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El hombre de la careta (CONTINUACIÓN) Novela de Hítele Steln- ZobeKIfz s Haws von WoSioste? TRADUCIDA D E L ALEMÁN POR EMILIO R. SADIA que se nos han encomendado. Lo que ocurre es que anos sienten En la trente de Powell se marcaron dos profundos surcos. distintos deseos que los otros; ahí está la diferencia. Pero nosCon los ojos medio cerrados prosiguió: otros tenemos ya que apearnos. Ahí cerca hay una parada de co- -Como quieras... Si te parece imprescindible consolar a ese ches, y seguiremos solos. En caso de necesidad estamos a su disborracho, yo no te lo puedo impedir. En ese caso no necesito ir posición. Pero no nos alarme usted de nuevo sin motivo. yo... Espero que te veré esta noche, ¿no? Si me voy ele aquí antes de que me llames por teléfono, dejaré para ti noticias mías. Cuando Kitty entró en el sombrío vestíbulo del hospital, impregnado de yodoformo, sintió en la frente como un aro de hierro. Las palabras algo incisivas de Powell acudieron de nuevo a Algo desmazalados, los dos amigos entraron en el aposento de su memoria, mientras una Hermana de la Caridad la acompañaba Powell. amablemente por un largo corredor, para llevarla al aposento de -A ver si por fin tenemos un poco de reposo y podemos recapacitar sobre esta endiablada historia. Son ya muchos los hilos Crawley. ¿Tendría Sid razón? ¿Estaría fuera de lugar que ella se preocupase de Gordon Crawley? Sin embargo, experimentaba una que hay en la mano, pero no logramos desenredarlos. incomprensible simpatía por aquel zafio gañán, cuya soledad exMaloney se dejó caer en un sillón y suspiró con desaliento. citaba su compasión. -Oye, Sid: vamos a relacionar todos los datos. Hay cuatro Suavemente abrió la Hermana una puerta pintada de blanco primos: MacReadon, Blainhill, Morlington y Bennett. Cada uno y mandó pasar a Kitty al terso aposento, por cuya estrecha venes heredero del otro, en caso de que no aparezca Ralph Morlingtana penetraba la luz tenue del día agonizante. Sobre el angosto ton o su hija. Lo que no veo claro todavía es qué relación tiene lecho estaba incorporado Crawley, con la cara muy pálida y con Gordon Crawley con toda esta gente. Al parecer, no pertenece a la cabeza envuelta en ancha venda. Encontráronse las miradas de la familia, sino que pasó a formar parte de este círculo por una ambos, y en los ojos de Crawley se reflejó tal remordimiento, tal eventualidad. Con Bennett le une ante todo un secreto. Por lo que asombro, tan intensa felicidad, que Kitty se conmovió, y en lugar yo conozco de los dos personajes, hay por parte de Bennett algude las palabras de reproche, que llevaba preparadas, le dedicó una na deslealtad, que Crawley quiere corregir. Como tres de los priradiante sonrisa. mos han muerto de un mal misterioso, que el médico califica de Con labios trémulos, Crawley se limito a decir estrechando la ataque cardíaco, Bennett tiene el mayor interés en que Morlington mano de la joven: y su hija sigan sin aparecer. ¿Sabrá Crawley sobre esto más de- ¡Muchas gracias, señorita KittyT ta que quisiera el pintor? Pero no es esto sólo lo que pone al vieLuego, se calló y se quedó mirándola. jo tan frenético. Hay otros dos personajes, a los que todavía no Ella acercó una silla a la cama y se sentó. hemos situado en la escena. Ante todo esa mujer, que le cambió- -Yo creo que no es propio de usted, señor Crawley... el sobre a Crawley, propietaria del cochecito rojo, que tanto nos Pero, al pronunciar estas palabras, Kitty sintió de pronto que hizo correr. Luego, ese