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DIARIO ILUSTRADO. AÑO V 1 GES 1 MONOVENO 10 CTS. N U M E R O F U N D A D O E L i. D E J U N I O D E 1905 P O R D T O R C U A T O L U C A D E T E N A ABC AM 1 CA VER 1 TAS DIARIO ILUSTRADO. AÑO VIGESIMONOVENO 10 C T S N U M E R O Y NO SE VAN E l Gobierno ha decidido se- guir en el Poder. ¿P e r o por q u é entonces caían tan fácilmente del Gobierno los estadistas de la otra República: Castelar, P i Margall, Salmer ó n? ¿E r a n de diferente sensibilidad? ¿O es que había algo que les interesaba mucho m á s que su mantenimiento en el Poder? Demos de lado las distinciones de amor propio, para que ¡as estudien los biógrafos aficionados a las psicologías. H a y razones objetivas que explican las diferencias de conducta. Castelar, P i Margall y Salmerón personificaban ideales que tenían (y tienen a ú n en cierto modo) secuaces numerosos y entusiastas. Los tres habían hecho la experiencia del Poder y aprendido que no suelen acercarse a sus gradas m á s que los postulantes de favores. E s en la oposición, no en el Poder, donde se ganan los prosélitos desinteresados. Y aquellos hombres, seguros de su doctrina, estaban esperanzados de conquistar a E s p a ñ a Preconizaba Castelar la necesidad de conciliar la libertad y el orden. ¿N o es ésteun pensamiento capaz de conquistar, no digo España, sino el mundo? Porque podremos disentir, sobre la verdadera libertad y decir unos que consiste en poder hacer lo que se quiere, mientras otros, pensamos que sólo la verdad nos h a r á libres. pero en la conveniencia de armonizar la libertad y el orden han llegado a estar conformes todos o casi todos los autores. Salmerón columbraba- entonces aquella identificación, de la nación y el Estado, que le haría decir después que todo ciudadano es un funcionario, y aunque su estatismo ha resultado demasiado costoso y somos muchos los que lo rechazamos, en cambio creemos que su funcionarismo, rectamente entendido, es excelente norma del derecho y que los hombres no debieran tener otros derechos m á s que los adecuados a las funciones que están desempeñando. P i Margall tenía un programa de enre- vesados títulos, y pocos españoles lian entendido cabalmente lo que el pacto sinalagmático, conmutativo y bilateral significaba. Pero lo que ello implicaba: que el hombre está por encima de la nación y del Estado y que la ley se ha hecho para el hombre y no el hombre para la ley, eso lo entienden todos, y será eternamente tan verdadero como cuando lo enseñaba Jesucristo a los fariseos de Cafarnaum. Pero suponed que todo el programa de Castelar, P i Margall y Salmerón hubiera consistido en dividir a los españoles en amigos y enemigos para favorecer a los primeros y condenar a los segundos a la infamia y a la mendicidad. Este es un plan poco adecuado para la oposición, donde las posibilidades de favorecer a los amigos no son muchas y es difícil encarcelar a los ene- migos, y más difícil clausurar aquellos Centros que, como el de Acción Española, aunque no se dediquen a la política, enseñan doctrinas en que acaso se inspiren los politicos del porvenir. Con ese plan no se va en la oposición más que al vacío. Y si ya. no creen los físicos que 1 a Naturaleza aborrece el vacio, los políticos sí que lo odian y tanto m á s cuanto más faltos se sientan de fe Interna. RAMIRO D E MAEZTU E l obrero en. Rusip. ha perdido todos los derechos... Es explotado por. el nuevo capitalismo de Estado. (De la primera conferencia de Alejandro Kerénsky. LA T E C N O C R A C I A Es un nuevo esfuerzo hacia una solución netamente científica y ortodoxa del problema económico y social. (R. de Rouzzy de Sales, en. La ítevue de París. ¿H a y plusvalía en l a producción- S i l a hay, ¿cuál és su causa? ¿E l trabajo, el capital, o ambos conjuntamente? S i l a o r i g i na, el trabajo, ¿a quién favorecerá en régimen marxista puro? S i al obrero que la produce, ¿cómo evitar l a nueva formación de clases? S i no v á al obrero, ¿quién substituye en aquel légimen a su explotador, ya que la esencia de l a explotación la pone M a r x en que el capital hace suyo un trabajo no pagado, d e l cual; vive- alegremente como vampiro que lo chupase? Los amigos de los soviets equivocaron el camino para darnos. a conocer su obra. F o t o g r a f í a s de colosales establecimientos hechos con dinero del protervo capitalismo occidental; campos de cultivo preparados para asombro del viajero que quiere dejarse embobar; hombres y mujeres afectadamente sonrientes, uniformados con trajes de faena de buena confección; ma quinisirio gigantesco; todo ello no dice nada, no demuestrada nada. Bien examinada la cosa, es tina contraprueba. Una sola- -o muy pocas m á s que una sola- -nos interesaba conocer para juzgar al bolchevismo y sus efectos. ¿S e