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Gonzalo B i 1 fi c y 1 a obra i M clri l, El p a t r i a r c a -f r a n s f i f f miradlo eiri neófito. L a cosa fué tan sencilla como que fué a s í cierto día reciente, en que el brujo de la palabra pictórica y el juglar de pensamientos sondeadores de l a auténtica alma española hacía estación en Sevilla- -incitante motivo para su paleta y para su mentalidad racial- sorprendió Federico García Sanchiz al maestro Gonzalo Bilbao en su estudio, entre torvas sombras de desánimo. Encogido y replegado bajo una pesadumbre, nunca hasta entonces sentida, porque hasta entonces fué ingravidez y vuelo lo que ahora era lastre de tristes nostalgias; bajo la pesadumbre de una realidad sevillana hecha de drama y de desolaci ones, el glorioso pintor hallábase como jamás le viera e! genial charlista: las bombas del terrorismo llenando de ecos trágicos las armónicas resonancias sevillanas; las huelgas, crispadas de lucha de ciases cuando no de negras pasiones de secta, poniendo en el aire tibio de la ciudad amorosa estridores de odio; en el campo, el soi alumbrando también l a devastación y él crimen, y la noche, antaño constelada de romanticismo, ahora envolviendo obscuras acechanzas contra- la propiedad y la v i d a l a égloga rota para dar paso a la tragedia. Y en acorde preciso con este panorama, Gonzalo Bilbao- -una víctima mas del naufragio sevillano- desarbolado de todas las ilusiones, y de todos los amores, y de toda la poesía con que desde hace medio siglo pone proa al faro del ideal estético y del ideal sentimental. Pero, ¿qué es esto? debió de rugir F e derico García Sanchiz. Y con su mano- -familiarizada a vestir de fecunda lur: espíritus sumidos en la tinicbla- -rasgó aquellas sombras que envolvían al maestro. A Madrid, al Círculo de Bellas Artes, a exponer allí La siega, Las cigarreras, La romería del Rocío; ¡hala, h a l a! mañana mismo se empaqueta... Debió de ser un momento transido de emoción; el maestro balbució, como un niño, su N o quiero, no quiero enfurruñado y caprichoso; Federico, paternalmente, de seguro que- mientras regañaba reía su propia travesura; luego, la renunciación a toda resistencia, y, por ende, la victoria del charlista sobre el pintor... Y ahí está en el Círculo de Bellas Artes la consecuencia feliz; de aquella escena en el estudio de Gonzalo Bilbao en Sevilla. Y por ahí anda, entre los compactos grupos de espectadores de la Exposición, García Sanchiz, esponjándose en su obra y riendo todavía su travesura, la de haber sacado de sus casillas al maestro septuagenario glorioso para traerle a la bullanga de este Madrid de nuestros pecados y de estos cenáculos, mentideros y peñas del arte o de los histriones del arte. P e r dón, señores, que no fui yo el culpable parece decir Gonzalo. Bilbao cuando las gentes espectadoras de la maravilla de su E x 1 posición se, le acercan a felicitarle; su aire d firme y radiante senectud se, contrae hasta adquirir actitud tímida de novel recién llegado; el patriarca se transfigura en neófito. Y si en sus oídos se vierten las loas hacia su obra, el maestro aún se encoge m á s parece como que quiere huir, huir muy lejos, mientras se exculpa, ruboroso, y azorado: N o fui yo. no fui yo; fué aquél, a q u é l y busca con la mirada a, Federico García Sanchiz, que procura eludir el trance, mientras ríe su feliz travesura, que M a drid h a b r á de agradecerle. E l patriarca transfigurado en neófito. A s i es en la actitud humana con que reacciona ante este súbito trasplante de él y de su obra a M a d r i d y así es, condignamente, en su genio creador. L a Exposición presente aduce prueba sobremanera definitiva acerca de ello. H a y en este centenar de cuadros de Gonzalo Bilbao obras de toda época, ante las cuales el espectador m á s sensible, el de análisis crítico más. buido y experto luchará, no siempre con éxito, por discernir los períodos de evolución a que cada uno responde; de modo que no se acierta a establecer si el maestro ha empezado por La siega y, depurando su técnica, llegó i. estos cuadritos pequeños de paisaje sienano o vasco, que son joyas de la Exposición actual, como última reve ación de ia inmarce-
 // Cambio Nodo4-Sevilla