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A B C. M A R T E S 13 D E A G O S T O D E 1933. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 3 gente, pudo verse en cuanto Alfredo Corroí chano cruzó el diámetro del redondel, en el puesto de interior izquierda, y después a lo largo de la lidia de los toros que le correspondieron, toreando mano a mano con V i cente. Y hasta en el gesto que tuvo en el séptimo toro, cuando l a gente, por una antigua cuenta pendiente que tenía con el diestro, a cargo de una tradicional becerrada benéfica, no quería entregarse, a pesar de que el mozuelo hacía todo lo que podía para torear adornado, de pie y de rodillas, a su enemigo. E l gesto fué que se arrodilló de espaldas a la bestia y tiró al suelo la muleta y miró al público como preguntando: ¿qué tengo que hacer para desarrugar el entrecejo r A este toro le mató Alfredo de un pinchazo, media estocada y un descabello a pulso. Y al otro suyo, de Angoso, en el que hizo un quite precioso por chicuelinas en una caída ai descubierto, le tumbó de dos medias estocadas y algunos pinchazos, entre ellos uno superiorísimo. Este toro se encogía al sentirse herido y no hacía nada por el matador. E l señorito volvió a aparecer aquí de nuevo porque sintió el castigo del público. A tiros toreros esas cosas no les pasan de l a piel. Y con decir por la bajo alguna enormidad se sienten tranquilos y satisfechos. Corrochano, no. Corrochano lo sintió en el alma, y se le vio el doler en el gesto. Sensibilidad que quiere decir en estos casos buena educación. L a corrida en general fué sosa. Una de esas corridas de ocho toros que, a pesar de que no duran m á s de las dos horas, parece que no se acaban nunca. L a flojera de los toros y l a desgana de los toreros dieron a l a lidia esa nota plúmbea que hace al espectador sentirse fatigado en los tendidos. N o obstante, hemos de señalar a V i l l a l l a cuatro lances apretados y valentísimos en el primer toro; una estocada superior en este mismo animal, con salida al tercio, y otra estocada a volapié legítimo, superiorísima, dando el pecho, en el toro quinto. Sólo eso de matar un toro bien es cosa que corresponde al pasado. Y a Villalta le tocaron las palmas con verdadero entusiasmo. A Barrera, vestido, primorosamente con un traje salmón y oro, hay que apuntarle en su haber un quite elegantísimo, terminando con una rebolera del m á s puro estilo preciosista, en el primer toro, del que se deshizo de un pinchazo, media estocada y un descabello a pulso, después de una faena incolora, que pudo haber sido mejor, y el trasteo del sexto toro, de Clairac, tipo bisonte, que a l a segunda vara echó la cara al suelo, doliéndose al castigo, Barrera, muy compuesto y muy torero, muleteó adornado, con pases de farol, molinetes y de rodillas, quedándose al finalizar cada serie de espaldas a la res, arreglando la muleta de la misma forma que le ha visto Ruano Llopis paral hacer su cartel de toros. U n pinchazo, entrando, bien, y media superior bastaren para terminar con el bisonte y hacer que el público pidiese l a oreja de la res. Domínguez, el nuevo torero que ha hecho la carrera al galope, estuvo muy bien en su primer toro. Primero con el capote, emendóse el animal al cuerpo, y después con la muleta, en una faena plena de valentía, en la que hubo los más variados pases, de los que sobresalieron algunos estatuarios, de pecho y por alto. E l muchacho de Valladclid consiguió un triunfo ruidoso, que se tradujo en la concesión de las orejas de su p r i mer toro, al que tumbó de un pinchazo y una estocada hasta la cruz del hierro. E n el otro, un boyancón, de Lalanda, que sustituyó al que salió del toril por ser muy chico, toreó solo, a pesar de lo peligroso del enemigo, y le mandó al desolladero con media superior y otra media torcida, que le valieron otra ovación a la salida de la plaza. -CUEVAS, (1 Sexto. Cornalón, bravito. Morales se ajusDurante l a suerte de varas el bicho acenta y adorna en sus verónicas. t ú a su mansedumbre. E n quites, Morales y Marcial se lucen. L e pican muy mal y el público abronca Morales brinda los palos a Marcial y ena los del castoreño. Anotamos unas excelentes verónicas de tre los dos maestros- -maestros indiscutibles en ia suerte- -ponen cuatro pares, que no Morales. hay quien los mejore, y que levantan ovaE l bicho se pone muy difícil y M a r c i a l le ciones enormes. hace una faena breve e inteligente, tirando Luis Morales brinda la faena a Marcial y a sujetar al de Coquilla, aue m á s que emda unos pases bravos y voluntariosos, tiranbestir arrolla. L o pasaporta de un pinchazo do a sujetar al bicho, que está muy inquiey una buena. (Ovación. to. L o despacha de tres pinchazos y dos meSegundo. Escurrido de carnes, pero muy descarado de cuerna. L a gente lo acoge ccn dias. Cuando intenta el descabello, el toro se echa. algunas protestas. L a corrida satisfizo al público. L a Serna sale a sujetarlo, y en el segundo lance recibe un