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LETRAS, por D Francisco Valdés. -Efl el oleaje caudaloso de publicaciones que a diario se dan a la circulación, de largo en largo se advierte, flotando en las 011 uulaciones, un punto luminoso que rutila con desacostumbrado fulgor y. atrae poderosa mente nuestras miradas. A él nos dirigimos con goloso anhelo, y cuando lo captamos, cuando lo tenemos en nuestras manos, comenzamos en seguida a degustar sus encantos con morosidad deleitosa, con lenta ¿parsimonia, como el niño goloso con un i n esperado manjar que teme verlo consumido. Así se paladean estas hermosas páginas, del libro qufc Francisco Valdés acaba de dar a la publicidad con el título de Letras. U n precioso joyero de ensayos críticos, cada uno de ios cuáles es una producción estética no inferior al motivo que la engendra. Valdés cultiva la critica en el más excelso fe sus santuarios. E n el que sólo penetran los elegido Antes de ahora hemos dicho que en l a crítica, como en la casa de mi Padre- -que decía él Salvador- -hay muchas estancias Desde los establos inferiores donde posan- los ánimalejos de ceba y de vista baja, que sólo se alimentan de mordiscos y centelladas de la obra ajena, a la que no pueden perdonar ei delito íjue superé a su capacidad, hasta el santuario excelso en que oficia Valdés, como un inspirado sacerdote del arte y de la belleza, amplificando- -altavoz misterioso- cada vibración de armonía que suena a su alcance y poniendo en los desentonos y en los vacíos la grave y noble modulación de lamento o de la censura con la elegancia severa que el ideal sacude de su solapa la nota importuna que se atrevió a turbar su pulcritud, hay en el alcázar de la crítica, como en el castillo interior de l a santa, numerosas moradas. Está el rijoso taller que llenan los inflexibles cartabones de los preceptos, las reglas, las rutinas, dispuestas a Hundir el helado frío de sus filos en cuantas ondulaciones de la obra de arte tengan el atrevimiento de no encajar dócilmente en el acartonado molde que dicen urdido por las manos sabías y venerables de Aristóteles, Aristarco, Quintiliano y hasta Voileau, o Tainej o Sainte- Veuve Se encuentra también el confortable hogar de ta noble comprensión, dispuesta siempre á sefia 3 1 prensiva Cordialidad, derramando en ¡torno luz y calma. -Hay, entre los ensayos críticos, alguna estampa, como la que titula Un hidalgo, dzsgajada de su valiosa colección de estas obras, en que tan inspirado es su magisterio. Otras veces, en lá estampa, está la labor critica. Y otrasj como en la Fiesta de poesía, la labor crítica se embebe en un delicioso cuadro lleno de original y suave y elegante humorismo, en el cual sé señalan con certero magisterio las trayectorias de las tendencias estéticas que sé cotejan y se hacen sonar sus módulos respectivos, destacando los efectos de cada entonación en los medios diversos que las reciben. Sin ostentaciones ni alardes de magisterio, el escritor va ponien- arte periodístico, de la representación escénica, de ¡a elocuencia del orador y. de la inspiración emocionada- del poeta. Y tiene la frondosidad, y el color gayo, y los rumores ardientes de una selva americana. -A. C O L O Z A G A -E l subtítulo de este libro reza: E l precoz demagogo y un epígrafe i n mediato, a modo de lacónico sumario, añade: Aventuras, episodios y discursos de une liberal fanático Se trata, piles, de una biografía completa en el aspecto político; su autor, D. Aurelio Matílla, quiere comprender en l a semblanza toda la acción y fuerza centrífuga d e D Salustíano y de sus actuaciones en la cosa pública. Pero una bigrafía de ese fuste y de esa amplitud es también, por el escenario y por el reflejo, una página de historia. E l protagonista no puede ser considerado aisladamente, ni sus postu, ras e intervenciones calificadas- -a veces ni aun entendidas- -sin la relación cbn otras actitudes y $i n el juicio crítico sobre los sucesos. Quiere, pues, decirse que el trabajo del Sr. Matílla es de crítica histórica, por precisión de ambientes y de perspectivas, aunque, claro es, la figura de Olózaga sobresale con relieve constante ett el primer plano. L o más interesante para el autor ha sidojel tipo elegido: lo más atractivo para el lector, los fondos y los conjuntos del episodio. Porque, en definitiva, el libro es eso: un episodio, más o menos extenso, una fase más o menos delimitada en la política revuelta, cínica y taimada del periodo isabelino. L a figura de Olózaga personifica una opor sición, que Matílla hace resaltar desde el prolegómeno generatriz, frente al trueque de una política de jugarretas, de ambiciones, de zancadillas... y de miserias. Forzosamente descuellan en las efemérides otros personajes que, momentáneamente al menos, obscurecen al principal de la biografía disputándole la atención del lector: Q Donnell, Espartero, Bravo Murillo, Narváez, etcétera. Hay capítulos de un interés vivísimo y también, por hábil técnica narrativa, de una gran plasticidad. Termina el volumen con la muerte de Narváez. ta revolución