misterioso individuo de cuatro dedos, sobre el cual todavía no estamos orientados. Por ciertos indicios debía justificar su presencia y cambió de tema, diciendo: -Bueno: ¿necesita usted algo? He venido aquí, sólo- para di parece un amigo- -o tal vez un enemigo aplacado- -de Bennett, rigirle esta pregunta... pues encontramos sus huellas digitales en la banda del fajo de Comprendió que era una tontería lo que acababa de decir, y ¡billetes. Ese individuo se cae del tren en marcha y es recogido y volvió a callarse. ocultado por salvadores misteriosos, probablemente por la misma Crawley tenía los ojos desorbitados. Aquella bondad, le avermujer. ¿Qué interés tiene Bennett, tan avaro como sabemos, en gonzó, y hubo de hacer grandes esfuerzos para confesar al fin lo dar dinero a ese hombre? ¿Y qué interés tiene la mujer en oculque hacía ya mucho tiempo no podía guardar oculto. Con voz rontarle? El asalto del mendigo a Kitty Nelson en la calle y en su propia casa, ¿tiene alguna relación con todas estas cosas? ¿Será ca dijo: -Estoy seguro de que su amigo Powell la habrá prevenido porque Kitty trabaja con Bennett? ¿Y los dos asaltantes serán una misma persona, que se identifica con el hombre de los cuatro a usted contra mí. Yo le infundo desconfianza, no del todo injustificada, y mi trato no es el más adecuado para una joven dedos? Por otra parte, ¿cómo es posible que aquí, en Scotland decente como usted. Una vez más empiné demasiado el codo, y di iYard, haya sido asesinado a traición tm testigo importante? con la cabeza contra un poste de hierro. No se trata de un atraco. Oye, Sid: no me atiendes... (Sus ojos esquivaron la mirada de Kitty y se clavaron en una Powell estaba sentado a su mesa, con la cabeza apoyada enmancha de la blanca pared) Estaba borracho sencillamente... botre las manos. Al oír las últimas palabras de Jim, se estremeció. rracho perdido. -Perdona. En realidad, te iba siguiendo. Pero ¿qué quieres Kitty miró con tristeza hacia la ventana. que yo te diga, si no tengo más antecedentes que tú? Aquí hay un- -Pues usted se había propuesto dominarse un poquito, señor, papel que te interesará. Esta mañana fué hallado en el puerto tu Crawley. ¿No me lo había prometido usted así? extraño amigo Gordon Crawley, completamente borracho y con- -Óigame, señorita Kitty. Es cierto que se lo había prometido, una herida en la cabeza. Ha sido trasladado al hospital de Saint pero ese maldito viejo, al que yo llamo tío Ciro, me saca siempre James. de mis casillas. Voy a contarle a usted mi historia; tal vez entonRepicó el teléfono. Powell descolgó con displicencia el auricuces me comprenda mejor. Yo no sé a punto fijo qué grado de palar, pero su voz se hizo en seguida blanda y cariñosa. -Sí, Kitty; acabamos de regresar. No... por teléfono no rentesco me une con Bennett. Su parentesco pudiera ser tan sólo nominal. E l caso es que, como amigo de juventud de mis padres, puedo contarte nada. Tampoco puedo ir al té... Eres muy amable. fué nombrado albacea por mí madre. Poco antes de nacer yo, mi Gracias. Pero ahora tengo que ocuparme de Crawley, que por lo padre había perecido en una catástrofe minera. Al morir mi mavisto recibió anoche un buen porrazo en la cabeza. Por lo visto dre, yo tenia ocho años, y Bennett me recogió en su casa. Nunca le atracaron, aunque no comprendo qué pretendían quitarle, conopudú aguantarme, porque yo tenía bastante ingenio y me burlaba ciendo su inopia... ¿Que dónde está? En hospital de Saint Ja 1 mejk, Alúi. Y flué. agieres- tú hacer allí? No me rece bjg A f j
 // Cambio Nodo4-Sevilla