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A B 1 C. D O M I N G O 1 1 i- f... m 1 7 DE MAYO -TM- DE 1933. E D I C I Ó N 1 D E ANDALUCÍA. 1 P A G 33. 1 N F O R M A C 1 DE ON ES MADRID M a d r i d al d i a La máxima popular de que ya no hay más hombres que las mujeres, quedó reforzada ayer con dos actos relativamente públicos y solemnes; un homenaje en la Sociedad Económica Matritense a la primera doctora en Derecho, Carmen Lopes Bonilla, g la que los jueces de Madrid entregaron el título de juez municipal hono ario, y el tributado en el Liceo Andaluz a la admirable recitadora de poesías Carlita S. Mutters. Y como desde hace unos, cuantos días son figuras sobresalientes de la actualidad la Argentina, la Argentiniia. Laura Santelmo, Blanquita Jiménez... pues nada; lo dicho: que no hay más hombres que las mujeres. Nuestro ilustre huésped el Dr. Roca, vicepresidente de la República Argentina, visitó por la mañana el Museo del Prado; después fué a tomar el cocktail a la Casa de la Villa, a jaita de sesión municipal, para tomar notas, a fin de leérselas a su regreso a sus compatriotas y recomendarles que no sigan tan mal ejemplo; marchó lueao a almorzar, invitado por el presidente de las Cortes, en el Senado, convertido en fonda de la seña María de Molina, y, finalmente, marchó a El Escorial, donde pasó la tarde, una tarde fresca, admirando el Monasterio que hizo construir y se construyó en veintiséis años aquel ca- vernicolón de Felipe II. Otros huéspedes, también ilustres y extranjeros, prosiguieron su deliberación en el Comité permanente de Literatura y Artes. En el Ateneo fué inaugurada una Exposición de acuarelas. Además dio una conferencia el insigne, literato francés Julio Éomains. Se celebraron un festival artístico gallego en el teatro de María Guerrero, y un recital de poesías en el teatro Español. La política estuvo arrinconada, no iodo lo debido; pero en fin, menos es nada. De música, un concierto en la Protección al Trabajo de la Mujer. La noche, ¡vaya! menos da una piedra, que no sea de las de calentar el pan. -AEMECE. y a Rodríguez de León, con encendidos re. cuerdos para, la patria cMca. E l presidente, conde de Colombi, habló a continuación, exaltando los méritos de los agasajados y agradeciendo la cooperación de ambos en las fiestas que el Liceo A n d a luz viene celebrando. E l ex ministro señor Martínez Barrios habló luego para ponderar l a intervención que en todas las épocas han tenirjfe los artistas sevillanos y. andaluces al servicio de la belleza, terminando con votos para un próximo renacer de la vida española en l a paz y en el tranquilo cultiva de las artes, y las industrias. Seguidamente- el recitador Sr. Chaves leyó uñas poesías de su numen, dedicadas a la señorita Mutters y al Sr. Rodríguez de León, y el notable literato D. Pedro Répid i se adhirió al homenaje con elocuentes palabras. Carlita S. Mutters d i o las gracias a todos, manifestándose como una magnífica oradora, y el Sr. Rodríguez de León pronunció igualmente sentidas frases. A petición de la concurrencia recitó- -no hay que decir que magistralmente- -la señorita IVIutters dos bellas poesías de Rodríguez de León: El Callejón del Agua y La plaza de Santa Cruz. Hubo abundantes anlausos para todos. V 1 OÍ B a n q u e t e homenaje en el Liceo Andaluz M a d r i d 7. P a r a celebrar el triunfal éxito alcanzado en su recital por l a gentil artis; a Carlita S. Mutters, así como el nombramiento del poeta Rodríguez de León para l a presidencia de ¡a Sociedad de Escritores y Artistas Reunidos, el Liceo Andaluz les agasajó ayer tarde con un banquete en su domicilio social. E n el salón principal, unas mesas para más de cien comensales que acudieron -d ágape, y en templete próximo una Cruz de mayo sevillana, cuajada de flores, alegrando el acto. L a mesa presidencial fué ocupada por los homenajeados con el conde de Colombi, presidente del Liceo, y su señora; señora de Rodríguez de L eón, ex ministro D Diego Martínez Barrios, canónigo Sr. Mudarra, señoras de Ladrón de Guevara, Borrero, de V i l l a r de Charles, de Figueroa, de Cuesta, de Sevilla, de Cruz, de Suárez y de Berrocal. Entre los concurrentes figurabas- Ico miembros más destacados de- las Artes y las Letras de la colonia andaluza en M a drid. E l secretario del Liceo Andaluz, elocuente abogado D Manuel Figueroa, hizo el ofrecimiento del banquete con frase vibrante, dedicando elogios a Carlita ¡5. Mutters El hombre del nudo estrecho. ¿Y cjtté diferencia de comodidad encuentra usted entre un cuello de camisa que no cierra y, uno que cierre? El hombre del mida ancho. -Enorme. Pon lo pronto piense usted en que toda camisa, al ser lavada, encoje. Se 1. a habían confeccionado a medida y el cuello, que cerraba en! un principio, no cierra ya bien, y usted sa empeña en hacerlo- cerrar. T o t a l opresión El hombre del nudo estrecho. -También encogerá la camisa de usted; porque digo ¡yo que no será de un lienzo especial. El hombre del nudo ancho. ¡Que ¡encoj a Todo se reduce a que el cuello quede un poco más abierto. El hombre del nudo estrecho. -Y el nudo un poco más ancho. Y a voy penetrando en el problema. Entinciado: a mayor encogí- miento del cuello, ma or ensanchamiento; del nudo. ¿N o es esto? ¿El hombre del nudo ancho. -Exacto. 