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ORIENTE EN EL C I N E M A T Ó G R A F O incesante parpadeo el allegretfo de esta sinfonía en luz menor. Idéntica decepción se experimenta al contemplar una vista de Shanghai: la zona internacional, el puerto, internacionalizado también... Grandes rótulos en idiomas europeos, edificaciones de la más moderna arquitectura, un tráfico insospechado de vehículos de motor, entre los cuales resultan verdaderamente anacrónicos los medios típicos de locomoción... Este es el Oriente actual, cuya fisonomía viene a nosotros, a través del filtro rígido de la placa fotográfica o arrollada a la espiral del noticiario. ¿China? ¿Japón? ¡Qué más da! E l concepto exacto de lo típico va desvaneciéndose a medida que aumenta la distancia; las fronteras de io remoto se borran por completo, y esos nombres y otros muchos que tienen un. valor político y étnico se funden en uno solo: Oriente. Paisajes de abanico, alegorías arrancadas de una laca o de una porcelana, motivos ornamentales inspirados en el bordado de un kymono o en la decoración multicolor de un biombo... Para los occidentales en su mayoría Oriente no es sólo el punto cardinal del horizonte por donde nacen los astros. L a literatura, copiosa, por cierto, sobre la materia, nos ha obligado a formar un criterio distinto acerca del significado de ese substantivo. Decir Oriente es, para los habitantes del otro hemisferio, decir belleza, suntuosidad, arte, valor, abnegación, sacrificio, todo ello dentro de un puro- concepto tradicionalista, ancestral; pero es decir también misterio, astucia, hipocresía, refinamiento en la crueldad, impenetrabilidad, hermetismo. Con todo esto formamos en nuestra imaginación un conglomerado pintoresco, que no quisiéra- EL ORIENTE Q U E E L P U B L I C O NO SOLO A C E P T A (FOTO F I R S T N A T I O N A L) SINO Q U E RECLAMA de ver una fotografía que me lia causado profunda desilusión. Como Dios me dio a entender descifré el contenido del epígrafe, en un papel áspero y amarillento pegado al dorso y escrito en inglés, en ese estilo breve y sintético empleado por las Agencias internacionales de información gr. ifica. Es una de las principales calles de a capital del Japón, algo así como el Broadway de Tokio. Un clisé obtenido durante las horas de la noche en el que es la luz eléctrica la única sensación de vida que se ofrece a nuestros ojos. Fondo negro, más negro aún por el contraste que le ofrecen los haces luminosos que en troncos de pirámide se escapan de la fachada, con ansia de penetrar en el misterio de las tinieblas. Panales gigantescos de diez, doce o más pisos donde la Humanidad fabrica y guarda el producto de sus actividades. Focos en las aceras, pequeños faros que guían los pasos del transeúnte, a través de la ciudad y que parecen distraer sus ocios en las altas horas contemplando su propia imagen en la superficie acharolada del pavimento, surcado en distintas direcciones pori esos hilillos de luz que son en l a fotografía los faros de los vehícu os presurosos, cuya silueta escapa enteles momentos a la facultad cap adora de la cámara obscura. Y en las cornisas, en las esquinas, en las muestras de los establecimientos, los anuncios automáticos, que vienen a ser con su CABO A E! í CHINA. LAS ESTRELLAS CAMBIAN SUS PEINADOS TÍPICOS M E L E N A A L O GARCOJS POR. L A
 // Cambio Nodo4-Sevilla