Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C. V I E R N E S 19 D E M A Y O D E 1933. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G áa, gobernador, el sargento de la Guardia civil y cuatro obreros de L a Solana desarmados, que el pueblo había ofrecido para garantizar la vida del detenido. De lo que ocurrió después nadie puede hablar, y es preciso depurarlo convenienemente. E l Sr. García T o r r i j o s que era corpulento, salió conducido por un guardia y el sargento. Entonces se destacaron grupos de 150 hombres, que rebasaba la línea de la Guardia civil, dispara, hiriendo al Sr. G a r cía Torrijos, que al caer arrastra consigo al guardia, el cual había recibido una perdigonada en la cara. Entonces el sargento ordena hacer una descarga al aire, como está prevenido, y después, al advertir que un i n dividuo le apunta con una escopeta, dispara sobre él y muere el ciudadano Romero. ¿N o era éste socialista? ¿N o era vicepresidente de la Casa del Pueblo? ¿A qué hablar de conciertos v de coacciones de los socialistas? E l Sr. P É R E Z M A D R I G A L interrumpe. E l ministro de l a G O B E R N A C I Ó N Y o tengo mis pruebas firmadas (dando un puñetazo en el pupitre) E l Sr. P É R E Z M A D R I G A L Y yo las mías, avaladas por mi personalidad (respondiendo con otro puñetazo en el pupitre) (Rumores. E l ministro de la G O B E R N A C I Ó N H a bla del chofer de un automóvil (E n los socialistas: Sería del Sr. Pérez Madrigal. E l Sr. P É R E Z M A D R I G A L A h o r a va a resultar que yo tengo automóvil. (E n los socialistas: Es que cambian los tiempos. E l Sr. A L T A B A S y otros radicales Cambian para todos. (Rumores. E l ministro de la G O B E R N A C I Ó N dice que la Guardia civil supuso que el señor García Torrijos había muerto. L o llevaron pálido y frío, y con la cabeza doblada. E l Sr. P É R E Z M A D R I G A L N o lo llevaron los guardias. E l ministro de la G O B E R N A C I Ó N L a Guardia civil, al oír a la muchedumbre que iba a atacar la casa- cuartel, donde se encontraban sus mujeres y sus hijos- -y ahora he de disculpar este movimiento, porque las mujeres y los hijos de los guardias civiles parece que son de inferior calidad, según a l gunos diputados, a las de otros ciudadanos- -acudió al pueblo, donde se preparaba un motin y se amenazaba con el incendio. Esto es lo ocurrido, y lo que tenía que decir ante el hecho ocurrido a causa de l a detentación de unos bienes por unos ricachos, que se trató de devolver al pueblo. R e c t i f i c a el s e ñ o r P é r e z M a d r i g a l y afirma que el Gobierno está todos los domingos. Contra la violencia iremos sin titubeos, si sigue este estado de cosías. Desde luego seguiremos vigilando todo el desarrollo de vuestra política e n- l a región vasca. Sie acuerda prorrogar el tiempo de ruegos y preguntas, y al preguntar el señor Besteiro si se aprueba el acta, los radicales piden votación nominal. Se aprueba el acta por 159 votos contra dos. El ministro de la Gobernación Madrigal c o n t e s t a al s e ñ o r P é r e z E l crimen de L a Solana es. un hecho aislado y suelto, aunque el Sr. Madrigal h aya querido buscar relación. Por este camino no puedo seguir a su señoría. M e parecería ofender la cultura de los diputados hablar aquí die los orígenes de esa propiedad que disfrutaba el Sr. García Torrijos. N o hubo tal quiebra del Estado, por haberse producido ese suceso en L a Solana. E n este pueblo hay un problema de esperanza desde el año 1894, en que la F u n dación Bustillo legó sus bienes a dos presbíteros. E n suoesvios testamentos, el señor Bustillo, no sólo no rectifica sus desos, sino ¡que lo ratifica. Sus bienes debían servir para atender a menesterosos y para obras benéficas. U n a década después el pueblo se enteró de que n i una sola peseta se había dedicado a tales fines. Intervino en el pleito Joaquín Costa, cuya condición de vehemente abogado señaló el Sr. Pérez Madrigal. E 1 Sr. P É R E Z M A D R I G A L Su señoiría también es abogado v vehemente. E l ministro de la G O B E R N A C I Ó N Y o ino lo niego. E l Sr. P É R E Z M A D R I G A L Es una ironía gubernativa de su señoría. E l ministro de la G O B E R N A C I Ó N A pesar de todas las prédicas de Costa se llegó a un momento en. que el pueblo de L a Solana sentía inquietud de no lograr, por ningún medio, lo que en realidad era suyo. E l apasionamiento era notorio. E n todos los discursos que se pronunciaban en dicho pueblo, sólo de eso se hablaba. Llegó la República y se encontró con el pleito y la quiebra del Estado. Momentos tuvo en que los monárquicos rao supieron resolverlo. D u rante la República, señor Pérez Madrigal, el Estado no estuvo en quiebra. L a República, ante l a reclamación de los vecinos de L a Solana, en primero de julio de 1931, republicanos y socialistas, no socialistas sólo, se deciden, a actuar. A la vista de una instancia de demanda pidiendo la restitución de los bienes a L a Solana, el m i nistro de l a Gobernación requirió los documentos precisos sobre. la propiedad de estos bienes. Se dilataron los trámites en fuerza de querer aquilatar