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A B C. J U E V E S 2? D E A B R I L D E 1933. EDICIÓN D E ANDALUCÍA, P A G S 3. Ha quedado algo quebrantado un reproche hecho ayer, al intervenir en la tarde de hoy el Sr. Rodezno. Perdone su señoría: el Sr. Romíngüez Arévalo. E l Sr. Maura salía ayer fiador de todos los sectores de la opinión derechista que iban muy pronto a engrosar las filas republicanas y a ingresar probablemente en su partido. Pero sobre esto hay que exponer 3 a verdadera situación. Reconoce que si un día vienen a las Cortes 2 5 0 diputados de ese sector, lo sentirá; pero reconoce que tendrán que ocupar el Poder. Pero el reproche del Sr. Maura de que el sectarismo de este Gobierno aleja a esos secares sociales, no es justo. Añadiría además que el régimen ganaría con su ingreso. Cree el Sr. Azaña que tales elementos deberían ingresar en el régimen sin condiciones, porque en éste caben todas las políticas. Hoy el Gobierno es socializante, como vosotros decís; pei o mañana tendría otro carácter. Me parece bien que el señor Maura traiga a la República todos los elementos conservadores; de que habla, pero no se debe olvidar lo dicho por el Sr. Domínguez Arévalo de que algunos de estos elementos no son republicanos. E n conclusión: Que el Gobierno y la mayoría actuales, firmes y seguros de su legitimidad y de su responsabilidad, no creen que ellos solos representan a la República, la cual no va a estar siempre gobernada por ellos. Esto sería una delirante aspiración. Otras consideraciones sobre las elecciones del domingo Niega que quisiera quitar importancia a las elecciones del domingo. Lo que quiso decir es que nadie puede deducir del resultado de las elecciones del domingo que la opinión pública va tras él. Yo no he sido- -añade- -despectivo con los electores del domingo. Sólo dije que esos pueblos: no tuvieron l i bertad para actuar políticamente en el pasado y que la virtud de estas elecciones h i sido concederles esa libertad que antes no tuvieron, la cual se h a traducido en la conversión de los antiguos monárquicos en millares de republicanos, con todos los agrarios que queráis. (Rumores. Y por último, que existen intereses comunes entre los republicanos, que nos llevarán a unirnos ante el peligro en otras elecciones, para que el enemigo común no paise jamás. (Aplausos. Se lee una proposición incidental pidiendo medidas de Gobierno para que éste pue. da resolver el problema de la naranja por medio de decretos. E l Sr. MARTÍNEZ M O Y A la defiende. Dice que el problema que se ha planteado en España estaba previsto, a causa de la si- -tuación creada por el mercado internacional. Recuerda que el Gobierno ha prometido soluciones y- dice que el problema no ad, mite aplazamientos. E l ministro de O B R A S P U B L I C A S dice que el Gobierno se muestra sorprendido ante la ¡proposición. Lo que ésta pretende no es hacedero, según la Constitución. Además, ¡hay incongruencia en el proceder de los autores de la misma. Manifiesta que como se hace preciso un crédito de un millón novecientas mil pesetas, ha sido presentado un proyecto de ley, y que ya. ha dictaminado la ccmisióis de Presupuestos; proyecto que podría ser aproba. do rápidamente. Pero teme que la Liga obstruccionista no querrá hacer una excepción en su actitud respecto de este caso. E l Gobierno no tiene facultades para legislar sobre aumentos de gastos ¡por decreto, estando abiertas las Cortas, y no se consideraría autorizado para ello, aunque votara la proposición teda la Cámara, sin con- E l problema de la naranja tar con que la rebaja de un cincuenta por ciento en las tarifas de ferrocarriles para la naranja no podrían soportarla las Compañías. Nos proponéis- -dice- -un delito contra la Constitución. La solución es que el proyecto sea votado, porque la mayoría no pone a él ningún obstáculo. E 1 Sr. MARTÍNEZ M O Y A No es legítimo sacar este asunto del terreno económico en que está colocado para llevarlo al terreno político. Se trata de plantear. un broblema que interesa a una región, pero no urí problema político. E l Sr. Prieto nos habla de su proyecto, que se refiere a muchas cosas y no sólo a la naranja. Sostiene que el ministro de Agricultura le ofreció ocuparse el pasado año del problema, pidiéndole que no se trajera al Parlamento para que no tuviera repercusiones internacionales. E l P R E S I D E N T E ruega al orador que se ciña a la proposición. E l Sr. MARTÍNEZ M O Y A dice que está hablando de la naranja. E l P R E S I D E N T E Este problema de la naranja es demasiado importante para que trate de ligarse a la cuestión de la proposición. E I S r MARTÍNEZ- M O Y A dice que la solución de las tarifas se puede hacer, porque eso no traería gastos ni tiene nada que ver con la Constitución. Y la otra parte de la proposición, que es la petición de un préstamo al Banco de Consorcio Exterior, se puede también llevar a la práctica sin dificultades. No hay, pues, petición de nada anticonstitucional. E l Gobierno nos dirá si quiere resolver el problema naranjero, o si al socaire de éste provocar una cuestión ipolítica, sin consideración a los grandes intereses de esta exportación. E l ministro de O B R A S P U B L I C A S dice que la modificación de las tarifas no puede hacerse sino por ley. Y no puede imponerse una rebaja de estas