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ocurrencias, la de que, moribundo, llamó por señas a sus dos hijos y, cuando ios tuvo a) lado, puso sobre la cabeza de cada uno una mano y, casi ahogándose, exclamó a su oído: M e carga el Dante Este hombre, discípulo predilecto de L i s ta, y de Hermosiila, que fué director del Conservatorio, del teatro Español, creado ei año 1842 por el conde de San Luis, que io reglamentó en 1 S 49 (ya hay donde tomar apuntes para el teatro Nacional en proyecto) condecorado con la G r a n C r u z de x. abel la Católica, gentilhombre, profesor de Literatura, y secretario particular de doña Isabel II, que estuvo para ser nombrado titulo de Castilla (lo que rechazó) y sobre todo, utor de innumerables obras de teatro, que le dieron fama y gloria, prefería a todos sus méritos, tocios sus honores y todos sus laureles el representar comedias. P o r eso, cuando terminó de escribir El hombre de mundo y se lo leyó a Julián R o mea, quien, desde luego, quedó prendado de la obra, le hubo éste de decir, al oír la p r i morosa lectura: y admirable expresión que daba al papel de protagonista su autor: M e parece una obra perfecta, pero ese papel de D o n L u i s le debes estrenar tú. D i c h o y hecho, quince o veinte días antes del estreno oficial de la comedia, en el teatro del Príncipe, en octubre de 1845, se representó El hontbre de mundo en el U c e o Artístico y L i t e r a r i o Centro donde se reunían los aficionados, instalado en el palacio de Villaherrnosa, sito en el paseo del Prado, desempeñando el papel de D o n L u i s Ventura de la V e g a el de D o n Juan, D Ignacio Escobar, padre del actual marqués de Valdeiglesias, y el de Clara, la aplaudida actriz Isabel L u n a E l éxito fué tan sonado y decisivo, que a los pocos días se volvió a rep esen ar en una deliciosa finca que en Carabanchel poseía la condesa de Montijo, con el siguiente reparto: G a r a Ja condesa de T e b a (más tarde E m peratriz E u g e n i a) E m i l i a la duquesa de A l b a Benita, la condesa de S a n L u i s D o n L u i s V e n t u r a de la V e g a D o n Juan, P a t r i cio de la E s c o s u r a Antpñito, Goicorrotea, Ramón, el duque de A l b a Entusiasmado Julián Romea con la comedia, fué motivo para una de sus más porten- poética) J u l i a n i t o Romea, Eloísa- Górriz y M a r i a n o Fernández, Desde entonces no volvió a ponerse en el teatro la celebrada comedia de V e n t u r a de la V e g a hasta que en 1888, en. B a r c e l o n a María T u b a u dio una representación en e l teatro Principal, interpretando el papel del protagonista D R i c a r do de la V e g a del que la insigne actriz había estrenado noches antes uno de sus celebrados saínetes con gran éxito. Desapareció de los carteles El hombre de mundo, hasta que la Sociedad E l Teatro, que me honró inmerecidamente con su presidencia, y de la cual, verdadera escuela de declamación, salieron, entre otros, actrices y actores tan extraordinarios y a p l a u d i d o s como Catalina B a r c e na, Mercedes Moneró, M a n u e l Collado y A l berto Romea, en su reunión del día 20 de mayo de 1908, en el teatro de la Princesa, resucitó la o l v i d a d a comedia, que interpreFRAGMENTO D E LA CARÍTA QUE JULIÁN ROMEA ESCRIBIÓ A L AUTOR tó a maravilla el d i D E E L HOMBRE DE MUNDO E L O D E ENERO D E 1864 rector de escena de de aquella entidad, R i cardo de la V e g a (Ricardiío, según todos le tosas creaciones. E l estreno le valió un llamábamos) obteniendo un éxito ruidoso, triunfo enorme. F u e r o n sus otros intérpreen unión de R o s a r i o Acosta, Rafaela M o r e tes acompañantes del D o n Juan, su hermano no, A m p a r o M e r i n o Ángel Moreno, X a F l o r e n c