer tiempo, el juego fué igualado, pero soso, llegando incluso a dtv minar los vallisoletanos, pero sin eficacia. T a n sólo Sañudo disparó algunos remates, pero con escasa suerte. E n cambio, los delanteros locales llegaron con facilidad a la rneta, marcando Vilanova el primer g oál, de cabeza, y el segundo, Costa, de penalty. También Costa, de un tiro, logró el tercero. E n el segundo tiempo, el dominio del V a lencia fué absoluto, marcanck) tres goals más Ní- vsrro, Costa y Torredefíot. Los equipos se alinearon así: Valencia: Nebot; Melenchón, Torregaray; Abdón, Molina, Conde; Torredefíot, Navarra, ¡Vil iKsva, Costa y Sánchez. M a d r i d 24. L o s fraternos clubs athléticos se trataron cerno lo que son: hermanos. Fué una lástima, sin embargo, que tanta cordialidad transcurriera con tan escaso juego. Los bilbaínos se limitaron durante el primer tiempo a una exhibición frente a la buena voluntad de los locales, y ante un público impresionado por las noticias que comunicaban los altavoces- sobre el triunfo de los franceses sobre nuestra selección. U n sólo goal durante los cuarenta y cinco m i nutos. Fué un cambio de juego de Gorostiza, que Lafuente remató con un soberbio chut, con la izquierda, entrando la pelota por un ángulo, sin que Pacheco supiera que lo obligado era intentar una estirada. Los locales, como cualquier equipo vestido de furia roja, se emplearon con. más actividad durante la segunda parte. Mediado el tiempo, en un barullo ante el marco bilbaíno, Buiría remató el tanto del empate, con su oportunismo proverbial. Y a partir de este instante, jugando con mayores ímpetus, la defensa Castellanos- Urquizu tuvo que emplearse a fondo para contener el empuje local. Cuando faltaban pocos minutos, un balón rozó los brazos de Garizurieta, que hizo lo posible po ¡r eludir; pero el arbitro estimó preciso el penalty, y Losada marcó el goal del triunfo. Entonces los bilbaínos atacaron a fondo, y Olaso contuvo los avances, a pesar de los fallos de su compañero, mientras que Rubio y Buiría, con excelente voluntad, se acercaron al marco contrario, urdiendo las mejores combinaciones de la jornada. E l grupo bilbaíno, más lento que de costumbre. Ürquizu es el mejor defensa, y los. medios, el fuerte sostén del conjunto, aun en tarde tan desinteresada como la última. Del once madrileño, Olaso, el más combativo y seguro, y. Antoñito, en la línea de medios. De los delanteros, Buiría y Rubio, a ratos, con ganas de jugar; otros momentos, reprimiéndoselas. Equipos. Bilbao: Izpizúa; Castellanos, Ürquizu; Garizurieta, Muguerza, Roberto; L a fuente, Iraragorri, Bata, Uribe y Gorostiza. M a d r i d Pacheco; Anatol, Olaso; Antoñito, Castillo, Vigueras; Vozmediano, Losada, Rubio; Buiría y Amunárriz. bm -m mwwi MliiX xsMM miS) l irrii- -Tmimnnri m u 1 I M I J M W I I B J J I J 1 L J L- Debió organizarse algún espectáculo adi cional en el centro del terreno del estadiuvi durante la contienda. Algo que interesara mucho. Una exhibición de atletismo, por, ejemplo. Porque el centro del terreno estuvo vacio todo el tiempo. Cuando el balón pasaba por allí temblaba de miedo, como se tiembla en presencia de las- grandes zonas deshabitadas. Afortunadamente para el Athletc de BÜf bao, el Athletic de Bilbao no perdió el partido. Perdió el homónimo, del Athletic d Madrid. La noticia de que España había sucumbido en Francia no impresionó demasiado, porque ya se lo habían dicho a ellos Hubo tres goals. Un goal largo de loa bilbaínos. Un goal machacado de los madrileños y un goal de penalty contra la meta vasca, que demuestra lo bien preparados para el humorismo que están algunos arbitros. Un goal keeper, decididamente, puede ser, un gran goal keeper. Izpizúa. Cuando un arbitro silba off- side equivocadamente, puede rectificar y salvar su Prestigio al mismo tiempo, diciendo que, ha silbado... el descanso. Y es además lo más descansado. No nos divierte nada que dos equipos se entreguen a un pequeño, inútil y corto y repetido juego de cabeza. Preferimos en ese caso las focas amestradas. -J. M L a selección asturiana vence a la de O p o r t o p o r seis a tres Oviedo 24. Cuando entran en (el campo Miss Argentina, Amelita López, y Miss Asturias, Manolita Roquer, se les tributa una ovación. Nieto, arbitro, llama a los contendientes y comienza el partido. Castigo contra ellos por mano; luego comer en la porteríai lusitana. Zancadilla de la defensa extranjera á Gasuco. Acosan los ovetenses. L a línea de ataque portuguesa obliga á la defensa asturiana a hacer comer. T i r a n eobre la puerta extranjera, y Lángara, con la mano, mete el balón en la red. Protestan los portugueses y el público de que el arbitro le dé por válido, pero el marcados le señala. Sirka está magnífico, parando tiros difíciles y se le ovaciona. Luego Lángara chufai de verdad y marca el segundo. E l público insiste en que el anterior no valga. Llegan; dos veces los lusitanos, pero no logran chutar. Después ¡anotamos, ot. ro comer, contra L e a usted todos los domingos í