todo, y en agosto se dictó una orden para que actuara la Junta de Beneficencia de Ciudad Real. Iba con todos los requisitos jurídicos y precisos. L a inquietud en. L a Solana aumentaba ppr ¡momentos, y el gobernador de la provincia, asustado por lo que pudiera ocurrir, ordenó la recogida de armas, que fué abundantísima. N o se aplacaba la actitud de los vecinos de L a Solana y se dictó una orden designando una comisión que fuera a explicar al pueblo cuál era el criterio del Gobierno: el de hacer justicia; no era la intención de repart i r los bienes; era, tan sólo, hacer justicia con la Fundación. Después de esta visita oficial de los representantes del Gobierno, dej ó una estela de paz. E l Sr. García Torrijos se producía allí en una actitud provocativa constantemente, y se me invitó por el gobernador a que le aplicara la ley de Defensa de la República, cosa que no quise hacer. E n lugar de acud i r al expediente que se instruía, el señor García Torrijos vino al ministerio y procedió con tal intemperancia, que se le hizo ver donde estaba. Interpuso recurso, y en manera alguna se le autorizó para otra cosa que no fuera el que esos bienes quedaran bajo la potestad del Estado; y ahora digo a su señoría: ¿E s esto la quiebra del Estado? ¿Que se tomara atribuciones el Sr. Torrijos que no le competían? ¿Dónde está demostrado que fuera poseedor legítimo de esos bienes? Porque se hizo sacerdote precisamente para usufructuar esos bienes, que debían ser de menesterosos. N o hay quiebra n i falta ninguna, señor Pérez Madrigal. Niega que llevara orden alguna el señor Torrijos para posesionarse de los bienes. E l Sr. P É R E Z M A D R I G A L N o rectifico nada de lo que dije. S u señoría está mal informado, como siempre. E l ministro de la G O B E R N A C I Ó N Los bienes estaban a disposición de la Junta de Beneficencia de. Ciudad Real. E n cuanto a los bienes propios del Sr. García Torrijos, quedaron a salvo. de eso. S i hubiera hecho con todos igual, hubiera cometido una infamia. E l Sr. García Torrijos, sin llevar orden alguna mía, sin conocimiento mío y del gobernador, se presentó en la finca con unos gañanes armados. Su información de lo que allí ocurrió, señor Pérez Madrigal, no es exacta, y las consecuencias que saco son menos aún. L a Guardia civil no tardó cinco horas en llegar a donde se hallaba el Sr. García Torrijos, sino que invirtió dos horas. Y no creo que el Sr. Pérez Madrigal tratara de dar l a impresión de que se había ejercido coacción sobre dichas fuerzas para procurar el retraso. También niega el ministro que la Guardia civil se lo entregara al pueblo amotinado. Las parejas, apenas llegaron supieron por el Sr. García Torrijos que éste deseaba ser trasladado en automóvil, y como no disponían, de coche se acordó aplazar el traslado a Ciudad Real. E l Sr. P É R E Z M A D R I G A L Como había dispuesto el gobernador. E l ministro de la G O B E R N A C I Ó N E n efecto, y ante la actitud de los grupos que aumentaban, las primeras parejas pidieron refuerzos. E l Sr. García Torrijos salió al fin conducido por el alcalde, el delegado del L I N E A D E ALCALÁ D E GÜADAIRA Oficinas: Almirante Lobo, 13 (antes 18) Teléfono 22680. Servicio cada hora, desde las 8 de la mañana hasta las 11 de la noche. Ultima salida de Alcalá, 12 noche, y de Sevilla, 1,30 madrugada. LINEA DE CARMOXA Oficinas: Almirante Lobo, 13 (antes 18) Teléfono 22680. Punto de salida: Plaza de la República, esquina a calle Cabo Noval. Teléfono 23300. Parada en Carmona, calle San Pedro, 31. Teléfono 101. LESEA D E U T R E R A Oficinas: Almirante Lobo, 13 (antes 18) Teléfono 22680. Salidas de Sevilla, para enlazar en Alcalá de Guadaira. LINEA DE L A SIERRA Oficinas: Almirante Lobo, 15 (Puerta Jerez) Teléfono 25339. Salidas de Sevilla, 7 mañana, y 4,30 de la tarde. Se puede permanecer en Aracena S E I S horas para visitar la G R U T A D E L A S M A R A V I L L A S EXQUISITO DULCE DE MEMBRILLO E n latas do cinco Jólos 1,50 kilo. Venta, en Goycneta, 11, y eñ sus cinco sucursales a c a b a n d o c o n la G u a r d i a c i v i l E l Sr. P É R E Z M A D R I G A L rectifica y dice que del juicio de D. Joaquín Costa, que sin duda tuvo de aquel pleito una v i sión respetable, pero puramente particular, ha hecho el ministro un argumento que no tiene firmeza; pues por muy ilustre que fuera D. Joaquín Costa, los tribunales le quitaron la razón. E n aquel momento el señor Costa, al pasar por el pueblo de L a Solana, no fué más que un ilustre transeúnte. (Rumores. Permitidme que hable así porque eí señor Azaña nos tiene acostumbrados a esta irreverencia de lenguaje. E x p l i c a que el destino de los bienes procedía de la última voluntad de un testador que los destinó a la Humanidad doliente Y el mandatario respondía al cumplimiento de la voluntad de éste. (M u y bien en los radicales y derecha de l a Cámara. E l ministro nos dice- -añade- -que el gobernador de Ciudad Real había dispuesto la recogida de armas, pero lo cierto es que el día del motín todos los campesinos estaba armados. Aquí quiebra otra vez el- Estado, (Rumores.
 // Cambio Nodo4-Sevilla