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TICA Y NOTICIAS DE L l sEíl delito de t o d o s de Eduardo Zamacois, por J L ó p e z Prudenc i o Trabajadores de E s p a ñ a de D e l t a La Reforma agraria en Cataluña de Aurelio Joaniquet. L a moral, sobre todo l a moral auténtica, la verdaderamente cristiana, no es el monstruo generador de estos horrores, que tienen su origen precisamente en el apartamiento, en el quebranto de l a propia moral. Cuando no hay este quebranto, de cerca o de lejos, los horrores no aparecen, y los aparecidos por el relajamiento, si a l a moral se acude noble, sincera, austeramente, no prosiguen su camino deletéreo. P i é n selo detenidamente ei ilustre escritor. M e dítenlo serenamente sus lectores numerosos y sugestionados por la magia deslumbradora de sus facultades insuperables para oírecer el espectáculo de los hechos. E n toda caída espiritual hay un quebrantamiento de l a moral recta. en el que cayó o en el que hizo caer a otro. E n toda negación de auxilio al caído o a la víctima, para levantarse, hay un mayor quebrantamiento de l a rectitud moral. L a raíz del sofisma está en achacar a la. moral las culpas de l a inmoralidad. Esto ya es muy antiguo y poco acreditado. N o basta para rehabilitar su descrédito l a apariencia sugestiva- que al sofisma dan los colores y los trazos maestros de un cuadro magistralmente trazado. Dvn Eduardo Zamacois. E l tercero de los volúmenes que constituyen la trilogía de Zamacois, Las raíces, se titula El delito de todos. A l terminar su lectura no quisimos poner inmediatamente la pluma en el papel para comentarlo. Hemos esperado unos días. E r a nuestro propósito que el andar de estos días pusiera, sobre la honda, dolorosa huella de estas páginas, la piedad sedante y consoladora del espectáculo total de l a vida, mitiganao en algo la aspereza de l a emoción sufrida. Poco han conseguido estos días. E n l a huella de l a impresión macabra y desolada del espectáculo que nos ha presentado el ilustre escritor, hay, además, una amargura muy difícil de desvanecer. E s t a amargura es la que produce el ver unas dotes tan altas, tan extraordinarias y escogidas como las que adornan a este escritor, empleadas en el deplorable menester de escarbar, con sadismo implacable, las purulencias de la vida, empleando toda su fuerza atlética en dar a l a infinita tristeza del cuadro contornos y relieves cuya áspera dureza rebasa los límites de la efectividad cotidiana que esas lacras ofrecen en el andar de los días. S i la perfección del arte está en lograr -cumplida, plenamente- -el efecto que ei artista se propone, esta labor de Eduardo Zamacois, desde este punto de vista, es una victoria definitiva. E n esta ocasión, l a destreza insuperable de su pincel ha conseguido trasladar al lienzo de su cuadro u n desbordado torrente de amargura y de tristeza que anega el alma del espectador en un verdadero mar de horrores. Nosotros hemos dicho antes de ahora, convencidos por los documentos de la experiencia, que nu hay obra grande, ni siquiera considerable obra de arte en la que no palpite, m á s o menos manifiestamente, una vibración- -suave o áspera- -de melancolía. L a melancolía inevitable de la lontana distancia que se advierte entre el ideal y l a vida. Pero dar a este dolor proporciones de desolación i n finita, rebasando los límites de su efectiva realidad, no es un empleo piadoso de las dotes de artista con que Dios adorna a los afortunados. Y mucho menos si tras de los sombríos matices, y entre las macabras líneas del cuadro, forcejea furiosamente l a obstinación de un sofisma que quiere cubrir, con los lúgubre? atavíos del dolor, la endeblez feble de su consistencia. Todos los cómplices del delito individual son igualmente responsables, es verdad. Pero cuantos participaron en él quebrantaron l a rectitud y l a justicia. L o difícil sería probar- -en l a vida, en l a realidad efectiva, no en un proceso urdido, con maravillosa e insuperable habilidad, como el de esta figura dolorosa que aparece en el centro del cuadro trazado por el ilustre escritor- -que quien tiene en el alma perfecciones como las que atesora Águeda Rodríguez no encuentre asidero para detenerse en l a pendiente de las desventuras, conservándose impoluta, como ella se mantiene, sin que logre mancharla l a m á s leve salpicadura del lodazal por donde el infortunio l a precipita, sin una sola tregua de