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MADRID- SEVILLA 31 D E A G O S T O D E 1 933. NUMERO S U E L T O 10 C E N T S REDACCIÓN; PRADO D E SAN SEBASTIAN. SUSCRIPCIONES X ANUNCIOS, MUÑOZ OLIVE, CERCANA A TETUAN, SEVILLA BC DIARIO DO. ILUSTRAVIGE 9.452 AÑO SIMONOVENO. NUMERO ALTO PERSONAL Anteayer en el Parlamento, y no por ene- rnigos del régimen, se habló un poco de gobernadores incapaces. E l ministro de l a Gobernación, que, de tiempo en tiempo, destituye alguno y menudea combinaciones y traslados para repartir los Gobiernos fáciles y difíciles con el menor estrago del servicio, ¿q u é podía decir de un personal que mantiene en funciones? Declaró, y es bastante, que no volverá a nombrar ningún gobernador de su partido, y de su región, que es donde con ¡más aciertos y confianza podía encontrarlos. iTan dolido y tan aburrido está de l a experiencia. Importantísima es l a misión de los gobernadores. E n su mano tienen l a ejecución y el prestigio de las leyes de la política ministerial, el orden público, la administración de provincias y Municipios. P o r lo que son y lo que hacen los gobernadores, juzga l a opinión popular al Gobierno. Sobre la calidad de estos funcionarios de la República, nada nuevo ni sorprendente nos tienen que decir las interpelaciones parlamentarias y las denuncias de la Prensa. Muchos episodios nos habían instruido acerca del particular, y de un modo concluyente lo que ocur r i ó con la reciente y m á s o menos fantástica intentona de los anarcosindicalistas. Los gobernadores, todos, y a la vez en todas parJes, cerraron todos los Centros obreros y políticos y encarcelaron centenares de personas de las m á s diversas filiaciones. L a medida produjo gran alarma en el extranjero, gxtMñeza en el país, estupor en las respectivas localidades, y el consiguiente disgusto en el Gobierno, que, inmediatamente, mandó revocar el mayor n ú m e r o de clausuras y detenciones, e hizo saber lo que ya se adivinaba: que se habían interpretado mal sus instrucciones; pero, ¡con qué desconsoladora unanimidad! El Socialista, que no tiene ¡gobernadores, porque su partido rehusó cautamente l a porción que le correspondía, sjei contenta con decir que no lo hacen bien, y por no citar casos concretos renuncia a exponer una larga serie de equivocaciones que lo alarman por lo frecuente. Habla, en fin, de los gobernadora con tanta razón y acritud como los gobernadores, y muchos republicanos hablan de los alcaldes socialistas. Pero nos parece injusto lo que dice contra el ministro de la Gobernación, suponiéndole despreocupado y sin cielo en las designaciones. N o quiere admitir El Socialista que entre los republicanos españoles no haya un grupo de hombres capaces de acreditarse en el desempeño de un Gobierno civil. Bien- -añade- -que no se euRnten por centenares las personas discretas, rectas y responsables; pero tampoco es preciso entre los republicanos buscarlos con candil. Todo el mundo pensará quiet no se ocasiona al Gobierno d i ficultades, conflictos, fracasos por el capricho de hacer una seleación al reyés, y que Jo mismo en el mando de las provincias que en los puestos de alta administración, si no elige mejor personal es porque no lo tiene. L a coalición gobernante juega con su baraj a y utiliza los elementos que de siempre le conocíamos: N o dispone de otros, ni por la holgura del botín lia tenido que violentarse para distribuirlos ni se sabe que haya postergado ningún valor. SI T U A C I Ó N POLÍTICA Y PARLAMENTARIA Después de un prólogo tempestuoso la jornada parlamentaria termina en paz y con posibilidad de solución Madrid 31. L a actitud, del Gobierno y de los agrarios, al iniciarse l a jornada de ayer, hacía presagiar una catástrofe política. De un íado el Gabinete amenazaba con l a sesión permanente y la refundición en dos de todos los artículos que quedan por aprobar de l a ley de Arrendamentos Rústicos. Dei otro, los agrarios declaraban que no cejarían en su empeño y que acumularían enmienda tras enmienda al artículo 16 y al artículo 17 de dicho proyecto. Y a por la mañana se había reunido Ta comisión de Agricultura durante largo tiempo, y el Sr. Guerra del Río manifestó que se había intentado conciliar las dos tendencias que batallan dentro de l a Comisión sobre l a base de suprimir el censo y llegar a l a valoración día las fincas por el sistema de peritación contradictoria. Los. agrarios se mostraron dispuestos al acuerdo, pero los representantes de l a mayoría declararon que nada podían resolver hasta después de la reunión convocada por el