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A B G. M I É R C O L E S 26 D E A B R I L D E 1933. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 29 li! l! li! HIII! ll! IIHIIIW 1 N F O R M A C 1 O NE S DE MADRID M a d r i d al día También el sol ha vencido, también se ha declarado agrario. Su triunfo- ha sido acogido con entusiasmo por Madrid... Comenzó el desfile de naranjeros hacia su tierra; buena gtente, de íia que la madrileña espera que inicie allá el desfile de la buena naranja hacia los madriles. Eso quieren hacer con la fresa los cosecheros de Aranjues en los domingos y no les dejan. Saben que nos pirramos por el sabroso fruto y piden que se les deje trae? la apetecida mercancía todos los días de la semana; lo piden con lágrimas en los ojos, pero, nada, se les manda a freír espárragos pericos de la propia localidad. En un santiamén se cubrió el empréstito ¿e los trescientos millones. No faltaba más: ¡y el doble o el triple que se hubiese pedido; que no se enteren los atracadores, pero lo que sobra es dinero... La Diputación celebró sesión y los gesteres se mostraron concisos. Algo de lo de la revisión de cédulas, y, a casa, que hace hermoso sol. De política, mucho más ruido que nueces: dígalo si no la sesión del Congreso. Los ministros se reunieron en Consejo, más tarde en Consejillo, y no se sabe si más tarde aun en Consejuelo. En Acción Popular, mucha animación, un vino de honor y discursos. De la vida cultural, apertura de una Exposición de pinturas en el Lar Gallego y un recital de poesías en el Liceo Andaluz. La Feria del Libro, animadísima y empacho de caviar, en letras de molde a lo largo de Recoletos. Eso es lo que ha venido a decir Kerensky en la Zarzuela. Del folletín cotidiano, el nvás pintoresco, la detención de un supuesto estafador de alhajas en una joyería de Barcelona hace dos años, para venir a caer en él garlito por acusación de Ta señora estafada, en Madrid. De teatraleríds, un beneficio de los funcionarios municipales en el Español. -AEMECE. 1 Algunos trabajos de BLANCO Y NEORO ¡2 1 Publica B L A N C O Y N E G R O en su próximo número, entre otros notables originales, trabajos firmados por W F E R N A N D E Z F L O R E Z S A L A V E R R I A GÓMEZ D E L A S E R N A CRISTÓBAL D E CAST R O G A B A L D O N RAMÍREZ T O M E R E V E S Z M E N D I Z A B A L CUBILLO Y FLUITERS, SPOTTORNO Y TOPETE, ABRIL y BLANCO- BELMONTE. 1 ¡3 1 I Véase el próximo número de BLANCO Y NEGRO nTíllIIflf IfffriIJIilIflIIIMIlIlIIIf estrecha, faja de tierra, a lo largo del M e diterráneo, en l a cual los griegos constituyeron una pequeña sociedad de naciones, para su propio uso. Anfictionía que se parece a l a de nuestros días, porque sus miembros no se sienten ligados por sus deciciones. Rápidamente el nacionalismo griego se transformó en un sentimiento, de dignidad humana, debido principalmente a Sócrates: E s a cabeza de Jano, demasiado sabia e irónica, que cada mañana daba gracias a los dioses de haberse hecho griego y no bárbaro, aunque otras veces se proclamara ciudadano del Universo. Estudió los límites del Imperio de César, que comprendían una Europa cien veces más grande, con treinta millones de europeos; pero César no se llamó ciudadana de E u r o pa, a pesar de haber sido su primer Emperador, y l a idea de hegemonía, resultado de la concepción fundamental del César destruía l a bella visión de cualquier conquistador de temperamento constructivo. D é aquí- -d i j o- -l a maldición de todas las dictaduras; sus creadores son mortales y su talento no se hereda. Se refirió a continuación a las continuas tentativas de unificación de Europa, desde Durant a Sulljr, desde Pascal al abate de Saint Pierre. citando el caso de Kant, ciudadano de Europa, que antes de l a Revolución proclamólos derechos del hombre y pidió l a República para todos. los Estados, así como l a unión de todos los Estados libres. Puso de manifiesto l a pureza y continuidad del pensamiento de Alemania, respecto a l a unidad de Europa, y presentó testimonios de los pensadores alemanes Lasing, Humboldt y Schiller, deteniéndose en Goethe, frente al cuál se levantó Napoleón, entablándose un diálogo entre ambos dioses que recordará l a Historia, y en el cual l a unidad europea, si fué mantenida por el filósofo, quedó desechada por el Emperador, y como último unitario Nitsche, frente al cual se destacó Biscmarck como un gran antieuropeo, que antepuso el