produce en ese régimen plusvalía? ¿L a produce el trabajo? Y si l a produce, ¿es atribuida al trabajador? Y si no le es imputada, ¿cómo se llama el vampiro? Nada m á s inquietante. S i l a doctrina marxista señala en el capitalismo como v i cio constitucional, ser fuente de. explotación del obrero al arrancarle automáticamente l a plusvalía por su trabajo obtenida, todo en los sistemas económicos, incluso la producción misma, pasa a segundo término, ante el anhelo de que l a explotación desaparezca. Esta circunstancia, es la que nos hubiese hecho conocer los entresijos espirituales de la Rusia marxista. AHÍ, ¿Ta plusvalía es para el trabajador? S i lo cs ¡deben interesarnos muy poco fábricas y granjas de experimentación; edificios y paisajes; tipos de hombres m á s o menos bárbaros, p de mujeres m á s o menos hombrunas. ¿P o r qué los amigos de los soviets no han querido informarnos acerca del particular? P o r eso precisamente; porque son amigos. Porque siéndolo, no nos habían de confesar ninguna de estas dos cosas: que con el propósito de obtener plusvalía, en R u sia se ha forzado la organización capitalista; y que en su atribución, el Estado ha substituido al patrono libre. Kerensky ha confirmado lo que quienes han seguido con imparcialidad la vergonzosa experiencia rusa habian ya colegido. E l obrero en Rusia ha perdido todos los derechos; su jornada de trabajo se prolonga por encima de las ocho horas para obtener lo que. M a r x llamó éi sur- trabájp y un formidable capitalismo ele Estado ha organizado una verdadera ¡ésta sí que lo es! explotación del trabajador. Señores amigos, de los soviets: no sé molesten en ilustrarnos con fotografías m á s o menos compuestas. Refuten, si pueden, lo que m á s arriba va escrito. Y si no pueden... quietas las manos. VÍCTOR PRADERA Días a t r á s vino a mis manos la conferencia impresa que ha dado en diversas capitales españolas, sobre l a regeneración de l a M a r i n a civil, uno de los pocos hombres de mentalidad ponderada que tienen asiento en las Cortes actuales: D José Manteca. E s p í ritu crítico penetrante, el diputado por V a lencia ha preferido a una deleznable reputación de polemista parlamentario, siempre sujeta a los vaivenes de la política, el papel menos ruidoso y m á s fecundo que suele atraer a las inteligencias disciplinadas en el estudio de problemas que el patriotismo ordena resolver fuera de todo criterio partidista. L a conferencia, como ya he dicho, se refiere al presente y al porvenir de nuestra M a r i n a civil, y si el primero es lastimoso, el segundo no ofrece, por el momento, perspectivas m á s optimistas. E l Gobierno del señor Azaña, embargado por las preocupaciones que le suscitan sus cotidianos errores, no parece advertir que nuestra economía entera entró hace tiempo en aquel período de colapsos con que se anuncia la ruina de un país. E l Sr. Carner, que vino a la cartera de Hacienda a título de lumbrera, no ha hecho sino desatinos. Ciñéndonos a la M a r i n a civil exclusivamente, ¿cómo ha procedido ese Necker de las Ramblas? Qué disposiciones ha tomado para favorecerla? Mientras los Estados Unidos aplican al fomento de la navegación mercante 2 5 0 m i llones de dólares, en préstamos a bajo i n terés, y 3 0 millones a subvenciones postales por v í a oceánica; Inglaterra, 7 0 millones de libras, e Italia ha invertido 3 6 3 m i llones de liras a su Marina civil, nosotros salimos del paso con 1 7 millones de pesetas, mal contados, con destino análogo. E n todos esos países está organizado el crédito m a r í t i m o con garantía oficial, y no solamente en los de primer orden, sino en naciones como Bélgica, Dinamarca, Estonia, Grecia, Irlanda y Finlandia, que no ocupan el rango de la nuestra, sus gobernantes cuidan de que los medios de expansión económica no pierdan eficacia. Aquí figuró, como ha dicho el Sr. Manteca, una partida de 5 0 0 0 0 0 pesetas en el presupuesto del ramo, suma que, con ser modesta, habría bastado para emitir con ella un valor sobre hipoteca naval, amortizable en un número de años, que diese armas a la industria, naviera para defenderse. Pero el Sr. Carner, que sólo ha pensado en Cataluña, Estado del que somos tributarios en todo, la suprimió de un plumazo, como algo superfiuo. Hace falta en España un ensayo de tecnocracia, esto es, de sumisión de los servicios públicos a personalidades competentes que se desentiendan de la política y sólo se preocupen de la Patria. E l arte de gobernar es, por la multiplicidad de los problemas que han salido de la crisis mundial y de las legítimas reivindicaciones del proletariado, m á s difícil que en otras épocas. Substraerlo al conocimiento y arbitraje de 1? técnica para entregarlo a la política es cometer un crimen de lesa Patria. MANUEL BUENO
 // Cambio Nodo4-Sevilla