i o del Antoñíto, M a r i a n o Fernánvier del A r c o y José Santos, qué formaban dez; de C l a r a Matilde D i e z de Emilia, parte principal del cuadro activo de aquella Teodora L a m a d r i d de Benita, Plácida T a Agrupación de aficionados, verdaderamente blares, y de Ramón, Antonio Guzmán. artística. I U n a tontería de reparto! ¡C a s i nadie! D e todas sus obras fué ésta la préferirida de Ventura de la V e g a y de Julián Romea, que, más enamorado de ella cada vez que la represéntate, cuentan que hacía verdaderos primores de naturalidad en la dicción y en la elegancia de su porte y de sus modales, hasta el extremo de que trataban de imitarle los hombres distinguidos de la sociedad madrileña de aquella época. Sedice que acudían puntuales al comienzo de la representación por verle quitarse los g u a n tes cuando aparecía en escena. Hasta los últimos días de su v i d a representó el eminente actor El hombre fk mundo. Prueba de ello es la carta d i r i g i d a por él a su gran amigo, el autor; interesante autógrafo, fiel expresión de l a amargura del que lloraba de desesperación al escribir que ya no podía representar comedias y se apercibía dé que la muerte rondaba a aquel cuerpo, en el que se alojaba un ahna que tanta gloria había dado a fa escena española. E n la calle de Isabel la Católica, número- 12, casa del distinguido diplomático don Antonio Órfila, donde se hicieron memoratoles funciones dramáticas, volvió a representar D V e n t u r a de la V e g a El hombre de mundo, acompañándole en la representación sus hijos D Ricardo (el después celebrado sainetero) y V e n t u r a el popular y famoso maestro Bafbieri y las señoritas L a u r a Orfilá, y Enriqueta L a m a d r i d E n una función celebrada en el teatro de l a Comedia, el año 1879, a beneficio de los damnificados por las inundaciones en M u r cia, y en la que se despidió de la escena T e o dora L a m a d r i d hicieron El hombre de- mundo R i c a r d o de la V e g a y Ensebio Blasco (que leyó, al terminar, una linda composición E l 11 de diciembre de 1910, los llorados dignitkadores de nuestra escena e ilustres artistas María Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza inauguraron aquella temporada del teatro de la Princesa c o n El hombre de mundo, haciendo un alarde más de su buen gusto y de su arte exquisito, formando parte del escogido reparto que tuvo la obra el ilustre actor E m i l i o T h u i l l i e r E l e n a S a l vador, E m i l i o Mesejo y A n t o n i o V a r g a s habiendo sido prestados los muebles, para componer primorosamente l a escena, del d u ue de Tamames (entre ellos uíi magnífico brasero) y dirigido la confección del vestuario el que era gran artista y profesor de indumentaria del Conservatorio, D J u a n Comba. O b r a pintiparada para marco de teatro aristocrático n o pudo por menos de ser acogida con certera visión por la señorita K o gario M u r o alma de artista e insuperable actriz, que, con perjuicio p a r a la escena patria, no ha querido rebasar la frontera de la afición, y, secundada por otros aficionados, que llevan clavado en el corazón el amor al teatro y son dueños de talento y facultades sorprendentes, como L u i s Soler, R a món López Montenegro y X a v i e r del A r c o tres distinguidos y conocidísimos hombres de mundo madrileños, representaron, de modo que, seguramente, no desmereció de las más triunfales y celebradas de sus interpretaciones, con el benéfico fin de allegar fondos para remediar la desgracia del desvalido o del enfermo, en los días 15 de mayo y 5 de j u n i o de 1920, la preciosa comedia de don Ventura de la V e g a XAVIER C A B E L L O L A P I E D R A E L HOMBRE D E MUNDO. DON JUAN, D. LUIS SOLER