Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
carreras y otros deportes. Sin embargo, las señoras demasiado elegantes seguirá engalanándose como hasta hoy. y yo, sintiéndolo mucho, continuaré pensando que incurren en una falta de buen gusto. M i deber me obliga a pasear la mirada por los campos de golf, tennis, polo e hipódromos: he vuelto de mal humor. E n conjunto, las asistentes no van demasiado llamativas; pero llevan sedas impropias para sentarse en sillas de paja o en bancos de madera. E n el tennis habían regado insistentemente la tribuna descubierta, y conservaba vestigios, o cual no impidió que las señoras llegasen fastuosamente vestidas; es decir, fuera de tono. Se veían vestidos de muselina de seda; uno ramajeado en varios tonos azules, con volantes muy vaporosos; la pamela, eme ocultaba parte dei rostro, se coronaba de flores azul marino; era bonito, pero impropio. M á s lejos vi un conjunto de crespón arrasado mate, en color beige claro, al Jado de un vestido de encaje gordo marrón, ambos preciosos para una fiesta de jardín. E n el- golf, idénticas observaciones, mientras merendábamos. Todo ine ha parecido absurdo, exceptuando as toilettes que voy a describir, porqué lo merecen. H e aquí un gabán de hilo gordo, moreno, bastante entallado, con un solo bolsillo a la izquierda, por el que asomaba un pañuelo verde pálido. E l vestido de del mismo color, con lunares verdes, era sencillo, sin ser un traje para deportista; un canotier verde completaba un conjunto ideal para quienes sean capaces de apreciar esta manera de vestirse. Hablaremos k otra toilette, vestido y gabán tres cuartos, de lana y seda mate, rayado diagona mente en blanco y negro; la corbata roja daba una nota viva al caer sobre el cuerpo, y el sómbrente torcido, le prestaba cierta gracia atrevida. L a mayor parte de las señoras que formaban el público no estaban vestidas de acuerdo con mi criterio. Viendo rcnar ds bleus arrollados a los brazos, abrigos guarnecidos de armiño, vaporosos vestidos y hermosos encajes, ideas excéntricas realizadas para vistos en otro ambiente, me aferró en mi juicio. Q u é contraste hacen esas damas, pomposamente ataviadas, con las jugadoras, que se abren paso a codazos. Choca ver en la misma mesa elementos tan distintos, y por eso reclamo yo m á s unidad en la indumentaria. Ahora estamos en el hipódromo: el lujo es insuperable; siempre inadecuado, pero menos irritante, porque los jockeys no se aproximan al público elegante; son profesionales, a quienes se admira sobre sus caballos. Todo el mundo tiene la misma corrección, porque ningún deporte tiene igual armonía. Sin embargo, ésta no reina en absoluto: cuando recuerdo los tejidos de algodón estampados en un mismo color, o esos inspirados en los antiguos persas, que estarían aquí en su verdadero puesto, y que reposan en sus cajas; cuando acuden a mi memoria el estudio que sé hacía en otros tiempos para diferenciarse de su vecina sin salirse de! marco aoroniado, es m á s fuerte que yo y me indigno. Tengo mal genio, puede ser; pero no s ¿callar lo qtte me obsesiona. Ti. vci. sh C I J Í M E N C E A Ü MODELO MARTIAI. -ARMANt! Kff TONO OBSCURO LANA AFEIDE FLOR R O J A C O N l IEf. D E C O R D E R O TADA MODELO PAJA WUYF. RE. CAVKLINA CINTA Y NATURAL; 1 E L A C O P A DF. R A S O CHAROLADO
 // Cambio Nodo4-Sevilla