triunfante y el destierro y fallecimiento de D Salustiano, después de haber ocupado por vez tercera la Embajada de París. Queda completa su biografía desde los años mozos de estudiante pasando por sus aspectos y momentos de abogado, diplomático, fugitivo, conspirador, rebelde y tribuno. E l Sr. Matílla ha realizado un trabajo muy cabal y detallado, y ha sabido entreverarlo con la anécdota y los perfiles que dan los matices y la sal ática en los momentos culminantes. DON FRANCISCO VALDÉS do la glosa inspirada que en su alma sensible sugiere cada lectura. Rico y vatio en lar con tino certero, en todas las produccio- modulaciones es el tono de estas glosas. L a palabra sonora, dulce y limpia, fluye como nes, los focos de luz y de armonía, qtie sueel agua cristalina. U n a elegancia sobria len pasar inadvertidos a la mirada frivola o- -como ha dé ser siempre la elegancia auinexperta del lector o del espectador, sirténtica- -peneíra desde la superficie expreviendo de guía y de estimulador de atención siva hasta el fondo ideológico, hondo y alto, y de fundador de estéticos deleites, que no se y se derrama por todas las vibraciones de paladearían sin esta discreta admonición. Y emoción que circulan a lo largo de está egreentre estos recintos, otros muchos que sería prolijo describir. Hasta él alto pináculo, ac- gia labor. cesible sólo para los espíritus selectos que, E l lector, al terminar estas páginas, tiencomo el de Valdés, sobre cada vibración de de el vuelo del pensamiento al retiro proarte produce una deliciosa armonía en que vinciano, de donde viene este son, y en sus dt encanto se multiplica y extiende como las labios se tíende una sonrisa de compasión E L CONTRATO D E A P R E N D I Z A J E -L a Biblioondas de un lago sereno al caer sobre él la por los espíritus candorosos que no conciteca del Trabajador, que ya había publicado presión de una piedra. ben la posibilidad de que, fuera de los ce- un volumen titulado El contrato de trabajo, Libros como éste de Valdés, se van le- náculos consagrados en torno de los santo- de D. Rafael Pérez Lobo, acaba de dar a la nes literarios y filosóficos de la capital- pueestampa otro libro, del mismo autor, que es yendo página a página, línea a línea, palabra da haber algo considerable. -J. L Ó P E Z complemento de la interesante materia que a palabra, como se escucha y se saboera una PRUDENCIO. tantos vuelos viene alcanzando en el dinamisipelodía, como sé disfruta un himno, como se mo déla industria. U n método razonado, una escucha l a palabra docta y amable de un exposición clara y la explicación detallada L A SOMBRA D E TODOS, por Pedro José maestro lleno de sabiduría y de bondad: y de cuanto se halla ordenado por l a ley presCohucelo. -iEl autor no quiere llamar no a veces, en momento de suprema inspiravela a su libro. Y efectivamente La sombra tan un valor inapreciable de utilidad al libro. ción, que son frecuentes en el andar de estas de todos tiene demasiada filosofía para poVa éste avalorado con un bien escrito páginas, sus períodos suscitan la devoción der clasificarse entre las sencillas narraprólogo del insigne letrado D Francisco fervorosa de esos salmos que. entonados en ciones novelescas. Huerta Cal opa, en el cuál, y después de padulce media voz, llenan el ánimo de fragansar revista a la legislación extranjera en esHay trozos dé vida en que los personajes cias espirituales y saudosas. t Y es ütt libro tas materias, encomia las excelencias del l i muestran sus sentimientos y sus voliciones; de crítica! Notas de n lector lo denomina el bro, dedicando frases de elogio a su autor, hay una trama de acción en que las difeautor modestamente en el subtitulo. Nadie que muy sinceramente suscribimos, al consirentes psicologías se enlazan o chocan. suponga por esto que se trata de notas marderar en el Sr. Pérez Lobo, no sólo al joven ginales y eruditas, que el crítico va ponien- Pero de cada momento novelesco se deduce y distinguido abogado, iniciado en los moun conato de ensayo que aparta la acción do en el andar de sus lecturas. Son las notas dernos derroteros dé la sociología y de la leque la obra de aríe, el panorama literario, l a vivida bacía la lucubración, el apostolado gislación, sino al hijo del veterano e ilustre o la crítica. r orientación estética, elrítmo de lá vida esescritor D Dionisio PéreZj admirado por piritual contemporánea arrancan de un alma E l autor es americano- español y se ha todos. sonora y profunda, qué, ante el espectáculo, distinguido en su país como periodista, draa- veces canta inspirada, a veces reza devota, maturgo; orador y poeta. Su obra ao ttal es El contrato de aprendisaie es obra que ha a veces filosofa con honda y vidente sabiUri reflejo de esta mentalidad multiforme de ser muy consultada, por la ordenación y duría, y no falta ocasión en que departe, que rima con l a exuberancia de l a flora minuciosidad con que se hallan tratados los en dulce paz, llena la voz de amable y comde su Patria. Ld sombra de todos tiene del asuntos que integran su contenido.
 // Cambio Nodo4-Sevilla