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NUMERO EXTRAOR D I N A R I O 20 C E N T S AÑO VIGÉSIMO S NOVENO. A ID D NUMEROEXTRAOR. D I N A R I O 20 C E N T S AÑO VIGÉSIMO jg NOVENO. IMPRESIONES DE ARTE EXPOSICIÓN DE CUADROS EN EL MUSEO CARNAVALET L antiguo hotel de la marquesa, de Sevigné, donde está instalado el Museo Carnavalet, uno de ios más atractivos y sugerentes del mundo, recibe estos días en sus salones muchos cuadros, enviados por los Museos de las provincias francesas, lográndose así ver reunidas obras interesantísimas, que de otro modo dormitarían en el silencio y la soledad de las adormecidas pinacotecas provincianas. No quiere decir esto que tales Museos se hayan vaciado por completo, pues aún se guardan en ellos muchísi, mas obras que no han venido al Carnavalet. Sin esforzar la memoria puedo recordar los retratos al pastel de La Tour, del Museo de San Quintín; el admirable busto de madame Recamier, de Chinará, del Museo de Lyon; la maravillosa cabeza de mujer, hecha en cera, y suavemente coloreada, que se guarda en el Museo de Lila, y que se atribuye al divino Rafael, y otras tantas obras maestras que no han tomado el camino de la capital, ignoro por qué razones, y que es de esperar vengan otra vez, para ser contempladas por los conocedores parisinos. De todos modos, en la actual Exposición del Carnavalet hay obras interesantísimas y de primer orden. De Perroneau, el cé ebre pastelista, émulo hoy de su rival La Tour, hay varios retratos. Uno de dios, expuesto por el Museo de Orleáns, representa al señor Chevotet, arquitecto del Rey Luis X V el Bien Amado. Este arquitecto cortesano se nos oarece como un rozagante caballero, de unosfloridoscuarenta años, llevados con apariencias de espléndida salud. El señor Chevotet está aún muy guapetón y de buen ver. Su rostro, jebosa simpatía, amor a la vida, franqueza y contento de sí mismo. Los anchos y huecos mechones de 1 a peluca blanca recuadran y coronan una cara llena, de firmes carrillos e incipiente sotabarba, donde empieza a a macenarse algo E J U A N PERRONEAU. R E TRATO D E C H E V O T E T ARQUITECTO D E L R E Y J U A N J ATEK. MUJERES BAÑÁNDOSE de grasa. La nariz es borbónica, firme, fuerte, de arista pronunciada, y a sus lados los ojos, de claro mirar, contemplan apaciblemente el espectáculo de un mundo que sólo presenta amables aspectos. La boca es tal vez el rasgo más interesante de aquel rostro, que con poco sería anodino y casi vulgar. La boca del arquitecto de! Rey no es blandamente sensual, como lo son los otros rasgos, sino qué parece apretada y voluntariosa, consiguiendo asi la amabilidad banal de los ojos. Un casacón de rica seda, donde brillan bordados y botones y se riza la blancura de una chorrera de batistas, viste al señor Chevotet con la magnificencia debida a su posición, y bajo el brazo una carte-