Gobierno de los grupos ministeriales y que había de celebrarse a primera h ora de l a tarde. Claro es que esta contestación no podía satisfacer a los agrarios que habían dado muestras diei transigencia, y así una vez verificada la reunión de la comisión de A g r i cultura cambiaron impresiones los agrarios y acordaron mantener su misma actitud de obstrucción, firmaron más de 500 enmiendas al artículo 17 y prepararon hasta m i l Determinaron asimismo establecer turnos para las sesiones permanentes con el fin de resistir por tiempo indefinido. LA presentaron distintas fórmulas. Varios indicaron su creencia de. que se podría reunir 3 a totalidad de la mayoría para aplicar l a guillotina y terminar de un vez con l a discusión del dictamen. E l propósito pareció muy loable, pero impracticable. Todos los asistentes a la reunión estaban convencidos de que la mayoría no acude y que sólo se lograí reunir el número de diputados suficiente para que las votaciones fuesen v á lidas. Entonces el Sr. Galarza dio cuenta de. su propuesta, ya conocida, y que consiste en declarar l a sesión permanente para aprobar los artículos 16 y 17 y refundir en dos tocos los artículos que restan del dictamen y, que son 71. Se acordó declarar la sesión permanente desde aquella misma, sesión, sólo para aprobar el artículo 16, que se estaba discutiendo. U n a vez aprobado, continuaría l a discusión normal del artículo 17, y si se estimaba que empezaba de nuevo el apoyo de enmiendas francamente obstruccionistas, repetir l a sesión permanente para dicho artículo. Se acordó también, no lo que proponía el Sr. Galarza, de l a refundición en dos a r t í culos, sino l a refundición de los capítulos. del proyecto que restan y que son cinco, en cinco artículos. Se dijo que en l a reunión se h a b í a t r a t a do de un voto particular del Sr. Peñalba a l articulo 17, pero lo negó terminantemente el Sr. Galarza. 1 1 1 Se reúnen los jefes ministeriales Poco después de terminada esta reunión, cambiaron impresiones los jefes de todas las minorías ministeriales con objeto de estudiar el turna de diputados que debía asistir constantemente a la sesión con objeto de que en el salón hubiera siempre 180 diputados, por lo menoSj para mantener l a permanente. Cómo recibieron la noticia los agrarios y los radicales Los diputados agrarios recibieron la noticia de la declaración de la sesión permanente con cierto júbilo, pues según manifestaban, esperaban la aplicación de l a gxállotina, E l haber acordado l a mayoría la sesión permanente, ¡indicaba que el Gobierno no tenía fuerzas suficientes para reunir el quorum. Como respuesta al acuerdo de la mayoría, determinaron formar turnos constantes de tres diputados en el salón de sesiones, y decían que con las 500 enmiendas que tienen presentadas y las que pensaban presentar, el fin de 3 a sesión permanente estaba muy lejano. Por su parte, los radicales se sentían muy molestos por l a aplicación de la sesión. permanente, y el Sr. Guerra del Río declaró que se proponía hablar en el salón de sesiones, de acuerdo con l a mayoría, de un verda- dero atropello, ya que l a obstrucción es debida a l a obstinación de los socialistas, que no quieren aceptar l a fórmula por l a que los agrarios hubieran cesado en su actitud. H a nacido, pues, la obstrucción- -dijo- -de una actitud incomprensible en el G o bierno. U n diputado agrario que le oía declaró que la minería acordará la petición de quorum para la aplicación definitiva de todo lo que estaba pendiente en el orden del día. Reunión de la mayoría. Se acuerda la sesión permanente para la misma tarde de ayer hasta aprobar el artículo 16 A las cuatro de la tarde comenzaron a llegar los diputados ministeriales, para asistir a la reunión convocada por el Sr. Azaña. N o hubo manera de reunir más de ciento veinticinco, número exiguo si se tiene en cuenta que se quería dar a la reunión l a mayor solemnidad posible. Minutos después de las cuatro comenzó l a reunión en una de las secciones de la. Cámara, con asistencia de los Sres. Azaña, Domingo, Barnés, Prieto y De los Ríos. L a deliberación duró hasta las cinco y media. Según nuestras referencias, el Sr. Azaña pronunció un discurso brevísimo, para exponer la situación parlamentaria, la necesidad de aprobar la ley de Arrendamientos Rústicos y l a precisión de cortar la obstrucción agraria. Pidió a los presentes que expusieran sus iniciativas, a fin de acordar aquella que m á s rápida y eficazmente condujera a la finalidad apetecida. JJsaron de la palabra varios diputados y
 // Cambio Nodo4-Sevilla