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José en sitio donde ya e s t a b a n estratégica- mente apostados sus amigos. Quería eí audaz casinista que éstos siguieran admirándole su don de gentes, -su labia su aquel sutgracia para- sacar dinero al prójimo. Y stis amigos, interesados en no perder ni una sola sílaba que se cruzase entre Pepe (Ramírez y D José, todo en ellos eran oídos y atenciónAsí pudieron escuxíhar el siguiente diálogo: ¿Don José... -i Hola, pollo! ¡Quisiera que me hiciera el honor de cs- cucharnte unas palabras! ¡Usted d i r á! Y a sabe que me manda... ¡Nada, un grave compromiso! ¡L a j u ventud... ¡Cosas de la vida, a las que no puede uno substraerse dignamente... -r Bien! Y qué es ello? -i Que- n e c e s i t a ba... ¡No sé cómo decírselo, querido don José... ¡Usted es un gran corazón, un hambre de mundo... -i Sí, s í! ¿Pero de qué se trata... -Que para un apu- ro grande, extraordinario... Bueno... Usted me comprende, don José... Y o necesitaba mil pesetas. Por unos días, ¿eh? E n seguida, antes de cinco, las tiene usted en su poder. ¡Y perdón, eh... ¡Apuros de la vida, querido D Pepe! ¡Sí, sí; lo comprendo, querido amigo; y lo lamento mucho, porque, sintiéndolo más, no puedo complacerle en esta ocasión! ¿Y eso, mi respetabilísimo D. José? ¡Nada! Sencillamente, que a mí no se me engaña nada más que una vez... -í Don José, fíjese en lo que dice! ¡Y o no le he engañado jamás! Usted tuvo la bondad, que yo le estinfé m u c h í s i m o de prestarme cien, pesetas, y se las pagué religiosamente! -Pues por eso le digo que a mí no sé me engaña nada más que una vez... Aquellas cien pesetas las tenía ya perdidas, y usted me dio un solemne mentís devolviéndomelas... CcH A J BALDOMERO T i M U Ñ O Z (ESFAÑITA. (Dibujos de Eclréa. UT 10 5 I 1