1 El hombre del nudo estrecho. ¡Admirable teoría... L a comodidad ante todo y so- bre todo. A h o r a que si siguen ustedes des- i cendiendo por la escalera de las concesiones ¡no quiero decir a dónde van a i r a parar. í El hombre del nudo ancho. -Al desnudis- j n o de eso se t r a t a a lo natural, a lo p r i m i- tivo, que es al cabo lo más cómodo. 1 El hombre del nudo estrecho. -Hace uní Intento de evasión de u n instante, sin embargo, criticaba usted m i cuello, como perteneciente a l a época de dqñail d e t e n i d o d e Ja cárcel d e Nanita. Las aspiraciones de usteded sorti por lo visto más antiguas, aunque también E l Escorial más clásicas. i El hombre del nudo ancho. ¡Bah, todá ¡E l E s c o r i a l 6, 12 noche. Del local que sería cuestión de costumbre... Por lo pron sirve de cárcel de este partido ha intentad o to el desnudo íntegro es puro y noble. fugarse uno de los detenidos, que había loEl hombre del nudo estrecho. -Cómo sai grado romper dos rastrillos de madera. H a conoce que habla usted en nombre de la ¡ce días, según nos dicen, se registró un sujuventud. Y o -e n cambio, represento l a ge- ceso análogo y sería conveniente que se penneración de las barriguitas. P o r adelantado! sara en reforzar el personal de Prisiones siento el pudor de mi ivientre. Además, us- i necesario y la vigilancia de esta cárcel, que redes deben pensar en una tierra de promihoy no ofrece casi garantías de ninguna essión para sus; experimentos; un clima tibioj pecie. y perenne, porque si no, ¿dónde me deja us- j ted los enfriamientos y las pulmonías... j DE SOCIEDAD El hombre del nudo ancho. -Cuestión Aé costumbre, repito. Seguramente na vez ECOS DIVERSOS acostumbrado se enfriaría usted con menos! frecuencia que ahora. El hombre del nudo estrecho. -Sí, es po- Diálogo sin importancia sible que rio me enfriara más que una solai (La corbata del hombre de las últimas v e z l a definitiva. D e todos modos las aspi- generaciones ha llegado en su nudo a térraciones de ustedes no son más que aspira- minos tales de magnitud, que el hombre que ciones. P a r a cuando lleguen a ser realidades, va ya para viejo y lleva un nudo normal en si es que llegan a ser, a mí, particularmente, su corbata siente el impulso irresistible del no van a importarme mucho. diálogo. El hombre del nudo ancho. -Eso quierej El hombre del nudo estrecho. ¡E h amidecir que se viene usted a m i bando. go... Se conoce que ha salido usted a toda El hombre del nudo estrecho. -Quiere prisa de su casa. L l e v a usted el nudo de l a decir que para lo que me resta de vida precorbata a medio hacer. fiero quedarme en el mío. E s ya un pocoi El hombre del nudo ancho (palpando la tarde para las innovaciones. E n l a calle secorbata) -A ver... no está a medio hacer. guiré con el sombrero puesto, que me serEstá hecho. E s que es así. virá por lo menos para subrayar, al alzarlo El hombre del nudo estrecho. -No lo comel pa? o de una dama. Y cuando vea cruzar; prendo. a usted y a los de su generación destocaEl hombre del nudo ancho. -Pues es muy dos, llevando al brazo l a americana, con el sencillo. Usted, por ejemplo, lleva un cuello cuello de l a camisa bien abierto y un nudo de camisa que cierra. A l g o del año de doña de corbata inmenso, tapando el desaliño de Nanita. M i cuello, en cambio, queda sin cela camisa, sonreiré con una fina sonrisa de rrar, bien abierto. E l hueco correspondiente escepticismo: ¡S o n jóvenes y están u n comprenderá usted, que tengo que llenarlo poco locos í exclamaré para disculparlos. de algún modo. Y lo lleno con el nudo de Y seguiré sti camino con m i sombrero bien! l a corbata. U n nudo muy ancho, lógicaencasquetado y mi cuello que cierra. -Gil de mente. Escalante. El hombre del nudo estrecho. ¡A h vamos se trata de una moda! Acabáramos! Noticias N o me negará usted, empero, que se trata E n l a hacienda de San José, del término de una moda bastante fea. de Dos Hermanas, pasan temporada los reEl hombre del nudo ancho. -Mezquindad cién casados señores de Mendaro (D. M i en el razonamiento. ¡L o feo... es lo boniguel de los Santos) t o ¿Qué es eso... Las generaciones modernas estamos por lo cómodo. Y a no Se encuentra en Sevilla el marqués dé vivimos supeditados a l a moda, sino que ésta, por razones comerciales, es la- lúe San Juan de Piedras Albas, D. Bernardina tiene que supeditarse a nosotros. Melgar y. Alvares, de. Afeseu, 1 1
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