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Una visita a l a Escuela Central d e G i m n a s i a J e l Ejército. Las dos Toledos lles, llenas de misterio, en espera de ver surgir de cualquier posada o reja a la ilustre fregona o los personajes de las tradiciones y leyendas hilvanadas en torno a esa ciudad encantada, que va del Cristo de l a L u z al de l a Vega. Este Toledo que estamos evocando es demasiado conocido, porque rezuma en los libros de todos los príncipes de nuestras letras, del cual otros príncipes de las armas, desde Alfonso V I a Carlos V hicieron también su sede espiritual, enamorados de su tradición guerrera, de sus breñas y cigarrales y stis alcázares de poesía y arte. Pero e l Toledo que nosotros vamos a intentar descubrir permanece casi inédito, no obstante el mérito de sus nuevos valores, que, haciendo una grave transición cu el tema, para que el otro Toledo no pueda sentirse lastimado en sus títulos señoriales y artísticos, vamos a poner de relieve, porque es de un interés enorme, en los tiempos actuales, destacar cuanto se relaciona con la educación física, fuente de salud y entusiasmo de las nuevas legiones juveniles, enamoradas del deporte y la belleza plástica. N o s referimos a la notabilísima y única Escuela de Gimnasia que existe en España con carácter militar y, por tanto, oficial, magníficamente instalada en Toledo, que con la Academia de cadetes, la F á brica de A r m a s y el Colegio de H u é r f a n o s militares, forman ese núcleo marcial, de i n terés indudable, que da vida y tono a la vieja e histórica ciudad, de tan nobilísimos títulos guerreros. N o hay viajero español que le guste ahondarse en las raíces artísticas e históricas de la Patria que, al pasar por Madrid, no se haya acercado a Toledo, la emotiva y singular ciudad del Tajo. E s Toledo como un arrabal de la capital de E s p a ñ a arrabal magnífico, porque, a m á s de sus títulos de arte, fué sede imperial, albergue de aquel príncipe que llegó a reunir casi en sus manos las riendas del mundo que su hijo, el fundador de Madrid, convirtiera en España, en donde el sol lucía sin posible ocaso aunque otra cosa crea el ilustre biógrafo desterrado E m i l L u d w i g a punto de decir en reciente conferencia- -porque estaba escrito en sus cuartillas- que no era cierto que en los dominios de E s p a ñ a no se hubiera puesto el sol, porque ese sol no había lucido nunca... N o s explicamos la actitud de los Reyes Católicos y de Hitler con los compañeros del ilustre judío expulsado de la patria de donde también fuera Emperador el señor de Toledo y de Yuste. N o es nuestro propósito hablar de esa joya inapreciable en el arte que es Toledo, demasiado rica y valiosa para el uso diario y hacer en su recinto vida ordinaria T a n to es así, que siempre nos fué difícil o í r con la debida devoción la santa misa en su magnifica y afiligranada Catedral, embargado el espíritu por la riqueza arquitectónica y el primor pictórico de retablos, capillas, cuadros y relieves; como nos fué difícil discurrir por sus típicas y angostas ca- La obra de Ja Escuela Central de Gimnasia N o es misión de la Escuela Central de Gimnasia, como pudiera crerse, l a de for- mar atletas, sino profesores de educación física, para llevar a las varias unidades dei E j é r c i t o maestros especializados, que infundan en los soldados, que es decir en todos los ciudadanos españoles, la afición al c u l- tivo de sus propias energías físicas y los medios técnicos para la mejor orientación de las prácticas gimnásticas que han de fortalecer su salud y sus órganos y músculos vitales, en beneficio de la raza. E m p e z ó esta Escuela sus primeros trabajos por iniciativa del que fué ministro de la Guerra, general Villalbn, ilustre maestro de tantas generaciones de oficiales que hoy tiene en uno de sus hijos, Ricardo, el entusiasta adalid de este Centro admirable, donde el título de profesor de gimnasia se adquiere en dura prueba, como en l a m á s r i gurosa de nuestras Academias y Universidades. E n éstas es la inteligencia la que se somete a rígidas y complejas disciplinas. Aquí en esta Escuela, es el vigor físico el que se templa, las virtudes viriles lasque se cultivan, el culto cuidadoso y científico del músculo el que se practica; la armonía y la destreza en los movimientos- lo que se busca; l a agilidad, l a economía orgánica, el menor cansancio en las actitudes lo que se persigue. E n suma, la formación de maestros especializados que sepan enseñar e instruir, sin que para ello tengan los pror Un equipo de gimnastas haciendo ejercicios en la piscina. Foto Rodrigues.
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