clemencia. L a vida es áspera, cruel, escasamente piadosa. Pero negar en absoluto l a posibilidad de un rayo de luz y de esperanza redentora es, además de poco clemente para esta pobre Humanidad que pulula por l a tierra, tan escasamente respetuoso con l a verdad, como lo sería negar l a existencia de esas zonas morbosas que con tan deleitosa viveza de color nos presenta l a maestría de este admirable escritor. J. L Ó P E Z PRUDENCIO L o s esquemas de los cuadros de organización, para concebir y plantear la estructura, y vanes rvancos, muy detallados, coir ¿pleían el texto del interesante trabajo, de cuyo contenido sólo podemos ofrecer una somera línea general en esta noticia, porque el detalle y el análisis corresponden a una merecida lectura, atenta y reflexiva, dada la trascendencia y complejidad de las materias. N o hay que añadir lo plausible que consideramos el designio y la aportación de datos y de estudio a las orientaciones y trayectorias de tan substanciales asuntos, en los cuales el concurso de la ciudadanía es, m á s que conveniente, necesario. E l autor ofrece un buen ejemplo al preocuparse de ellos y proporcionar el tributo de su pensamiento y de su noble y patriótico afán. ilustre abogado de Barcelona D Aurelio joaniquet, que a su cultura jurídica y a su inteligencia privilegiada une los dones m á s señeros de la actividad en materia financiera y económica- -bien contrastados en cargos como el de secretario del Puerto franco, que con singular acierto y probidad desempeñó- ha sentido la inquietud de ia repercusión que el nuevo estado de cosas produce en el agro catalán, especialmente al aplicarse allí Ja ley de Reforma agraria y ha consagrado ai estudio de esta adaptación i n adaptable, no sólo su ciencia en el derecho sino el caudal de su experiencia bien templada en l a observación de los problemas v i vos, que afectan al labrador catalán. P o r esto el autor, que ha sido siempre- -y de ello tiene su historial noble no pocas cicatrices- -un fervoroso español en lucha constante con todas las tendencias y categorías separatistas, ha escrito su libro en catalán. Siendo de vulgarización, un libro para todos, pero especialmente para el campesino catalán, ha querido escribirlo, en catalán para que no se haga sofisma del uso del castellano en contra del auténtico amor a l a región que el Sr. Joaniquet siente y practica, aunque subordinado al amor a España, que en estas páginas palpita con sentimiento acendrado, que se apoya en dialéctica vigorosa. E n este libro se hace una exposición crítica de l a nueva ley, desde el punto de vista del campo catalán, con sugestiones tan interesantes corrió l a defensa de la aparcería, el examen del latifundio, totalmente desconocido en Cataluña, y l a impugnación luminosísima de la teoría sobre el origen de los asentamientos. E n suma, el enfoque del problema sobre Cataluña, en donde no existía, es decir, l a crítica de un conflicto provocado, como tantos otros, por un sectarismo de lucha de clases sin base en l a realidad. Don Aurelio Joaniquet ha realizado con esta obra una insuperable aportación a l a crítica de la grave cuestión agraria. LA REFORMA AGRARIA EN C A T A L U Ñ A -E l dónimo de Delta un ingeniero español, que no persigue, como se ve, la vanidad del renombre, sino la eficacia de su iniciativa, en un desinteresado y noble designio españolista, ha hecho un estudio, que da a l a luz en metódico y original folleto, encaminado a l a solución urgente de los problemas nacionales. P a r a ello, en un razonado manifiesto, solicita el concurso de todas las clases productoras. Los temas de propiedad, cultura, trabajo, protección a la industria, etc. tienen específico y apartado análisis concluyente. problema del paro forzoso se plantea y soluciones con relación a las obras de utilidad pública, plazo mínimo de colocación, con socorro y bono diario, y acción sobre la obra ejecutada, cifrándose en las acciones el total de horas de asistencia y labor. Se insta también la formación del Bloque de Defensa, sin matiz político, con ei programa de honradez, cultura y trabajo, intercambio comercial, revisión de Tratados, regímenes de funcionarios, y, en fin, cuantos factores activos o de raíz constituyen las fuentes y los caudales de l a vida nacional. Don Aurelio Joaniquet. (Foto Rómulo. TRABAJADORES E E E S P A Ñ A -B a j o el seu-
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