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El Consultorio constituye un acierto. ¡Los hay exigentes! No es posible negar que el Consultorio ha constituido un gran acierto, pues desde su inauguración- -cha en el que tuvo que evacuar nada menos que dieciocho consultas D Melquíades Alvarez- -no ha cesa. do la afluencia de consultantes, a tal punto, que puede calcularse que no baja de diez el número de los que a diario solicitan el consejo de los asesores de guardia. Claro es que muchos de los que acuden al Consultorio lo hacen en la errónea creencia de que se les puede resolver en el acto el problema que plantean, y aun no falta quien, ignorando la verdadera misión del abogade asesor, solicite su concurso para resolver asuntos y liquidar cuestiones que se hallan realmente fuera de la órbita profesional en que aquel ha de moverse... Así el caso de una linda muchacha que, acompañada de su novio, pretendía, hace pocas mañanas, que el letrado de turno ¡los casara! Y el de un matrimonio mal avenido, que intentaba lo contrario sin dilaciones ni expedientes, que, a su juicio, no eran necesarios. L a mayoría, sin embargo, dándose perfecta cuenta de la finalidad de este servicio, limítase en preguntar qué ha de hacer con el huésped que no paga la pensión; cómo ha de librarse del realquilado que se niega a abonar lo que adeuda por el cuarto que ocupa, si tiene derecho a que le indemnicen por accidente del trabajo, o por despido inmotivado; si el mal carácter de la esposa es causa de divorcio... E l Consultorio- -ya lo hemos dicho- -no realiza gestiones ni acepta tampoco la in- terposición de ningún pleito. Se limita, conio su nombre indica, a aconsejar, y en su caso a poner al interesado rápidamente en condiciones de que se le defienda ante los T r i bunales, previo el nombrameinto de un letrado. institución de esta naturaleza, se resolverían con mayor rapidez los casos en que procediera dicha gracia lina interrogante, para terminar ¿P o d r á cumplirse tan sugestivo programa? Estimamos que, si en las esferas oficiales se le prestara algún calor, es fácil de lograr; pero nuestro personal escepticismo en estos asuntos corre parejas con el que experimentamos cuando se t r a í a de llevar al ánimo de ciertos clientes el convencimiento de que el abogado es hombre que trabaja para atender a su subsistencia, pues, como decía e personaje de una novela de Dumas, si non laboral non manducat... Verdad ésta que sistemáticamente aparentan ignorar muchos ciudadanos, quienes, al entablar un pleito o al ganarlo, que es lo más doloroso, cuentan, a efectos del pago, con el secretario, con el procurador y, desde luego, con el litigante contrario... Con todos, menos con su abogado... E n esto el mundo no ha evolucionado absolutamente, nada, porque los hombres piensan hoy como en tiempo de los romanos Prueba de ello es que el poeta latino M a r cial se expresaba así en un epigrama, escrito en Bílbilis (Calatayud) el año 8o de la era cristiana: Tu juez y tu defensor te piden, Sexto, dinero; íni sentir es que primero pagues al acreedor. Y al abogado, que ha puesto su inteligencia y su trabajo al servicio de los intereses de un Sexto cualquiera... que le f r í a n u n batracio, vulgo rana... ¿V e r d a d? MANUEL TERCERO Dos iniciativas de interés Y ya esto sería bastante para justificar su existencia, pero el delegado del Colegio en el Consultorio jurídico, D E m i l i o Llasera, pretende ampliar los servicios con la implantación de dos interesantes iniciativas, cuyas ventajas no consideramos preciso subrayar. E s la primera la de solicitar del Gobierno que patrocine una disposición, y, de estimarlo indispensable, presente a las Cortes un proyecto de ley, autorizando al Consultorio para reclamar de oficio, de los archivos y protocolos públicos, las certificaciones y testimonios que se juzguen indispensables para la evacuación de las consultas, evitando las demoras y gastos que para la Administración de justicia exige el reclamar dichos documentos por mediación de! Juzgado. Claro es que estas peticiones se condicionarían y limitarían en forma que sólo pudieran beneficiar a las personas notoriamente faltas de recursos, alejando todo perjuicio de los profesionales llamados a facilitar dichos documentos. L a otra iniciativa va encaminada a favorecer la concesión de indultos individuales, hoy, que están suprimidos los de carácter general- A tal fin se organizaría, con el concurso de los abogados noveles, una oficina de redacción y tramitación de solicitudes de indulto, expedientes que ofrecen cierta complicación y que, bajo el patrocinio de una 1 4 El cliente exponiendo su caso a los letrados. (Fotos Zegrí.