sentimiento prusiano al propio sentimiento alemán. Más adelante, Versalles dejó escapar l a primera ocasión de hacer una E u r o p a l a segunda ocurrió en Ginebra, en 1 9 2 4 sin la amenaza entonces de una Alemania nacionalista pero pon una Inglaterra que, por temor a América, hizo cuanto pudo por hacer fracasar tal proyecto. Afirmó qué todo lo que en Alemania re- El neo escritor alemán sobre Emil L u d w i g diserta e n el A t e el ciudadano d e Europa Madrid 2 6 1 madrugada. Anoche, a las siete, dio su anunciada conferencia, en el Ateneo, el famoso escritor alemán E m i l L u d w i g E l salón de actos de dicho centra ofrecía imponente aspecto, viéndose entre el público numerosos escritores y diplomáticos. E l orador, que se expresó en francés, comenzó haciendo historia de la fundación de Europa, simbolizada en aquella princesa hija del Rey de Fenicia, que a lomos de un toro blanco se traslada a Creta, atravesando las Teléfonos de A B C en Sevilla aguas, a las que el astado hubo de lanzar. se desde el jardín de una ciudad de la costa mediterránea. Así- -dijo- -fué fundada E u Dirección 32.679 ropa en l a Isla del Laberinto, que por l a referido tenía una madre, pero no un padre, Redacción 3 a 188 en lugar del cual nos encontrábamos con Administración. 3 2 6 8 9 un dios irresponsable, deduciendo de esto que los europeos no tenían patria común, aunque llamaran todavía a Europa su tierra Oficina: C a l l e M u ñ o z O l i v é (antigua maternal. te L o m b a r d o s) a J. Añadió flüg Europa, empezó siendo una presentaba inteligencia y progreso estaba unido a l nombre de Weimar, y que l a R e pública alemana hubiera podida salvarse deí peligro que l a amenazaba, si los vencedores: en l a guerra hubieran dictado una paz ra- ¡zonable. Dos cambios importantes veía L u d w i g ac- tualmente en Europa. E n primer término- dijoi- que era más pequeña, gracias al progreso de los medios de comunicación, y después. porque había dejado de ser el centro del Universo. Señaló un nuevo peligro, a más del que venía de Occidente y de Oriente; era el de l a lucha entre treinta y, cuatro nacionalismos, fruto de la última guerra, más el de las fronteras aduaneras, que daban el espectáculo de los tiempos del me- dioevo. Habló de los enemigos que, tenía el ciudadano de E u r o p a en cabeza figuraban los fabricantes de armamentos (K r u p p y Sche- i neider, que se comprometieron, el año 14, a no hacerse l a competencia, firmando e l acuerdo más inmoral que conoce l a Histoiria) y después, los fascistas. L a Sociedad de Naciones tampoco fué eficaz. U n sólo hombre, Azaña, por el hecho de haber quitado a doscientos generales, merece ser llamado ciudadano europeo. A esa unidad de Europa colaboran, además de las personalidades de Ginebra, los judíos, que podrán ser peligrosos, especialmente aquellos que se consideran como ciudadanos de un pueblo elegido, pretensión que les hermana con los alemanes; pero los sin patria, de espíritu universalista, esos so los mejores colaboradores de l a unidad europea. Y terminó exponiendo su sueño de creación de una Europa para 1 9 6 0 P o r Norte de l a isla simbólica de Creta se reservaba el Gobierno para su residencia. E l Sur, para el Ejército federal. U n Parlamento, al que no pertenecerán los millonarios, los aristócratas n i los descendientes dé los diplomáticos solamente habrán de tener asiento cincuenta pensadores, cincuenta poetas, cincuenta industriales, cincuenta ingenieros y ¡cincuenta economistas, con un pequeña sueldo, y nada de lengua federal. E n esa E u r o pa habrá un departamento consagrado a la, circulación, donde no se exigirá pasaporte; otro para la economía, sin fronteras aduaneras, y otro parr l a educación, con un solo periódico, titulado Europa, para instrucción de los adultos. Otro para conservar las peculiaridades nacionales. Otro de arbitraje, y un presupuesto de guerra tan e x i guo que, con l a diferencia a los actuales, permitiría viajar gratis en ferrocarriles y tranvías a toda l a Humanidad, y utilizar al; mismo precio los hospitales y escuelas. Las ultimas palabras de L u d w i g Y en 1 9 6 0 cuando en clase de Historia- pregunten los alumnos al catedráticoijfi Por qué en 1 9 3 3 eran los europeos tan, mentecatos... el profesor, después de meditarlo mucho, responderá: ¿Y por q u é E l conferenciante fué muy aplaudido: a l terminar, como en algunos periodos jdcuia discurse;
 // Cambio Nodo4-Sevilla