fuerte palotazo en un E N SANTANDER muslo. E l bicho se declara de una mansedumbre El señorito Alfredo ejemplar y l a protesta contra él arrecia. A Santander 14, 2 tarde. (Crónica telefónipesar de su presencia, el bicho da muestras ca de nuestro corresponsal. E n el ropero de de gran poder y codicia. Alfredo Corrochano, señorito de Madrid daM a l banderilleado pasa el toro a poder do a los estudios y a l a vida bonita de l a de L a Serna, que lo trastea muy cerca, todo villa, hay un traje de torear. Muchos señolo que permite l a enorme cornamenta, arroritos españoles tienen también el suyo, de tipo dillándose a la salida de unos pases por alto. campero, para cuando se improvisa una beL o mata de un pinchazo y media estocada. cerrada en l a localidad donde residen. Pero Descabella. (Aplausos. éste de Alfredo Corrochano es de torear de L a Serna se retira a l a enfermería. verdad, de los que se ponen los toreros para Tercero, D e bonita estampa. Sale con ser protagonistas de ese gran drairxa español, gas. que se llama corrida de toros. Algunas veces, Morales l o fija en unas verónicas apretacuarenta o cincuenta al año, Alfredo pide a das y artística. (Ovación. su ayuda de c á m a r a el traje de luces. E s Luego, L u i s hace un quite, también por cuando en las grandes ciudades hay fiesta maverónicas, magistral, y se l e ovaciona de yor y entre sus festejos figura el gran drama nuevo. español de los hombres y los toros. Con el traE l toro se arranca con gran poder a los je puesto, el señorito se transforma en torejinetes, que cumplen su cometido con gran ro, tiene su misma planta valiente, su sonhonradez. risa pálida, su gracia, de arquitectura un Morales pone dos enormes pares y luego poco infantil, y cuando las escenas del drama un tercero formidable. (Ovación grande. comienzan a desarrollarse sobre la arena doE l madrileño, que viene con una volunrada del circo, el señorito vuelve a aparetad enorme, hace una faena sobria y emocer de nuevo metido en el traje de luces, con cionante: da pases de pecho, en redondo y de su modo de andar elegante, con su distinl a firma, ajustándose de un modo fantástico ción, con su manera señoril de colocarse en cada uno. (Ovación y música. U n pindelante de la bestia. Este hecho, característichazo, al que siguen unos muletazos magnos, co de la gente bien, sobresaliendo de eny entrando superior cobra una gran estocatre las demás, puede observarse también en da. (Ovación, oreja, rabo y vuelta al ruedo. la escena, cuando sale una actriz que ha s i Cuarto. L a Serna sale de l a enfermería y do señora o un actor que ha sido caballero. se le aplaude. U n toro de mucha cornamenE n seguida se les conoce en el modo de senta, gordo. Unos lances valentones de Lalantarse, en l a forma de llevar l a ropa, hasta en da. E n quites, L a Serna da unos lances de l a manera de portar el sombrero o el bolso frente por detrás, enormes. Continúa M o de mano. Pues ese sello inconfundible del rales con unas verónicas magistrales y L a señorito que siempre vivió entre l a buena landa da un farol de rodillas y los lances de la mariposa, que le resultan que ni pintados. (Ovación a los tres maestros. A l a hora de l a verdad, Marcial sale, ambas rodillas en tierra, y da así un pase Organizada por Ja Junta de Peregrinacioenorme. De pie instrumenta después dos exnes, por encargo especial del Comité de este traordinarias series de naturales, mandando Año Santo. 15- 30 septierhbre, visitando Lourde un modo fantástico, y prosigue con otros des, Niza, Genova, Eoma, Asís, Florencia, de pecho, en redondo, de costadillo, cambio Padua, Venecia, Lago de Garda, Milán, Lago de manos, etc. hasta agotar el catálogo. de Como, Turín. Marsella, Port- Bou. Precios económicos. (Ovaciones que echan humo y música. M á s muletazos, de los que se recuerdan en muInformes gratuitos: F i Margal! 12, Madrid. cho tiempo, y en l a primera igualada agarra una gran estocada. (Ovación, que se repite varias veces, oreja y vuelta. Quinto. Grande, bien armado. L a Serna instrumenta unas verónicas quietas, templadísimas. (Ovación. E n su quite repite las Y T O D O S LOS yerónicas, inigualables. ACCIDENTES D E Morales se aprieta mucho en su turno y Marcial larga tres verónicas de rodillas, LA PIEL SE magnas. (Ovaciones a los tres. L a Serna, al i r a dar un farol, se cae y suCURAN CON fre una ligera distensión en el brazo izquierdo, de la que se repone con un masaje. Victoriano hace en este toro una faena 1I AZUL. Ap. S, GRANADA, Por correo, 2,50 magna, con naturales, de pecho, en redondo, molinetes y de costado, todo a un dedo de los pitones. (Música y ovaciones. Prosigue en el centro del ruedo quietísimo, estatuario y mata de dos pinchazos en lo duro y una entera. Descabella a l a primera. (Ovación. L a Serna pasa a l a enfermería, dando señales de estar muy congestionado, pues el calor que hace es enortng r mm A ROMA QUEMADURAS... BALSAMO HAZUL
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