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A B C. J U E V E S 7 D E S E P T I E M B R E D E 1933. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 9 3 Incitados por esta actitud y esta declaración de su jefe, los guardiasi comenzaron a practicar detenciones y a vejar con amenazas, ñ o sólo a los hombres, sino también a las señoras. U n a de ellas recibió este ultimátum E n La Constancia y El Pueblo Vasco, de de un heroico guardia O se quita usted esa San Sebastián, leemos un relato, detallanmargarita del pecho o se l a hago comer do lo acaecido en Astigarraga con motivo de l a celebración de un mitin tradicionalisía. Por supuesto que de los cacheos no se l i L a referencia del segundo, que no puede ser braron tampoco las señoras. Las detenciorecusada por filiación política, coincide esennes se practicaron a granel y por los más cialmente con el primero en estos tres punridículos y arbitrarios motivos- -casi huelga tos principales: Que el acto se efectuaba añadirlo- sin que uno solo de los detenidos dentro de una finca particular, con jardines perteneciera a los grupos agresores. N i la cercados por tapia, con permiso de la autofuerza pública, primero, ni el gobernador ridad y asistencia de un delegado gubernadespués, tuvieron la curiosidad de averiguar tivo; que en los alrededores se apostaron quiénes eran los responsables de las lesiones desde primera hora grupos izquierdistas, disque a causa de las pedradas sufren varias puestos a perturbar, lo que consiguieron, no personas de lasi que asistían al mitin. solamente con griterío, sino también intenN o podemos recoger, por razón de espatando penetrar violentamente, y, por último, cio, todos los detalles y características del apedreando, lo que ocasionó varios heridos atropello. L a explicación con que se preteny que los guardias de Asalto irrumpieran en de justificarlo, es que en el mitin se dieron el local, obligando a salir a los concurrentes vivas a Cristo Rey y se cantó el Guernikako. al mitin, sin cuidarse de disolver antes a Que los vivas no serían subversivos lo delos grupos provocadores y agresores; antes muestra, sin discusión, el hecho de que el bien, alentádoles con su pasividad, para que delegado consintiera el mitin hasta su térinsultasen y agrediesen a los tradicionaiismino, sin considerar necesario intervenir tas, sin excluir a las señoras. Y a l a inforpara nada. Y en cuanto al Guernikako, aunmación telegráfica que no logró desvirtuar que por nuestra parte rechazamos el sentido la referencia oficial traslucía perfectamencon que en algunas ocasiones se entona, te la conducta desaforada, parcial y absoparécenos que no debe asustar a los agentes lutamente contraria a su misión de los guargubernativos, cuando el jefe del Gobierno dias de Asalto. Los detalles puntuales que ha escuchado en Cataluña Els Segadors, en ahora conocemos por aquellos colegasi donosvarios actos oficiales. tiarras confirman plenamente l a presunción, N o hay justificación posible para lo ocuy nos mueven a escribir estas líneas, no porrrido en Astigarraga. L a reunión, aunque que sea nuevo el suceso de que los propios colectivamente numerosa, no tenía carácter agentes de l a autoridad consientan y estipúblico, ni siquiera se efectuaba en sitio mulen indirectamente el atropello contra los público, sino en una finca circundada por ciudadanos, que en uso de su derecho y deun muro de m á s de dos metros de altura. bidamente autorizados intentan legítimaNadie tenía el derecho de perturbarla, ni mente l a propaganda de sus ideales, pero al el pretexto de alegar provocaciones Sin menos para oponer nuestra protesta al silenembargo, los elementos izquierdistas se procio gozoso con que en la Prensa republicana ee acogen estos desmanes, siempre, natu- pusieron malograrlo, y lo intentaron con la más completa impunidad. Los guardias de raímente, que las víctimas sean de las dereAsalto fueron requeridos para impedirlo; y chas y sin perjuicio de poner el grito en el no solamente lo olvidaron, sino que, además, cielo, si por casualidad se- cree perturbado se produjeron sañudamente contra los agreen lo m á s mínimo un mitin de los sectores didos, con violencia y con vejamen, sin resadictos. peto al sexo femenino. L a misión de la fuerE n Astigarraga, desde primera h ora, los za pública y de la autoridad en cuyo nomgrupos agresores se situaron como quisieron, bre actuaba quedó subvertida: Se consintió, sin ocultar sus propósitos e incluso con alarcon manifiesta complacencia, a los del tudes de pistolas. N i la. Guardia civil ni los multo y el ataque, y se desamparo a las Miqueletes se creyeron en el deber de divíctimas. Defendía a los suyos según la solverlos. Este asentimiento hizo engrosar desenfadada declaración del jefe. Y esto á las turbas y las animó a intentar el asales lo que se ha de esclarecer. Porque es to y a producir l a pedrea. E l mismo deleintolerable ese designio y es inaguantable gado gubernativo fué qtlien pidió fuerzas la repetición con que más o menos descaray consideró acertado que el público del m i damente se practica. Hemos de saber si la t i n salióse sólo por una puerta para mayor nación costea los Cuerpos de Vigilancia y orden y seguridad. Pero los guardias de de Orden para que los mantengan al serAsalto, reclamados para disolver