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A B C. M I É R C O L E S instruyeron contra esas personas han sido sobreseídos? M. -Esas son mis noticias. Conde. -Cuando ustedes fueron detenidos, habían ocurrido los sucesos que todos conocemos? M -N o s e ñ o r ocurrieron después. 28 D E J U N I O D E 1933. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 26, Interroga su defensor, el Sr. Vatero Martín. D -P a r a retirarse a su casa, ¿era preciso ir por L a Cibeles? R. -Indispensable, n o pero dando un paseo era lo m á s indicado. E l defensor le hace varias preguntas sobre la odisea del Sr. Rosales en V i l l a Cisneros, la confiscación de sus bienes y l a muerte de su esposa durante ese tiempo, y a l final exclama el Sr. Valero M a r t í n -Pues todavía no ha concluido usted, porque ahora le piden cadena perpetua. A otras preguntas dice que una vez que le detuvieron en Correos los guardias de Asalto les hicieron varios disparos. Cuando no disparaban- -añade- -nos apuntaban con las carabinas; ello duró desde las cinco y media hasta las siete; aquello fué como para enfermar del c o r a z ó n Dice que oyó al director de Seguridad cuando un guardia le anunció que venían fuerzas del E j é r c i t o ¡E s o no puede ser! Conde. -Cuando los detuvieron a ustedes, ¿había ocurrido algún acto de violencia allí q fuera de allí? R -N o s e ñ o r nada. Nuestra detención fué anterior a todo lo que con carácter violento ocurrió después... D. ¿Dónde le dieron los disparos al señor Ugarte? R -E n un bolsillo, agujereándole la petaca; otro proyectil en un pie, y otro en la guerrera... E l Sr. Canalejas pregunta qué órdenes tenían los guardias de Asalto respecto a los detenidos en Correos; pero el presidente declara impertinente l a pregunta. H a y protesta por parte del letrado y un poco de barullo que la presidencia corta rápidamente. E l Sr. Canalejas pregunta si el declarante tiene noticia de que las órdenes dadas a la fuerza pública eran parecidas a las de Casas Viejas y esto motiva una intervención de la presidencia, que da lugar a ostensibles manifestaciones del público y otras de los abogados contra éstas. E l presidente, con gran energía, requiere a los encargados de conservar el orden dentro de l a Sala para qué no toleren comentarios de ninguna clase, amenazando con despejar v encargando que procedan inmediatamente. a la detención de cualquiera que se pronuncie en algún sentido. U n capitán de la Guardia civil señala al redactor de La Vos como iniciador de los aplausos; el presidente ordena que abandone el local y los redactores de otros periódicos se solidarizan con el periodista expulsado. E l fiscal pregunta si algunos de los qué allí se hallaban tenían armas y las tiraron al suelo, y con tal motivo el procesado, que no oye bien, se arma un verdadero lío, por no distinguir cuando se le pregunta por las armas que entraron en la manta y fes que algunos arrojaron al suelo. E n ello se i n vierte bastante tiempo, hasta que al fin. se aclara, todo: de los que penetraron en C o rreos sólo dos o tres llevaban armas, que entregaron, pero independientemente todas las demás que allí se recogieron fueron las que entraron en l a manta, sin duda alguna, fuera del local, después del primer tiroteo que tuvo lugar en l a Cibeles. A otras preguntas del fiscal dice que el coronel Cano entró solo en Correos y que e! declarante fué allí sin compañía alguna. L a defensa del Sr. Ugarte (Sr. Conde) i n terviene varias veces para rogar a la presidencia que el fiscal no extreme su rigor con su defendido, porque éste confunde conceptos que están perfectamente definidos. De este extremo de la declaración pasa á otro interesante. Refiere el procesado que en l a Cibeles es donde hubo dos tiroteos; que cuando empezó el primero los guardias de Asalto que estaban dentro del edificio custodiando a les detenidos dispararon desde el interior con dirección a la plaza; en el segundo los disparos de los de Asalto se dirigieron contra ios detenidos, pues al declarante le hicieron varios, uno de los cuales le alcanzó en una bota, otro en un bolsillo de la. guerrera, que tiene por diversos sities agujereada; otro en un brazo y otro en otro bolsillo, produciéndose una desviación en l a dirección por tropezar cen la petaca, que enseña al Tribunal, pidiendo su defensor que quede eri poder del secretario, y así se acuerda. Como detalle de la agresión de que dice fué objeto anotamos el d i cho de que un guardia le dispara con pistola Astra, con ametralladora y culata, apoyándose en uno de ios pupitres destinados al público para extender telegramas. E l Sr. Conde pide que se consignen en acta determinados extremos de la declaración de su defendido, y ello motiva un diálogo con la presidencia; por fin se accede a l a petición del defensor. Sol. ¿Antes