tarifas abandonando a IHS Compañías a sus propios medios, pues las llevaría a la suspensión de pagos. Cree que se puede llegar hasta a sextuplicar el consumo interior del mercado de la naranja. Calcula en un millón novecientas mil pesetas el importe de los gastes para resolver este problema y repite que tal: crédito no puede concederse por decreto. Niega toda intención política al habíalas y repite lo dicho acerca de la facilidad de aprobación del proyecto, que está en las manos de las oposiciones. (Aplausos. Acotaciones de un oyente Yo no sé. si eí discurso pronunciado ayer, por el Sr. Azaña sería impreso y profusa- mente repartido por toda la extensión de, España. Lo merece. Por mi parte, estoy sa- i tisfecho de haberlo oído y difícilmente olvida- 1 ré la hora y media que dediqué a ello, aun- i que fuese hora y media perdida para los de- beres de trabajador que la Constitución mé 1 impone. ¿Cuál fué en todo este tiempo, el instante en que disfruté más puros placeres espiri- 1 tuales? No lo sé. Acaso aquellos treinta mi- j ñutos que el señor presidente consagró. a i n ralearnos la idea de que nadie püede jactarse de representar la opinión pública. Sí. Acá- i so fuese entonces. Este interesante tema de que cada uno es cada uno, y no puede de. ninguna, manera suponer que es raía multitud, a riesgo de ser confinado en un Manico- mio, ejerce una atracción singular sobre las meditaciones del. señor presidente. Pero ha i llegado a dominarlo tan por completo, que no puede existir, en ningún Ateneo del mun- ¡do, persona alguna que tenga algo que aña- dir a sus disertaciones. L a opinión de A z a- 1 ña, nos era ya conocida, por haber escuchado de sus propios labios seis o siete discur- i sos de dos horas, acerca de cuestión tan im- portante y laberíntica; pero el encanto de sus argumento, la original lad de su teoría es tah que no nos cansamos de atenderle. Ayer nos demostró que el Sr. Maura, por ejemplo, no podía hablar más que de su propia opinión, porque España no es Maura. Si Maura fue- j se España, la opinión española sería la opi- j nión de Maura. Pero como Miguel Maura es un individuo y no una pareja, ni un gra- po, y menos una provincia, y mucho menos j la nación, no debe hablar más que por él. ¡mismo y por él serlo. Cuando terminó esta j demostración pasó a estudiar al Sr. Castri 11o desde el mismo punto de vista, y ríos probó, con igual reiteración e igual escrupulosidad, que no es una tribu ni una raza, sino un sujeto, una unidad, que; por lo tanto, no, puede representarse más que a- sí propio. Quizá algún mentecato desdeñe la aparente sencillez de esta teoría, pero no lo hará si se fija en que su trascendencia es tan; grande que alcanza nada menos a anular a la opinión pública, porque como un ciudadano ¡no puede, en verdad, hablar más que por sí! mismo y a cada una de estas opiniones ais- 1 ladas opone la suya, en uso de un buen derecho, el señor presidente, jamás se cuaja! la mole de la opinión con mayúscula. E l procedimiento azañístico descompone en gotas i un torrente. Y ya no hay torrente. 1 1 Otra proposición Se lee una segunda proposición pidiendo- la urgente aprobación de los (proyectos del Gobierno. El ministro de O B R A S P U B L I C A S El Gobierno la acepta. E l P R E S I D E N T E Lo procedente será votarla mañana, declarando al propio tiempo, la urgencia. Él Sr. C A L O T (radical y presidente de la Diputación de Valencia) dice que, olvidando toda política, votará la ley, porque por encima de todo están los intereses de la región, aceptando la segunda proposición, fir? mada por el Sr. Moreno Galvache. E l ministro de A G R I C U L T U R A dice que el Gobierno no ha olvidado un momento este iproblema. Ayer conferenció con la Comisión naranjera, y solicitó que la subvención obtenida para quinientas mil cajas se eleve a un millón. Promete traer mañana este proyecto para su inmediata discusión. E l Sr. G U E R R A D E L RIO interviene. El, P R E S I D E N T E cree que en la sesión próxima se puede aprobar el proyecto y le yanta la sesión, a las- nueve y veinte, Otro instante de goce para el espíritu fué el que el jefe del Gobierno dedicó a la filosofía del lenguaje anatematizando el neologismo clasista y declarando que la expr- e- l sión Azaña reacciona en marxista puede ser empleada únicamente en las plataformas i de los tranvías. Hubo rumores de aprobación, Sus consejos a Maura hicieron llorar en las tribunas a algunos padres de familia Comenzó diciácdole que tan impetuoso y; agresivo se hama mostrado D. Miguel en su discurso de la víspera, que a él, a Azaña, aún no le había pasadora impresión. Esta frase produjo grandes risas en la mayoría, tan sensible a la gracia, que la descubre por soterrada que esté. Pero, en seguida, coni transición magnífica, el Sr. Azaña recordó al Sr. Maura que ya tiene bastante edad para sentar la cabeza. (Sensación. Después de esta réplica profunda parecía que nada faltaba por decir. No fué así. Aún tuvo alientos el presidente para desarrollar, durante dos cuartos de hora un conmovedor, reproche contra los que afirman que estas Cortes no representan la opinión. En este punto el Sr. Maura se atrevió a interrumpir, afirmando que él no había dicho nada de lo que. el orador le atribuía; pero no logrój feliz- méate, cortatvla facundia del ilustr gx afe 1
 // Cambio Nodo4-Sevilla