los grupos vicio y. amparo del derecho legítimo, y de que hostilizaban, lo que hubieran podido hatodos los ciudadanos pacíficos, o si esos cer con rapidez, ahorrando todo incidente, Cuerpos están al servicio exclusivo de las íes dejaron en libre actuación e irrumpieron gentes que quieren ser dueñas de l a calle en la finca, obligando al público a salir por para impedir que se exterioricen ideas opuesotra puerta, con lo que se do ocasión a las i tas a las suyas. Hasta ahí podríamos llegar. ¡agresiones y choques. A l g o más hicieron los L a fuerza públioa no puede conducirse por guardias de Asalto, y fué arrancar insigmóviles políticos, sino por deberes reglanias, cachear con maneras impropias y emmentarios. Para ella no hay nuestros ni plear algunos de ellos frases y conminacioajeno, ni afines, n i adversarios; no tiene más nes de una grosera violencia, que nos paadversarios que quienes apelan a la desobe- rece imperdonable en quienea ostentan el diencia y al desorden. carácter de agentes de la autoridad. GuarE n Astigarraga la violencia y el desorden dias hubo que quiso obligar a unas señoritas estaban a las puertas del mitin. L a fuerza a despojarse de las margaritas y a patearlas pública lo alentó con una rotunda inmunien su presencia. La Constancia recoge pordad, ofreciendo por añadidura a los únicos menores de esta índole y alguna frase dtí culpables el vejamen de las víctimas. E l sisjefe de la fuerza, que define rotundamente tema complacerá a lo? energúmenos del secsu animosidad y la manera cómo entendía tarismo rojo, para quienes la libertad de en aquel momento su deber. Como alguien opinión es un monopolio. Pero puede conla reprochara que lejos de defender a la ducir a jornadas sangrientas. Y sobre todo, gente del mitin, apoyando su derecho, se proclama un estado de indefensión y de puprodujera de aquel modo, mientras dejaba nible tolerancia que hiere, antes que, a nadie, en libertad a los perturbadores respondió, al prestigio del Poder público, dentro y fuera Nosotros venimos aquí a defender, a los- de España. E l Gobierno debe meditarlo se ¿riamente, -nuesttfos. Ustedes se defienden en el monte VICTIMAS Y E S C A R N E CIDOS LA S I T U A C I Ó N ECONÓMICA D E L A Y U N TAMIENTO SEVILLANO Dijimos días pasados que la contestación negativa del Sr. Viñuales al alcalde de Sevilla no era definitiva, y que podía- y debía insistirse en la petición. Las palabras pronunciadas por el presidente del Consejo, con ocasión de la intervención parlamentaria del Sr. Martines Barrios, han confirmado mies- ira presunción. El Gobierno promete volver al estudio de nuestra situación, cuya gravedad reconoce, con ánimo de prestarle la de bida colaboración. Está, por tanto, nuevamente encausada la cuestión, que- -no nos cansaremos de repetirlo- -dista mucho de ser lo fundamental en la vida de Sevilla, aunque su solución, de lograrse el arreglo, alivie temporalmente el estado insostenible de la Hacienda municipal. Hay, sin embargo, en las palabras del señor Martínez Barrios algo que exige una inmediata y terminante aclaración. ¿Sabéis- -dijo- -por qué se piden estos dieciséis millones? Para tejier autoridad moral, para pedir al vecindario de Sevilla nuevas imposiciones con que remediar la situación. Hoy no se pueden exigir estos sacrificios ante la posición de un Estado sordo y ciego. Estas palabras contienen una amenaza para la arruinada economía de la ciudad, ¿Nuevas imposiciones, nuevos gravámenes al vecindario de Sevilla, que soporta en las presentes terribles circunstancias la vida más cara de España? ¿Es ese el programa de los radicales sevillanos para el porvenir? Seguramente hay en esto un error de dicción o de interpretación. Vea lo que fuese, la opinión exige, repetimos, un esclarecimiento, para saber a qué atenerse. En cuanto a la repercusión que en la anunciada situación de crisis municipal haya producido la sesión parlamentaria a que nos referimos, esperemos al Cabildo de mañana. Nosotros no entramos ni salimos en las minucias partidistas, que en estos momentos parecen rebullir. Hemos dicho antes, y lo reiteramos ahora, que de antemano están condenados al fracaso todos los intentos que sé realicen para galvanizar una situación política que muere, porque le falta el calor, de la opimón. Mientras ésta en otras elecciones no renueve el ambiente municipal, no podrá florecer en él nada salvador ni de- fimtivo. 1 La reunión privada de) alcalde y de los concejales Ayer, al medio día, celebraron una reunión privada en el Ayuntamiento el alcalde y los concejales. U n a vez terminada, los periodistas preguntaron al alcalde, manifestando el señor L a Bandera que el asunto tratado fué el de ¡a prestación del auxilio económico por el Estado; pero que no teniéndose aún de los diputados noticias concretas y detalladas del desarrollo de las gestiones, los reunidos se h a b í a n l i m i t a d o a un cambio de impresiones, conviniendo en volver a reunirse mañana viernes, antes de la celebración del Cabildo extraordinario. q miw w liift LA I N V A S I Ó N D E F I N CAS RUSTICAS E l Saucejo. P o r la Guardia civil han sido den ciados ante el juez municipal veinticuatro vecinos que invadieron las propiedades de dos convecinos en el pago del Cementerio, dedicándose a construir casas sin autorización para elle 1