de los sucesos, conoció o tuvo trato o amistad con el Sr. Cobián? P -N u n c a le he conocido en Prisiones. Don Juan Ozaeta Niega que estuviese en el Palacio de Comunicaciones. L o habían citado en l a esquina del Paseo del Prado, a una reunión prev i a o a una manifestación que se proyectaba, y a esa reunión acudió porque creía que también asistirían otros militares. Creía- -sigue diciendo- pero es lo cierto que no acudió nadie, y en vista de ello comencé a m i rar por aquellos lugares, por si yo estaba equivocado; pero no epcontré a ninguna persona conocida. E n t r é en el Palacio de C o municaciones... F i s c a l ¿Q u é hora s e r í a? O. -Las cuatro de l a madrugada. F. ¿Vio usted a algún amigo suyo en él Palacio de Comunicaciones? O. -Sí, s e ñ o r encontré algunos... E l teniente coronel, el Sr. Cano... F. ¿Llevaban armas? O. -Creo que no. F ¿D ó n d e lo detuvieron a usted? O -E n Correos. -1 Detuvieron a un hijo del declarante? -le pregunta su defensor. O. -Sí, señor. D ¿E s militar? O. -No, señor. D. ¿Se resistió usted a las fuerzas que le detuvieron? O. -No, señor. D. ¿Llevaba usted armas? O. -No, señor. Á otras defensas les responde que cuando fueron detenidos no habían ocurrido los sucesos que se desarrollaron en la calle, y que presenció cómo atropellaban los guardias de Asalto al coronel Cano, y cómo el director de Seguridad contestaba en tono desabrido al referido teniente coronel, que pretendía ampararse en su autoridad. Señante. -A la manifestación que se proyectaba, ¿iban a ir elementos civiles? O. -No, señor; sólo elementos militares. E l Sr. Canalejas pregunta si estando el director de Seguridad en el Palacio de C o municaciones se oyeron disparos dentro del local. O. -No recuerdo este detalle. C. ¿Y después de salir el director? O. -Creo que sí. A petición del S r Conde se hace constar que el procesado presenció cómo los guardias de Asalto disparaban contra algunos jeReunión de periodistas fes detenidos, consignándose también, por- indicación de l a presidencia, que no dijo naE n el hall del Colegio de Abogados se da de esto en el sumario por no habérselo reúnen los cronistas de Tribunales con a l preguntado el juez. gunos letrados, entre ellos los señores V i Tras brevísima suspensión se levanta a dal y Moya y Sol Jaquotot, a quienes por declarar su carácter de cronista y ex cronista de T r i bunales, respectivamente, tratan de encoDon Francisco Rosales Uselete mendar l a gestión con l a presidencia para explicarle lo ocurrido, pero ello no es neceA preguntas del fiscal refiere lo que hizo sario, porque al fin se pone todo en claro la noche de autos hasta que llegó a L a Cibey los informadores vuelven a la Sala, terles y observó la presencia de varios grupos minando el incidente. cerca de Correos. A l verlos se acercó, preguntando lo que sucedía, y que en un principio supuso que Don Társilo Ligarte era un fuego, porqtie en el edificio entraba Explica su permanencia en el edificio de mucha gente. Correos por haber ido a poner un telegraFiscaL- -Cuando usted penetró en Correos, ma a un hijo suyo que estaba en Logroño, ¿vio usted al coronel Cano hablando con vapara preguntarle por un automóvil que éste rios paisanos? h abía adquirido. Dice luego que una vez R -N o s e ñ o r hablaba con militares... allí se vio sorprendido por la Guardia c i E l fiscal entiende que se contradice con su vil, que dio la voz de: Manos arriba y declaración sumarial, pero leída ésta queda sin que nadie ofreciera resistencia se enfodo aclarado. tregaron, siendo detenido; Refiere que desF. ¿Iba usted de uniforme? pués unos individuos, que a juzgar por la R -N o s e ñ o r de paisano. indumentaria debían ser guardias de Asalto, F. ¿Llevaba usted armas? entraron una manta con algunas armas. R, -No, señor. Don Carlos Fernández Vallespín A preguntas del fiscal explica el motivo de su detención en l a noche del suceso, al que dice era completamente ajeno, siendo el primer sorprendido. Estuvo de paseo por l a Castellana, y da pués de pasar por el domicilio del Sr. A m e zua fué a Correos a poner un despacho y allí lo detuvieron. N o llevaba armas. E l Sr. González Amezua, detenido también en el Palacio de Comunicaciones, se declara completamente ajeno al movimiento, Sin embargo de esto- -dice- -y de haber demostrado la razón de encontrarme en Correos, adonde fui a poner un telegrama, me deportaron a V i l l a Cisneros. El señor Rodríguez Villaprieto y don Jaime Lambea E l primero de estos dos señores presta una declaración muy parecida a la del anterior procesado. L e sorprendieron los sucesos en el edificio de Correos, al que fué con propósito de telegrafiar. E l Sr. Lambea iba en compañía del señor González Amezua y lo ha pagado caro... Ignora cuanto se relaciona con los sucesos y, sus antecedentes.