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serio de lo que se imaginan nuestros gobernantes de hoy. Y para conocer este problema en tocia su magnitud no bastan esas excursiones dominicales para respirar oxigeno, n i siquiera recibir con frecuencia comisiones rurales de una o de otra clase. E s menester vivir, haber vivido mucho tiempo entre labradores, y sentir su problema como lo sienten- ellos. Y eso es lo que muy pocos políticos españoles están en condiciones de hacer, porque exige una preparación que no se improvisa y no puede adquirirse simplemente con el estudio. L a industria agrícola y ganadera, para ser próspera, mejor dicho, para no ser ruinosa exige una compenetración v una solidaridad absolutas entre el capital y el trabajo Hablando en plata la lucha de clases podrá conllevarse mejor o peor en la ciudad podrán soportarla m á s o menos tiempo la industria fabril y la minera, la navegación y el comercio. Pero en el campo la lucha de clases es la ruina segura para unos y para otros. Y he aquí por dónde enlaza el problema agrario con el problema político, y cuál es la razón de que sea precisamente el campo el que esté llamado, por fin, a influir decisivamente en los destinos de la nación. E n los tiempos pasados el campo no recibió de los gobernantes, con contadas excepciones, el trato y el cuidado que necesitaba y merecía. Pero tampoco se le envenenó. E l agricultor y el ganadero podían vivir, porque no se había llevado al campo el odio y el rencor que ya empezaban a burbujear en las naves de las fábricas, en los pozos de las minas y en las trastiendas de los grandes comercios. Y ahora, sobre todos aquellos problemas que no eran atendidos sino parcialmente, ha venido a complicar üa situación del campo el veneno marxista. Y ya acabo de decirlo. E l campo no lo resiste ni en pequeñas dosis. E s la muerte tfatal. L a ruina segura. L a tierra es muy noble y a la larga no defrauda nunca al que l a cultiva. Pero requiere también nobleza en su trato. E l sabotage, l a mala voluntad, l a desidia son mortales en la industria agropecuaria. Para el trabajo tanto o m á s que para el capital. P o r eso se ha producido el fenómeno que todos hemos presenciado. Políticamente, ha reaccionado el campo mejor y antes que l a ciudad. ¡A h Como que les v a la vida en ello... Como que de no poner remedio a la actual situación, en un par de a ñ o s quedarían los campos convertidos en desiertos eriales. Y es que en el campo se da además la circunstancia de que las utopías socialistas, aun en el caso de llegar a realizarse, sólo beneficiarían a una ínfima minoría. Porque, digan lo que digan los mal enterados, la riqueza agraria en E s p a ñ a está tan gubdividida en propiedad o en renta, que es raro el campesino que no tiene algo de patrono o de propietario. P o r eso habéis observado un fenómeno curioso. E n los albores del nuevo régimen, cuando sólo se habló de rebajar las rentas o de no pagarlas, todos parecían muy contentos. Pero luego vinieron las exigencias de aumento de jornales y disminución de horas, y catolices, fué Troya. Y los mismos beneficiados por aquellas primitivas decisiones comprendieron que era menester guardar el equilibrio- y la armonía y el espíritu de solidaridad entre amos y criados, y nació este movimiento agrario, que ha cristalizado y a en muchas provincias de España y que será muy difícil contener. no entienden. Y la dispersión de su fuerza será una fuerza m á s contra posibles arbitrariedades. Y se h a b r á logrado por fin el milagro de que haya en E s p a ñ a un gran partido político con un contenido realmente nacional, sabiendo lo que quiere, exigiendo lo que se le debe y con fuerza efectiva para imponer su voluntad en cualquier caso. Si los hombres que reúnen a su alrededor fuerzas de derecha auténtica, limpios de culpa en el pasado y en el presente de lo que está sucediendo, no se agrupan todos alrededor de esta bandera, tan noble, tan sana, tan española, será una verdadera in sensatez. Afortunadamente, no será así. EL) partido agrario español ha nacido ya. Y ha nacido ya hecho un hombre. Y empleo este símil masculino y adulto para calificarE l campo se ha puesto en pie. H e aquí un le, porque así lo merece y así tenía que fenómeno consolador, que no ocurría en ser. L o s aires del campo son m á s puros E s p a ñ a hace mucho tiempo. y m á s ¡sanos que estos de l a ciudad, y se E l partido agrario, un gran partido essiente mejor latir el corazón de l a Patria pañol, está naciendo con una fuerza insossobre los surcos y las praderas que a trapechada y es el llamado a influir de una ma- vés del asfalto o del adoquín. nera decisiva en la política nacional. Y contra él no podrán nada los apóstoles de la ciudad, porque hablan un lenguaje que ellos HONORIO M A U R A Fábrica de muebles destruida por un incendio. L 3 f Historia de la Cartografía del Uruguay. Con asistencia de los ministros de Instrucción pública y Marifia, el miríistro del Uruguay en Madrid y el director general de Bellas Artes, se inauf uró ayer en el ministerio de Marina la Exposición de Historia de la Cartografía del Uruguay organizada por el citado representante diplomático. (Foto Zegrí. Aspecto exterior que ahora ofrece, después del violento incendio que la destruyó anteanoche, la fábrica de muebles para escuelas enclavada entre: la vereda de Postas y las calles del Doce de Abril y Valeriano Torres, en Te titán de las Victorias. (Foto Zegrí.
 // Cambio Nodo4-Sevilla